Por Mariana Zesati

La ayuda humanitaria siempre ha sido una actividad admirada y respetada por el mundo, ya que muy pocas personas tiene el espíritu, el tiempo o la disposición para hacerlo. Todo lo contrario a Las Patronas, un colectivo de asistencia alimenticia y humanitaria integrando por 14 mujeres que ayudan al arduo trayecto que realizan los emigrantes desde Centroamérica hasta los Estados Unidos en el tren de carga llamado La Bestia.

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La comunidad  empezó su labor en 1995 en La Patrona, municipio de Amatlán de los Reyes, Veracruz, cuando ellas habían comprado leche y pan para sus casas pasaron unos emigrantes pidiéndoles su comida. Ellas no dudaron y se los dieron. Así, han trascurrido casi 20 años de esta admirada labor, la cual ya cuenta con un comedor para también ayudar a otros necesitados dentro de la comunidad.

Ellas a lado de las vías del tren se preparan con bolsas llenas de taquitos de arroz, frijoles, huevo y fruta y los avientan a los migrantes que van encima del tren en condiciones precarias y sin un futuro incierto. Hoy en día con ayuda de donaciones pueden preparar alrededor de 200 bolsas al día hasta con pollo y atún. En un principio lo realizaban sin ninguna ayuda, pero después decidieron pedir donaciones a empresas, mercados o gente que acudía a apoyarlas.

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Han sido reconocidas por su trabajo filantrópico pero también han sido fuertemente criticadas por su apoyo incondicional a los emigrantes ilegales, lo cual no puede ser ni cuestionable ni puesto a debate al no existir programas adecuados. Esto no evita o beneficia simplemente ayuda al viajero a estar “mejor” en su travesía.

Es una labor conmovedora que logra la cúspide de la filantropía. No hay una mejor representación de humanidad, humildad y caridad por los demás. Admiración y respeto por una comunidad que se unió y ayudo a alivianar el peso del que busca una mejor oportunidad “al otro lado”.

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Fotografias: Facebook.com/La Patrona

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blog: http://laspatronas.org.mx