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Las muñecas de trapo, generalmente conocidas como “Marias”, son elaboradas por el grupo étnico Mazahua que se ubica principalmente en Michoacán y Estado de México. En la actualidad, sus vestimentas y la forma como son peinadas, representan a distintos lugares de nuestro país, así como la forma como se encuentran realizados sus detalles.

La Pared de Manitas se encuentra en el primer piso del Museo de Arte Popular, en el área de Cursos y Talleres, y actualmente contamos con 459 placas con un par de manitas cada una: la manita de un niño donante junto a la manita de un niño artesano.

Se limpian y se pelan los membrillos. Se cortan en cuadritos. Se ponen a hervir en el cazo de cobre junto con el azúcar hasta que estén cocidos. Se van pasando en un colador, lo colado sigue cayendo en el cazo y así hasta formar una pasta espesa tipo ate o mermelada. Vaciar en un platón hondo o molde.

A esta preparación se le conoce como “Calabaza en Tacha” porque al recipiente que se usaba en el “trapiche” en la fabricación del piloncillo, se le llama “tacha”. Los que se dedicaban a hacer piloncillo cocinaban la calabaza en la tacha o calderos en que se fabricaba el azúcar.  Para cocinar la calabaza, la sumergían en esta miel, y así nace el deliciosos dulce.

Cocer el maíz en agua por 20 min, desechar el agua. Hervir la pechuga entera con piel y hueso en el consomé de pollo, deshebrar y desechar la piel y el hueso. Tostar los chiles guajillos en el comal por todos lados y licuarlos junto con el ajo, la cebolla y jitomates, con un poco del consomé de pollo, agregar la pizca de comino.

En el libro “Cocina de Barbaras” (Ed. UANL, 2011. Monterrey, N.L.) la autora, Sonya Garza Rapport, realiza una investigación sobre la cocina del noreste de México, a través de las mujeres en su familia. Un recetario que sin duda rescata los platillos que se elaboraban en las casas a partir del sxix, sin dejar de incluir aquellas que se “sazonan” con el “ingrediente” de migrantes a aquella zona de nuestro país.

La caña de azúcar llegó por primera vez a América en el segundo viaje de Cristóbal Colón a la isla La Epañola, hoy República Dominicana y Haití. Los alambiques para destilar su jugo forman parte de la herencia española en México, la charanda es una aguardiente de azúcar conocido como el “ron de Mexico”.

Se mezcla la masa de maíz con el azúcar, la sal y un poco de agua. Se bate muy bien la manteca hasta que esponje y se añade a lo anterior. Si la masa se queda abajo es que le falta batirse un poco más, si la masa flota es que ya está lista.

El caldo de camarón es uno de esos platillos derivados de la cocina española e indígena que como buenos mexicanos nos hemos ido apropiando de distintas formas ¿o imaginas una cantina sin su consabido caldo de camarón? Hay quién se remonta a la época prehispánica y lo relaciona con el tlaxtihulli (o caldillo de camarón), un platillo nayarita muy tradicional y antiquísimo

Recuerdo que cuando era niño iba con mi padre a comprar nuestro pan de muerto a una de las panaderías más viejas del centro de México. Ese pan, que vendían en cajitas de cartón de colores según el tamaño, era suave como nube, estaba perfumado profusamente con agua de azahar y tenía adentro una figurita de esqueleto. Tiene todavía hoy el poder de evocarme mi infancia

Olinalá es un municipio ubicado en La región de La Montaña, una de las siete  que conforman el estado de Guerrero, al sur de México.  Es célebre por sus técnicas artesanales de lacas o maques, la más famosa es la cajita de Olinalá, elaborada con madera del árbol de linaloe que se caracteriza por un delicioso olor a limón