SIGLO XVIII

EL RUDO ENSAYO. DESCRIPCIÓN DE SONORA

Por José N. Iturriaga

El jesuita austríaco Juan Nentuig (1713-1768) escribió su Rudo ensayo cuatro años  antes de morir, después de “misionar” dos décadas en Sonora. De los indios ópatas hace esta descripción:

saeta2“En el trabajo de siembras y cultivo de la tierra, aunque concurren las mujeres con los hombres […] se deja para las mujeres lo más llevadero, y luego que alguna está encinta ya no sale a trabajo que la pueda perjudicar, sino se aplican a guisar su pozole para los que trabajan, a hacer esquite, o tostar el maíz para pinole, a hilar algodón y tejer […] De la forma y con los instrumentos con que tejen éstas no lo haría mejor la más hábil tejedora del mundo. Tejen pues con bastante curiosidad y de diferentes maneras su hilado, hasta imitando en parte la labor, aunque no lo fino, de las tablas de los manteles y servilletas de Alemania, que por dicha tal cual semejanza se llaman alemaniscos, como asimismo imitan las terlingas y cuanto vieren como se les de licencia de tejerlo, lo remedarán sin falta.”

“Pero veamos la maniobra, que es ésta: primero, hincan cuatro estacas a proporción del largor y anchor que ha de tener el tejido, más o menos distantes una de la otra; a cada dos de ellas, que designan el anchor, amarra una vara algo más larga y lisa, como media vara de la tierra; hecho esto, empiezan la urdidura dos mujeres, poniéndose una enfrente de la otra; entre las dos estacas en que están amarradas dichas varas, y con un  ovillo de hilo la disponen dando vueltas en estas varas, y pasa el ovillo de una a la otra las veces que es menester para el número de hilos que ha de tener la urdidura, la que acabada, se pone la tejedora delante el ejemplar que quiere remedar y entrecoge por medio de unos hilos dobles los hilos contados, conforme que lo ve en su ejemplar, y de dichos hilos dobles afianzados en unas varitas parejas, sale cierto género de lizos; por cuyo medio pueden alzar la división de los hilos que quieren.”

“Y para afianzar más dichas divisiones, meten en cada una un palo ancho, bien liso, a modo de hoja de espada, dos, tres, o más, conforme ha de ser más o menos curioso el tejido. Dichos palos anchos, parados sobre los filos, sirven con los lizos a hacer lugar a la trama, y después de metida ésta por medio de una varita delgada, que tiene enredada la trama y sirve como a los tejedores la lanzadera, la aprietan con un palito duro y con punta por los dos lados, y así, prosiguen hasta acabar su labor.”

“Pero aunque esto, como se ha visto, va tan despacio y con harta incomodidad, no quieren acomodarse a telares en que ahorrarán tiempo, paciencia y trabajo, pues no gustan los indios generalmente de tal ahorro, cuando éste haya de conseguirse por medios que ellos no han practicado”.

7215864-l

Ir a: Miradas extranjeras al Arte Popular Mexicano:Introducción