SIGLO XVIII

DESCRIPCIÓN DE LA PROVINCIA DE SONORA

Por José N. Iturriaga

Este sacerdote alemán nació en 1725 y murió alrededor del final del siglo XVIII; desde los 17 años de edad se incorporó a la orden de san Ignacio de Loyola y a finales de 1755 se embarcó en Cádiz rumbo a la Nueva España. En su Descripción no podía faltar el vestido de los indios “sonoras”:

Fuente: Florence Weinberg

Fuente: Florence Weinberg

“Los hombres no usan camisas, sacos, medias ni pantalones, los encuentran muy incómodos y dificultan sus movimientos; no quieren más vestido que el que les da la naturaleza. Los primeros misioneros les ofrecían a los sonoras recién convertidos algunos artículos de ropa; los indios aceptaban el engorro y usaban la ropa mientras que estaban en presencia de sus guías espirituales, pero tan pronto como estaban fuera del alcance de la vista de los misioneros, se deshacían de ella. Había algunos pueblos salvajes, como por ejemplo los que vivían en la parte norte de Sonora, al otro lado de los ríos Colorado y Azul, donde los hombres andaban completamente desnudos. Entre los otros sonoras, sin embargo, los hombres siempre se han cubierto con taparrabos hechos de algún hilacho que levantan de cualquier parte, o de un pedazo de piel suave de venado. La parte superior del taparrabo que mide como media ana de ancho, se amarra alrededor del cuerpo con un mecate y la parte baja la jalan entre las piernas hacia arriba y por atrás, fajándosela con el mismo mecate. Las mujeres se cubren completamente la mitad de su cuerpo, de la cintura a los pies, para ello usan una o dos pieles de venado que las doblan alrededor de su cuerpo como una falda y la amarran con una cinta a la cintura. Prendidas en la parte baja de esta falda, llevan pequeñas conchas de mar, caracoles, clavos, pedazos de ollas o de cualquier cosa que produzca un sonido cascabelero. Así, el mujerío considera de muy buen gusto caminar o correr haciendo ruidos como una mula cargada con campanas. Las mujeres no se pintan con colores y sus torsos permanecen siempre descubiertos. Los niños, especialmente los hombres, andan desnudos hasta los 9 o 10 años, o más correctamente hasta que son inducidos por los ejemplos de sus mayores a procurarse un taparrabo.”

 “Por lo general los sonoras andan descalzos, únicamente durante los días más calientes del verano, cuando la tierra es demasiado caliente, protegen las plantas de sus pies con gruesas sandalias que cortan a su propio tamaño de un cuerpo de res y se las amarran cruzándolas con un cordel sobre sus pies. Para asegurar mejor la sandalia, otra cinta cubre el talón, de la misma forma que los capuchinos arreglan sus zapatos.”

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