Por Sonya Santos de Arredondo

Instagram y Twitter @sonyasantosg

Teoberto_Maler_c1910Teobert Maler fue un europeo, que llegó a México con el ejército de Maximiliano, iniciando una aventura en la que se encesto el resto de su vida: dejó fotográficamente importantes sitios arqueológicos del mundo maya. Mérida fue su casa, donde vivió por largo tiempo y aprendió a hablar el maya, se internó en las cerradas selvas con machete en mano y la ayuda de los indígenas que,  a pesar de su carácter fuerte y excéntrico, lo apreciaban.

En 1864, estando en Londres leyó en el periódico que Maximiliano de Hasburgo llegaba a México como Emperador.  Regresó a Viena  y se incorporó como cadete –después llego a ser capitán – a la 1ª Compañía de Pioneros del Ejército Imperial Mexicano, formada en Liubliana bajo las órdenes del Conde de Thun.  Zarpó de Trieste, junto con mil 200 hombres en el vapor Bolivian, rumbo a Veracruz, desembarcando en enero de 1865. Tenía 23 años.

En 1867, cuando cayó el imperio de Maximiliano se quedó en México, recorrió el país, asediado por rebeldes, para fotografiar sus ciudades y paisajes, después también sus ruinas, las cuales plasmó para la posteridad.

En agosto de 1895, Maler descubrió las ruinas de Piedras Negras, en la ribera del Usumacinta, en Guatemala, muy cerca de la frontera con México. También se dedicó  a explorar el río, el que llegó a conocer mejor que ninguna otra persona.

teobert maler

El Museo Peabody de Harvard aceptó sufragar todos los gastos de sus expediciones, a cambio de publicar en sus memorias el resultado de sus descubrimientos. Maler llevaba aparatos de fotografía cargados a lomo de mula, en cajas envueltas con lonas humedecidas en aceite para resguardarlas de la lluvia. Viajaba con cámaras de gran formato, trípodes de madera, lámparas de magnesio, placas de vidrio, sales de platino, en din, charolas, pomos, frascos y botellas. Sus fotos tienen una belleza austera y sombría que delatan parte de su personalidad.

Maler, hijo de padres alemanes, nació en el Palazzo Rospiglioso, en Roma. Su padre era chargé d’ affaires del Gran Duque de Baden ante la Santa Sede. Pasó sus últimos años en un cuarto de servicio que tenía la casa del señor Gerardo Manzanilla, en Mérida, Yucatán. Al final de su vida tuvo problemas económicos y para obtener un poco de dinero, malbarató sus fotografías y su colección de antigüedades.

teobert maler

Es enorme la cantidad de material fotográfico que dejó, gracias a Maler, se tiene un testimonio gráfico de los principales monumentos arqueológicos de la cultura maya,  muchos de estos ya desaparecidos.  Supo entrelazar  el arte y la ciencia, su ojo no permitió que se escapara nada; templos, esculturas, estelas, motivos ornamentales, incluyendo piezas arqueológicas de colecciones particulares.  Parte de su obra se conservan actualmente en Hamburgo, en el Instituto Ibero-Americano de Berlín, en la Bibliothéque Nationale de París, en el Archivo Histórico Fotográfico Casasola del Centro Regional del Estado de Hidalgo, dependiente del Instituto Nacional de Antropología e Historia de México, donde además se guardan gran cantidad de placas de cristal negativas originales de Maler, en la Ernest L. Crandall Collection, en la Latin American Library, Tulane University Library, en New Orleans donde se conservan cuatro copias. En la ciudad de Mérida se han logrado localizar un total de 189 copias y es posible que existan otras, aquí el material recopilado corresponde a un total de 53 zonas arqueológicas de Yucatán, Campeche y Quintana Roo, además de otras tres del Estado de Chiapas.

maler 4

Teobert Maler, hombre aventurero, tenas, de carácter fuerte pero amable, que llegó a tierras mexicanas y denunció el saqueo ilegal de piezas precolombinas,  murió en Mérida en casa de Don Gerardo Manzanilla el 22 de noviembre de 1917, en la patria que lo sedujo, la que amo y descubrió para él y para el mundo, donde su lente insaciable de conocimiento se abrió para compartir con propios y extraños, una cultura que ya fascinaba a muchísimos, bellezas que colocan a México en la lista de los rincones de la selva más hermosos que jamás el hombre haya construido, compartiendo una de las civilizaciones más ricas en conocimiento y fascinación. Su tumba está en el Cementerio General de Mérida, donde quedó grabada esta inscripción: Los restos mortales de Teobert Maler descansan en la tierra del país de los faisanes y los ciervos.

Gracias Maestro Teobert Maler.

La exposición “Teobert Maler: El presente de lo pasado” se presenta en la Galería de las Rejas Abiertas del Bosque de Chapultepec, en Paseo de la Reforma, Ciudad de México, hasta el próximo 14 de agosto de 2016