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¿MARGOT DE TAXCO O UN LUTO LLENO DE BUENA SUERTE?

Por Gérard Fontaine

Margot Van Voorhies Carr, ¡una persona fascinante! La vida, o podríamos decir “las dos vidas” de esta autora de ingenio, es digna de una novela. Sus primeros cuarenta años son referente de drama y están rodeados de misterio; misterio que un libro recién documentado ha disipado parcialmente. En particular, se ha supuesto que ella es de origen francés, que su padre era francés, a menos que fuera holandés, o que su madre fuera francesa, pero nada de esto es cierto. Su padre era estadounidense y su madre quebequesa. En cuanto a Margot, según los archivos de San Francisco, ella nació en esta ciudad en otoño de 1896, por lo tanto, es de nacionalidad norteamericana.

Es cierto que, como cartógrafa tenía a quien seguir, su padre, Albert (conocido como) Durant, que nació en Missouri en 1864. Según él, su padre nació en Francia y su madre era originaria de Italia. Pero en realidad, la madre de Albert, la abuela de Margot, era francesa y se apellidaba Durand; con respecto a su padre, el pertenecía a una antigua familia importante de Nueva Orleans, los Voorhies. Después de una disputa familiar, de la que se sabe poco, el joven Albert Voorhies se fue de la casa de su padre y cambió su apellido por el de su madre. En 1896, Albert “Durand” se casó con Albina Chabot y tuvieron dos hijos. Su primogénita (y la única que sobrevivió) fue la futura Margot de Taxco.

Con relación a la madre de Margot, Marie-Albine Chabot nació en Quebec en el año de 1861 y emigró a los Estados Unidos alrededor de 1880. Era la novena de entre 12 hijos que tuvo una pareja de granjeros de origen lejano francés, Cécile y Jean-Baptiste Chabotte.

Como nos podemos dar cuenta, el origen francés de Margot no es el que pensábamos.

Albert “Durand” murió en San Francisco de un paro cardiaco, el 4 de enero de 1903; tenía 36 años y la pequeña Margot 7. Después de esta pérdida, su viuda y su hija descubrieron su verdadera identidad y tomaron el apellido real de la familia de Albert, primero Margot y en seguida su madre. Así pues, Margot Durand se convirtió en Margot Voorhies y posteriormente, en 1915, en Margot “Van” Voohries. La primera decisión de una joven mujer libre.

La vida estadounidense de Margot estuvo llena de drama, en especial por el terremoto de San Francisco en 1906, el atroz asesinato de su madre en 1931 y el desastre de su primer matrimonio con un dentista estadounidense más joven que ella, el doctor Evans Carr, con quien se casó en 1927; se divorció en 1936. Esos años, también, fueron una larga lucha por sobrevivir, la joven mujer fue agente de seguros, contadora, estenógrafa, peluquera, estilista, cosmetóloga, uno detrás de otro…

En 1937, Margot cumplió 40 años, pero diga lo que diga, siempre mintió sobre su edad, lo que en esa época estaba de moda; ya era hora de que reaccionara. Y se fue a México, una excelente decisión; su vida profesional se transformaría en una historia de éxito, pues 12 años más tarde, Margot se convertiría en una estrella del arte, hecho que ignoraba por completo.

En la Ciudad de México, a su llegada entró a un taller del fotógrafo Hugo Brehme, quién le enseñó su profesión. También, conoció fortuitamente a María de los Angeles, una amiga para toda la vida que le hizo descubrir Taxco. Ahí, tuvo un nuevo encuentro decisivo: se trataba de un joven orfebre que recién se había convertido en maestro en el taller de William Spratling, su nombre era Antonio Castillo, tenía 25 años y encanto latino, amor a primera vista; se casaron en 1937. Al año siguiente, el joven orfebre junto con su mujer, sus dos hermanos y su primo Salvador Terán (todos orfebres con gran talento) fundaron su propio taller; era el principio de una de las casas más importantes de Taxco, Los Castillo, que existe aún hoy en día.

Margot diseñó modelos, aportó ideas que fueron retomadas por un grupo de este oficio, y aprendió todos los trucos de este arte tan exigente como difícil. Pero el matrimonio pendía de un hilo, Margot no pudo tener hijos y por esta razón la pareja se divorció en 1946. Sin embargo, ella se recuperó como lo hizo entonces del doctor Carr y este desastre se convirtió en una oportunidad profesional. En la casa “Los Castillo”, Margot pudo prepararse e imponerse y así valerse por si misma. En 1947, con la ayuda de algunos talentos que le dieron confianza, fundó su propio taller de joyería y se convirtió en Margot de Taxco.

Los dos primeros años fueron fructíferos de manera increíble; el taller surtió más de doscientos modelos  ̶  en promedio, dos por semana ̶  realizados, por lo general, en plata 950, incluso 980, la de mayor calidad, con frecuencia adornado con piedras particularmente de amatista. De 1949 a 1950, un etapa decisiva e importante, con la ayuda de Sigi Pineda, otra de las grandes de Taxco, lanzó una línea de joyas con esmaltados champlevés sobre plata que aseguró su fama hasta el día de hoy. El éxito fue inmenso, Margot abrió boutiques por todas partes, en la Ciudad de México por supuesto, sobre la prestigiosa avenida Juárez y también, en las ciudades principales de Estados Unidos. Algunos de los modelos existentes tienen versiones con esmaltado y se agregaron seiscientos nuevos modelos a la colección, muchos de los cuales siguen siendo obras maestras inigualables y son muy buscados por los coleccionistas hasta el día de hoy.

El final de su historia es muy triste; una serie de infortunios y dificultades sociales llevaron a Margot de Taxco a la quiebra en 1974 y en 1978 el taller de Taxco tuvo que cerrar. Margot que tenía más de 80 años, se volvía a encontrar con dificultades económicas y se refugió en la casa de su vieja amiga María de los Ángeles  ̶  quien se había casado en 1950 con otro orfebre preparado en el taller de Spratling Reveriano Castillo, con el que fundó Reveri, otro taller importante.

El 26 de julio de 1985, Margot murió pobre y olvidada. Actualmente, es reconocida internacionalmente y sus obras, expuestas en museos, siguen ganando gran popularidad.

 

Este articulo se publicó con la autorización de la revista, México.

 

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