Por Gérard Fontaine
gerardyves.fontaine@yahoo.fr

 

El “Grupo de los Seis”, sí, lo conoces ¡claro!, este grupo de compositores franceses que reactivó la creación musical después de la Primera Guerra Mundial… Había una mujer entre ellos – nadie se acuerda de su nombre, mientras que se recuerdan, generalmente, a los otros cinco: Auric, Durey, Honneger, Milhaud, Poulenc y… ¡Germaine Taillefer! machismo ordinario de los Franceses…

Pues bien, un nuevo “Grupo de los Seis” está naciendo ahora en México, en Taxco. Se llama  ARS Faber; “ars” en el sentido antiguo  y amplio de las artes, entendido como toda acción humana que crea una realidad que no existía antes y como lo ejecutado con método y técnica. Y “faber” para recalcar que son productores de objetos. ¿Objetivo? Renovar otra música, la de la platería mexicana, bajo el impulso de Carmen Tapia, una artista mexicana extraordinaria a quien hemos encontrado para nuestros lectores.

 

A la orfebrería de plata, Carmen llegó desde muy de niña: hace tres generaciones que su familia está instalada en Taxco; su abuelo había abierto allí un negocio de objetos prehispánicos y, entre sus primeros clientes, había contado con Diego Rivera y William Spratling – este “Silver Gringo” fue el fundador del Taxco platero moderno[1]. El abuelo se había vuelto también lapidario, luego le había pasado el virus a su hijo Ezequiel Tapia, quien naturalmente, pasó a la orfebrería y que, a los ochenta años, sigue siendo la figura dominante de los grandes que hicieron a Taxco, acumulando con razón diversos premios y títulos.

Ezequiel tuvo seis niños pero, únicamente, su hija Carmen se consagró a la platería. Desde pequeñita, ya le gustaba el arte, leía los libros de arte de su padre y eligió, ella misma, a los ocho años, aprender a pintar. También, le gustaba el taller – todavía hoy, evoca con admiración ese “inframundo” misterioso, su olor a piedra mojada variable según la piedra trabajada, su ruido muy especial, estas arcas que se abrían de tesoros de minerales…

Pero, a Carmen también le gustaba leer, le gustaba comprender; quiso estudiar: para dar más de la medida, estudió las artes plásticas e hizo también una licenciatura en filosofía para entender “las últimas causas de las cosas”. Ya que la filosofía no parecía llevarla más que a un sólo oficio, la enseñanza, para la cual no sentía ninguna vocación, una vía permanecía totalmente predestinada: convertirse en artista, cuya palabra sería, si no de oro, por lo menos de plata – de plata y de piedras finas.

Gerard11- Carmen Tapia, Anatomia III. Plata 970, jade. 2010.

 

Actualmente, Carmen ocupa un lugar único en Taxco; sigue creando sus propias obras en asociación con plateros (ilustr. 1); colabora también con otros artistas que no tienen la misma formación doble como ella, tales como el escultor Jorge Yazpik o el pintor René Contreras; les ayuda a transcribir sus proyectos en el metal con la mano de plateros profesionales; permitiéndoles entenderse mutuamente, Carmen ha inventado un oficio que no existía, que bautiza como “mediador” (ilustr. 2).

Gerard2.png2- René Contreras, Jarra. Plata 950 y kaoba. Como un pintor pasa de las dos dimensiones a las tres y se hace un escultor en plata, bajo el conducto de la “mediadora” Carmen.

 

En lo sucesivo, Carmen, como creadora, es conocida y reconocida; como su padre, ella colecciona premios a nivel máximo.

Curiosamente, ella quien no quería enseñar, también ha sido finalmente seducida por la enseñanza. Inevitable: sabe mostrar y decir; una artista verdadera que sabe concretar una visión en lo material, que sabe también hablar de esta transmutación que es el milagro del arte y que sabe también transmitirlo a otros: ¿quién mejor que ella para enseñar en la UNAM? Durante cuatro años, Carmen contribuyó así a la apertura en Taxco de una licenciatura de artes visuales y de diseño en la universidad más importante de México. Después de cuatro años, la primera generación de estudiantes acaba de salir; Carmen es consciente de que, si bien esta experiencia necesitó un gran compromiso de su parte, también le aportó mucho a ella. Explicándose, transmitiendo su conocimiento, Carmen ha madurado y profundizado su reflexión. En el contexto difícil del Taxco actual, ella se ha convertido en un gran testigo, una conciencia y una referencia.

Gerard33- Carmen Tapia luciendo una joya-escultura totalmente flexible, una propuesta suya de joyería en relieve muy novedosa.

 

De hecho, la universidad es el lugar propicio para la reflexión y la investigación, así como para el encuentro. Poco a poco, alrededor de un “núcleo duro” que, además de Carmen, asocia a René Contreras (quien enseña artes visuales en la UNAM y cuya creación personal se expresa cada vez más a través de la plata) y el orfebre taxqueño Miguel Ángel Ortiz (del cual se ha hablado en diversas ocasiones en la Rêvista[2]), varios jóvenes talentos – Martha Masse, Irving Olalde et Stuart Alarcón – se unieron a esta reflexión; así nacío ARS Faber. Todos ellos son creadores que, si no pudieran expresarse, terminarían “volviéndose tristes, tristes a morir “, suspira Carmen. Pero son jóvenes, son exigentes; Carmen tiene confianza en el ser humano, confianza en la juventud.

¿Los clientes exigentes (como ellos) no vienen casi a Taxco? ¿Si vienen, son desanimados por la marea mercantil de platería, hecha al kilómetro quién sabe dónde, que llena gran parte de las tiendas que no se convirtieron a la venta de playeras? ¿Los ancianos, después de haber hecho todo para disuadir a los jóvenes de continuar con su oficio, desaparecen uno tras otro, llevándose sus conocimientos, sus técnicas y sus secretos a la tumba, como faraones sus tesoros? ¿Una parte de los jóvenes con talento y ánimo se van de este “pueblo mágico” cuya magia, pronto, alimentará sólo el turismo? ¿El diseño, el verdadero diseño que, en el pasado, renovaba cada día la creación de Taxco y que hizo su gloria internacional, es olvidado para dar paso a un diseño comercial que fluctúa en el curso de la moda en lugar de hacerla, un diseño, en su mayoría, de una trivialidad abrumadora?

¡Qué importa todo esto, ARS Faber no cederá a la facilidad! El grupo es un sostén mutuo, es nutritivo en sí, por los intercambios que permite, es protector contra las tentaciones de autosatisfacción, el empobrecimiento y el desaliento que engendra el aislamiento. Prepara un programa para darse a conocer; los concursos son aún un buen medio, aunque no sea ideal; los concursos de platería, basados principalmente en la comunidad del material, ponen en competencia obras muy dispares, entre las cuales es difícil de juzgar. Sin embargo, son un medio de darse a conocer y reconocer, porque también a la gente le gusta los que ganan, observa Carmen. ¡Entonces, vamos allá! Actualmente, el grupo prepara su participación en el próximo concurso de joyería de Puebla. Allá, Los Seis se presentarán como “artistas” – no como “artesanos”, categoría muy poco apreciada en el país, tampoco como “diseñadores”, categoría demasiado mezclada ahora, demasiado rebajada. No: ¡orgullosamente artistas! La categoría es flexible, no totalmente desvalorizada… “Saquemos provecho de que hoy nadie sabe bien lo que es el arte” apunta Carmen en una gran explosión de risa.

¿Y después? Después, el grupo está reflexionando y perfilando sus estrategias. Por supuesto, internet desempeñará su papel; la “red” transporta lo mejor y lo peor, pero permite también salir de la trampa en la que se convirtió Taxco para los creadores que subsisten allí; la red permite encontrar a los que, en el mundo entero, quieren como ellos expresarse sin ceder a la facilidad; permite encontrar, más ampliamente, la demanda de los que buscan la calidad, que exigen lo mejor y más que el ordinario de los hombres (ilustr. 3). El mundo entero está en la “red”, ahora. Y Carmen y Los Seis tienen confianza en la humanidad.

 

Este artículo fue escrito por la Rêvista de Mexico Accueil y publicado el 7 de junio de 2016.
Traducción: Julián Hernández

 

[1] La Rêvista de mai 2014

[2] La Rêvista de enero 2014 y de octubre 2014.