SIGLO XVI

TRATADO CURIOSO Y DOCTO DE LA NUEVA ESPAÑA

Por José N. Iturriaga

Antonio de Ciudad Real (1551-1617), franciscano español, llegó a México en 1584 y fue acucioso cronista de los viajes que realizó durante varios años desde Centroamérica hasta Nayarit. Acerca de los aztecas, nos ilustra sobre sus atavíos:

“Del vestido y traje de los indios e indias de la provincia del Santo Evangelio”

Tratado Antonio“Los indios de aquella provincia, y casi de las demás de la Nueva España, andan comúnmente descalzos de pie y de pierna; los que traen calzados los pies usan de sandalias como las de los frailes de nuestro padre San Francisco, a las cuales llaman cacles, porque son como los cacles que ellos usaban en su antigüedad y ahora muchos de ellos usan. Calzan zaragüelles largos y visten camisa como españoles, con su cuello y polainas, y traen por capa una manta larga de algodón anudada por encima del hombro, a manera de los mantos que usan las gitanas en Castilla, pero muy labrada de hilo de colores y aún de seda, con flecos de lo mismo, cada uno según es más o menos curioso y tiene más o menos posibles; también traen sombreros como los españoles, y este es el vestido y traje ordinario de los indios, aunque ya muchos traen jubones, otros chaquetas y casacas, otros usan zaragüelles de paño y herreruelos de lo mismo, otros calzan zapatos y calzas de españoles y aún botas, y algunos traen del todo el vestido español. El vestido de las indias es una toca larga, blanca, con que cubren la cabeza, la cual les sirve de manto, unas la traen más larga que otras, pero en lo de México a ninguna llega hasta el suelo; por camisa, jubón y gorguera traen unos que llaman huipiles, hechos de algodón, labrados curiosamente como las mantas de los indios y con más curiosidad, con sus orlas muy galanas; son a manera de capuces sin mangas ni cuellos, más y menos largos, y por lo menos llegan a la rodilla. En lugar de saya traen unas que llaman nahuas, que son como faldellines, hechas también de algodón, más y menos curiosas, las cuales llegan de ordinario hasta el pie; todas las indias si no son cuál y cuál, andan descalzas de pie y de pierna, y no traen más vestido del referido. De los indios de la provincia del Santo Evangelio, los más curiosos y políticos son los mexicanos, así en el vestido como en el aseo de sus casas y trato y conversación; las demás naciones no son tanto, y los más rústicos y toscos son los otomíes y popolocas.”

tratado-docto-y-curioso_Page_01En tierra de los purépechas, ésto dice fray Antonio: “Quiere decir Tzintzuntzan lugar de unos pajarillos pequeños [colibríes]  de cuya pluma hacen las ricas imágenes, porque en su comarca hay muchos de ellos; pero por cualquiera causa que ello sea, aquella provincia se llama de Michoacán el día de hoy, y los naturales y su lengua se llaman indios y lengua de Michoacán, y asimismo indios tarascos y lengua tarasca. Todos son gente muy devota de nuestro estado [clerical],  más dispuestos y para más trabajo y más hombres que los mexicanos; andan los más de ellos vestidos como españoles pobres, con un herreruelo y sayo de paño, con su sombrero y zaragüelles largos que parecen algún tanto a los moriscos de Granada cuando andaban vestidos a la castellana; las indias visten como las mexicanas, aunque difieren en algo porque traen una toca pequeña de red sobre la cabeza,  y sobre esta toca, desde el cuello y hombros hasta abajo, una manta de algodón blanca o pintada que les sirve de lo que los mantos a las españolas. Ellos y ellas andan de ordinario descalzos de pie y de pierna, aunque muchos usan ya alpargates y cacles, y zapatos como los mexicanos, y aún calzas y botas.”

En Yucatán, Ciudad Real alude a los mayas con encomio: “Hay también en aquella tierra palo de ébano muy fino, de que se hacen cruces y otras cosas, y dase otro palo a manera de Brasil de que llevan cargados navíos a España para teñir negro y colorado, de color muy perfecto; es palo pesadísimo, y así sirve de lastre a los navíos; dase también la yerba de añil, y benefíciase y sale un color y tinte admirable que vale mucho en España.”

“Los indios de aquella provincia son comúnmente bien agestados y dispuestos, de color moreno así ellos como ellas; todos andan bien vestidos al modo de los mexicanos, aunque más limpios de ordinario, por tener como tienen mucho algodón de qué hacer vestidos qué mudar.”

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