SITIO EN CONSTRUCCIÓN

Textos fundamentales

Entre los aspectos que Gamio abordó con mayor interés estuvo el de la revaloración del arte prehispánico, en esa época totalmente incomprendido por la mayoría de la población, incluso por muchas personas de las consideradas “cultas”. Para conocer la impresión que causaban las distintas manifestaciones de las culturas, organizó una exposición en dos salas del Palacio de Bellas Artes; en una presentó objetos, deidades y símbolos guerreros prehispánicos, cuyas representaciones diferían de las del arte occidental, y en la otra expuso piezas con formas afines a dicho arte, que es con lo que estamos familiarizados.

Las artesanías, amén de ornar –y aun sobrecargar– las casas y los estudios de los artistas plásticos, fueron tema frecuente de sus composiciones y objeto de sus em – peños por conservar, a menudo de forma un tanto cuanto mesiánica, las tradiciones que en su opinión nos identificaban y diferenciaban en el orbe entero.

Nosotros, que llevamos la vida entera en esto, que formamos parte de generaciones completas inmersas en este mismo quehacer, comprendemos la artesanía como el objeto que surge para servir al ser humano: platos, jarras, aguamaniles y demás utensilios se crearon para satisfacer las necesidades físicas y espirituales de los seres humanos.

Hace algunos milenios, cuando el hombre se volvió sedentario, descubrió que las fibras con las que estaba familiarizado, así como la pelambre de los animales de crianza, podían ser tejidas a fin de producir un cobijo cómodo para su cuerpo y para auxiliar se en diversos menesteres, lo que hoy conocemos como textiles.

Parecerá increíble el hecho de que una prenda de ropa pueda dar testimonio de toda la historia de un país, desde sus más remotos orígenes hasta nuestros días; pero así es: el sarape ha estado presente y se ha modificado y adaptado a todas las circunstancias de nuestro devenir nacional.

El telar prehispánico, admirablemente manejado por las mujeres, facilitó la elaboración de este lienzo alargado terminado en flecos en los extremos. Su éxito se debió a la entusiasta aceptación de la prenda por las mujeres mestizas sujetas a la Ordenanza dada en 1582 por la Real Audiencia, mandando “que ninguna mestiza, mulata o negra, ande vestida como india sino como española, so pena de ser presa y que se le den cien azotes públicamente en las calles”.

En la actualidad, la palabra cerámica designa el inmenso conjunto de productos elaborados a partir de los aluminosilicatos (muchos, hoy, ya no proceden de minerales arcillosos) transformados por la acción del fuego.

La loza blanca es la más fina que se produce en México. En ésta se amalgamaron los parámetros artísticos españoles junto con el sentimiento artístico aborigen. Desde luego, la influencia hispana incluye a la arábiga, ya que esta técnica fue llevada a España por los arábes, que a su vez quizá la tomaron de Corea; y aún se practica en varios países de Europa. ¶ Esta técnica fue implantada por la necesidad de disponer de piezas que no se impregnaran con los olores y sabores del aceite de oliva y de otras comidas.

Desde que tengo memoria, he visto cómo han tratado de echar a andar programas para incrementar la producción del barro negro, pero con una tendencia a la industrialización del producto. Aquí, en realidad compiten la creatividad con la cantidad, o sea que la gente prefiere la calidad a la cantidad, y eso no lo entienden los “técnicos”.

Nuestro generoso territorio, pródigo en recursos naturales dada la variedad de ecosistemas que lo conforman, resulta un venero inigualable donde todavía crecen a placer flexibles bejucos, suntuosas palmas, el emblemático agave, guano, tules y zacates, esbeltos jun – cos, mimbre y todo aquello susceptible de ser trenzado, anudado, urdido, tejido, que el artesano con sus manos inteligentes y sensibles crea para su cobijo y subsistencia, así como para nuestro disfrute.

Las selvas altas y medianas, o zona tropical cálido húmeda, proveen el ramón, el aquiche y el pich para fabricar muebles e instrumentos de cuerda en Yucatán y Quintana Roo. El chicozapote se usa también con es – tos fines en Veracruz y San Luis Potosí. Otras maderas empleadas por los habitantes de estas regiones selvá – ticas son la caoba, el xkascaty, el pochote y el guayacán, con los que hacen muebles y juguetes.

La receptividad de México a las técnicas y vistosos diseños mudéjares es in negable. Los dibujos de arabes – cos, geo métricos y vegetales, rápidamente se incorpora – ron al repertorio del que se nutren nuestros artesanos hasta la fecha. El taraceador incrusta o aplica sobre muebles, cajas, arquillas o instrumentos de madera, laminillas de maderas preciosas o piezas diminutas de hueso, marfil, carey, plata o nácar, para formar sus diseños.