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Textos fundamentales

Alguna vez, hablando de arquitectura, Luis Barragán dijo: “El espacio ya existe y el arquitecto lo delimita para que el hombre pueda entenderlo”. Sin embargo, muchas veces los seres que han venido a habitarme no siempre me viven y me sienten con el gozo y la emoción con los que fui concebido y para los que fui creado. El objetivo o la misión fundamental de mi arquitectura fue crearme y conformarme con un propósito en mente: sin esa esencia mi arquitectura sería incomprensible.

Walther Boelsterly Muestra la fusión del México actual: una mezcla de vida vinculada a los grandes avances tecnológicos del primer mundo con la sencillez de la vida campirana, reflejando la sabiduría de poder hacer convivir lo contemporáneo con la más pura tradición. Una gran vitrina…

El coleccionismo durante el periodo virreinal se enfocó en las antigüedades y objetos curiosos. Carlos de Sigüenza y Góngora, Lorenzo Boturini y Antonio de Ulloa se cuentan entre los más reconocidos coleccionistas de este periodo que marcó el inicio de una nueva era en el arte que, más que indígena, mestizo o criollo, es auténticamente mexicano.

En diciembre de 2020 conversé con Irene Vallejo en un encuentro virtual organizado por la Fundación para las Letras Mexicanas. De manera sugerente, la filóloga aragonesa retomó un tema capital de su libro El infinito en un junco: la decisiva y sin embargo soslayada presencia de las mujeres en la escritura.

El mejor patronato de México e innumerables y entusiastas amigos participaron de todos los esfuerzos que implicaron crear este Museo. Nuestra presidenta honoraria, la señora. Marta Sahagún de Fox, ocupó en él un lugar preponderante, y se lo agradecemos.

Hay dos palabras que evocan el principio y el fin toda cosa. Una es Caos. La otra es Cosmos. La primera es palabra del desorden. La segunda, del orden mismo. Tienen en común el hecho de carecer de plural. Esta singularidad nominativa nos aterra. Es decir, nos en – tierra y nos destierra. Caos y Cosmos nos impulsan a crear un mundo que dé sentido humano –voz, forma, destino– al Caos y al Cosmos.

El arte, en griego se llamó tejne, y en latín, ars. En un principio, ars y tejne significaron: “La forma de hacer rectamente las cosas”. Nacieron así muchas artes: el culinario, para preparar bien los alimentos; el de la medicina, para atemperar las dolencias; el de la gramática, para hablar y comunicarse adecuadamente; el náutico, para surcar el mar, y hasta el de la guerra, para vencer al enemigo.

En seguida transcribimos un poema del rey Nezahualcóyotl, ya que sus conceptos de hace seiscientos años aún se aplican a los artistas populares y a los artesanos de hoy
Toltecatl: El artista El artista discípulo, abundante, múltiple, inquieto. El verdadero artista: capaz, se adiestra, es hábil; dialoga con su corazón, encuentra las cosas con su mente. El verdadero artista todo lo saca de su corazón; obra con deleite, hace las cosas con calma, con tiento. Obra como un tolteca, compone cosas, obra hábilmente, crea; arregla las cosas, las hace atildadas, hace que se ajusten.

Una hora después del mediodía del 27 de noviembre de 1928 las calles de Revillagigedo e Independencia, en el centro de la Ciudad de México, vieron llegar a multitud de personalidades de la vida pública nacional y a reporteros. El motivo: un nuevo edificio estaba por inaugurarse tras varios meses de intensos trabajos de construcción. Se destinaba al servicio público, pues sería la nueva sede de la Inspección General de Policía y del Cuartel Central de Bomberos.

El concepto de las exposiciones constituye una celebración de los extraordinarios logros de los artistas del pueblo y un reconocimiento a la contribución de las artes populares a la identidad nacional, a su importancia como un componente vital de las principales corrientes y expresiones artísticas mexicanas y a su trascendencia frente a la globalización cultural.

El nacimiento y desarrollo del coleccionismo en el mundo se encuentra estrechamente unido a la esencia de la naturaleza humana, de ahí lo remoto de su origen. Es innegable que la conformación de las primeras colecciones de objetos respondió a la preocupación religiosa de los miembros de las antiguas sociedades (quienes buscaban reunir íconos); pero también fueron motivadas por la mundana necesidad de recordar hechos o personas a través de diversos objetos.

Con frecuencia se afirma que es incorrecta la separación conceptual de arte popular y arte en general, que no hay diferencia entre ellos y que una posición contraria sólo pretende relegar el arte popular, dejarlo en un segundo nivel respecto del arte culto.