SIGLO XVIII

DIARIO DEL VIAJE A LA NUEVA ESPAÑA

Por José N. Iturriaga

Francisco Agustín de Ajofrín (1719-1789), fraile capuchino español, vino en 1763 a la Nueva España y aquí permaneció casi un lustro. Debe leerse completa la obra de este simpático manchego; entre tanto, veamos lo que escribió en Puebla:

1884-mlu4256558041_052013-o“Las fábricas en que se emplean los vecinos (tenidos por los más hábiles e ingeniosos de toda esta Nueva España, y con razón) son los delicados tejidos de lana, algodón y alguna seda; vistosos lienzos pintados a imitación de la China; hermosa, delicada y limpia loza, a barro aún más fino que el de Talavera; cristal y vidrio; todo género de armas finas y de fuego, que corren con gran fama en todo el reino por su delicado temple y primorosa hechura […]”

“En las demás artes y manufacturas son tan diestros, que con razón y propiedad puede llamarse esta ciudad la Barcelona de la América, causando admiración a los recién venidos de la Europa ver un tosco, desnudo y asqueroso lépero o zaragate, sin instrumento alguno de la facultad, hacer los primores que apenas saben hacer en la Europa los mejores maestros a costa de mucho tiempo y con el auxilio de finos, sutiles y delicados instrumentos. Pero son, igualmente que diestros, falaces, embusteros y trapecistas, de suerte que en toda la América tienen fama los poblanos; así llaman a los de esta ciudad.”

En la ciudad de México, Ajofrín encomia a los indígenas: “Los entendimientos de los naturales son claros y comprensivos, y consiguientemente aptos para todas facultades y ciencias, adelantándose en admirables progresos brevemente lo que en Europa no consiguen  sino después de mucho tiempo y a costa de gran trabajo; pero a cierta edad, como de treinta años, van en decadencia, ya por su delicada complexión y falta de salud, como también por falta de fomento y plazas en que acomodarse, lo que da motivo a que, faltando el incentivo del honor, se introduzca fácilmente el ocio y abandonen los libros; pero no se puede negar que la América produce grandes y admirables ingenios como en el día se están viendo en México, sin que se anticipe la caduquez. Lo mismo que en las ciencias se experimenta en las artes liberales y mecánicas, en que son diestrísimos, y lo fueran más si tuvieran el premio correspondiente […]”

“En todas las demás artes son delicadísimos, sutiles e ingeniosos en hacer flores de mano, figuritas, animales, sabandijas, avecitas de barro o de madera, de que se ven primores en los portales de las flores y de los mercaderes, sin perjuicio del baratillo. Polvoristas mejores y de más arte que en la Europa.”

Diversas  fiestas de nuestro calendario religioso y sus implicaciones artesanales, llamaron la atención de Ajofrín: “Antes del día de los difuntos venden mil figuras de ovejitas, carneros, etc.; de alfeñique, y llaman ofrenda, y es obsequio que se ha de hacer por fuerza a los niños y niñas de las casas de su conocimiento. Venden también féretros, tumbas y mil figuritas de muertos, clérigos, frailes y monjas de todas las religiones, obispos, caballeros, cuyo gran mercado y vistosa feria es en los portales de los mercaderes, a donde es increíble el concurso de señoras y señores de México la víspera y día de Todos los Santos. Lo mismo la vigilia y día de Navidad a ver y comprar nacimientos.”

“El día de San Juan es igual diversión y concurso a ver los caballitos, espadas, lanzas, puñales, pistolas, escopetas, todo de madera, para los muchachos; pero con tal propiedad en los tamaños y colores que engañan al más diestro a la primera vista.”

“Por Semana Santa, en lugar de Mandato, tienen sermón que llaman de Institución.”

 “Todas estas figuritas y monerías, y otras cosas de más entidad, las hacen los léperos con gran primor, breve y por poco precio; y si esto mismo se les manda hacer, piden dinero adelantado (lo que es común a todo oficial en la América),  o no lo hacen, con que se pierde lo que se les da, o lo hacen mal, tarde y caro, conque se pierde la paciencia. Se padece mucho con semejantes gentes, que parece tienen de profesión mentir y engañar a todos. Pero los maestros usan de más formalidad y honradez.”

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