Por Mónica Abedrop.

La magia del espacio en el tiempo

 

´La Arquitectura es vida, o por lo menos es la vida misma tomando forma y por lo tanto es el documento más sincero de la vida tal como fue vivida siempre. ¨

Frank Lloyd Wright

 

ed map 3Alguna vez, hablando de arquitectura, el Arquitecto Luis Barragán dijo “El espacio ya existe y el arquitecto lo delimita para que el hombre lo pueda entender”. Sin embargo, muchas veces como el espacio que soy, los seres que me habitan no siempre me viven y me sienten con el gozo y la emoción con los que fui concebido y para lo que fui creado. El objetivo o la misión fundamental de la arquitectura es crearme y conformarme, ya que, sin mí, ésta sería incomprensible. Yo dependo de mí mismo y ella, dependiente de mí, es la creadora de un baile armonioso de elementos y formas, que con gran habilidad, sentimiento y gran gusto logra el arte del espacio para y por el espacio. Bien lo explica Focillon ¨la arquitectura es quizá en la masa interna -es decir en el espacio que conforma- donde reside su originalidad profunda y al dar forma definida a este espacio, ésta crea verdaderamente un universo propio´.

El tiempo es mi gran aliado. Es movimiento, ritmo, flujo y juega junto conmigo un papel muy importante en la trama de la obra arquitectónica. Mi presencia se va dibujando, se hace perceptible en cada uno de los trazos, volúmenes y formas creados, mientras que el tiempo se va marcando en cada uno y en todos sus movimientos; silenciosa y sigilosamente fluye, se plasma y queda como testigo de su andar, dando la impresión de que él también se convierte en espacio.

¡Qué maravillosa es la imagen de la unión del espacio con el tiempo!

…Espacio y tiempo…

ed map 2Hoy en día tengo la forma de un Museo y el espíritu de conservador y guardián de arte. Mi gran fortuna es que resguardo y abrazo abundantes piezas de arte popular de toda índole, cultura y tiempos de la República Mexicana. Mi espectacular patio, mis escaleras, mis pasillos y mis salas albergan miles de niños y adultos que gozan de tan bello arte y sienten las grandes y profundas emociones que mi naturaleza como espacio creado les ofrece.

Mas, sin embargo, esa no ha sido la única forma que tenido ni tampoco ha sido mi única experiencia espacial. Lo interesante es que desde que fui concebido como una forma, mis diversas funciones han tenido que ver con el cuidado de la gente y sus oficios y con el apoyo y donaciones de gente bondadosa y filántropos en conjunto con el gobierno.

MAP05-3_515x768Mi historia es larga y muy vívida; he sido un espacio que ha abrigado y protegido a niños, mujeres y convalecientes necesitados, he sido participe del cuidado y protección de servicios comunales, he escuchado música y lamentos, he estado rodeado de arte, colores y vida, he visto pasar tiempos de paz y de conflicto, de crecimiento y de abandono, de estilos y modas, y a pesar o gracias a todo ello, hoy sigo siendo un espacio que desde mi esencia y mi centro, recibe, festeja y es testigo de la enorme capacidad de creación y vida que todo mexicano puede plasmar en un objeto exaltando así su propia realidad, su propio espacio, su propio tiempo.

Desde siempre he existido y así mismo he visto pasar la vida de este México frente a mí. Vi fundarse y crecer a un grandioso México prehispánico, ya que tengo la suerte de encontrarme a muy poca distancia del centro ceremonial de la Gran Tenochtitlan. Por esta misma razón, en la época de la Conquista fui muy cotizado ya que había que formalizarme y dejar enterrada así la historia de un pasado mexica. Grandes construcciones fueron tomando el espacio de ese ayer; la Catedral, Iglesias, conventos…, hasta que, en 1763 Fernando Ortiz Cortés, Chantre de la Catedral, tuvo a bien en descubrirme y llevado por su amor a la pobreza y conmovido por la miseria, concibió la idea de crear un lugar en donde darle paz anímica y apoyo físico a los convalecientes y niños de la calle. Tomé entonces la forma del bien llamado Hospicio de los Pobres. A pesar de no haber visto terminada su obra, su gran corazón y generosidad ayudaron a muchos seres necesitados logrando, además, que muchos de ellos fueran aquí mismo educados para amar a su tierra y se prepararan para ser hombres de bien para la sociedad en que nacieron.

Hasta 1900 tuve la ventura de envolver y acoger a mucha gente entre mis muros. Sin embargo, mi suerte iba a cambiar a partir de ese momento, ya que estaba destinado a ser incorporado a la Alameda, la zona exclusiva de principios de siglo, para el gozo de las más prestigiosas y altas clases sociales de México.

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Me quedé solo sin más vida que la que los muros y el tiempo me daban. En mi espera por ser incorporado a la grandeza, se vino la Revolución y fui totalmente abandonado durante más de 20 años. Abandonado entre comillas, ya que cualquiera hubiera pensado que era yo un espacio muerto cuando en realidad me convertí en un espacio muy vivo, un testigo de grandes cambios en la vida de México.

El tiempo seguía siendo mi compañero, sin embargo, éste no dejaba de pasar. Y yo, por estar viendo estos cambios de búsqueda y de transición en la tranquilidad de mi estado de espera, no me había percatado que los muros que me conformaban, estaban ya en ruinas.

Y fue entonces cuando comenzó mi segunda función. Esta vez tomé la forma de un edificio para la Inspección General de Policía y el Cuartel Central de Bomberos. Una vez más tuve en mi centro a hombres de bien que veían por la paz y la protección de los mexicanos. Mi forma fue, y es a la fecha, maravillosa y muy representativa del México moderno. De estilo Art Déco, creada y concebida por el Arquitecto Vicente Mendiola Quesada considerado como el ejemplo del artista-arquitecto-pintor de la época. Así es que gozo de ser un espacio proyectado a través de las emociones y los pensamientos de un artista que siempre gozo de la contemplación de la naturaleza y el gusto por lo bello.

El tiempo siguió corriendo. Y en 1996 después de tener varios años deteriorada la estructura, se decidió rescatarme y que mi nueva función fuera la de albergar al Museo de Arte Popular. Una vez más, la buena voluntad y el apoyo de mucha gente seguía siendo lo que marcaba mi futuro. Este año cumplo diez años de celebrar y gozar de tan bello proyecto. He visto pasar y quedarse a miles de gentes que vienen a apoyar, promover y gozar del arte y de los artesanos de México.

MAP02-1_508x768Mi patio se pinta de colores con enormes Alebrijes, piñatas, papalotes de todos tamaños y divertidas formas; disfruta de la llegada del ¨Vochol¨, ese maravilloso carro vestido y envuelto por el arte huichol lleno de chaquiras brillantes de mil colores, y lo extraña cuando éste está de viaje por todo el mundo. Comparte los rayos del sol con el árbol de la vida que ve la vida pasar y que juega con él, ya que con su elegante estática crea un gran movimiento. Se llena de música creada por las voces de los visitantes que se sorprenden de tanta belleza y con las risas de los niños que descubren un mundo fantástico y mágico en cada pieza que ven. Goza de la alegría y conocimiento a través de los eventos que llenan su espacio y se cimbra de emoción al ver a tanta gente interesada por todo lo que ahí se dice y se muestra.

Mis pasillos y salas están engalanados de miles de manifestaciones de un pueblo rebosante de imaginación, creatividad y expresión. Se aprecian muy diversos estilos, materiales, texturas, formas, tamaños, técnicas que presentan desde nuestra aún viva historia hasta las representaciones más modernas, siempre revelando la verdadera identidad de cada uno de los artistas y su cosmovisión. Tradiciones, creencias, vestimenta, juegos, joyas, textiles, muebles, ollas, ornamentos… tratar de enumerarlos sería faltarle a ese inmenso mundo de vida, de entendimiento, inventiva e imaginación, a ese infinito conjunto de arte que abrazo con respeto y admiración,

Descansa mi esencia entre miles de manitas de todos colores y tamaños de niños artesanos y sus compañeros que apoyan su desarrollo, su ingenio e intuición y se ilumina mi andar con reflejos plateados y dorados de todas las personas sensibles, dadivosas y generosas que hacen posible que mi naturaleza tome una dimensión de gozo y emoción.

En mi calidad de universo del arte he escuchado de boca de los artesanos decir que soy “El Templo de las Artes”, que soy como una “bendición descargada del cielo” y a mí me gusta cuando ellos dicen que son “felizmente artesanos”, que “plasman en sus hilos nuestros sueños” y que “el rebozo es un abrazo mexicano”.

MAP0023_1024x687Como bien dice el Maestro Walter “tenemos derecho y obligación de admirar el arte” y yo deseo seguir siendo este espacio lleno de vida y emociones en donde tengo la oportunidad de albergar el arte y de abrazar y compartir todas las emociones que éste les crea a todas y cada una de las gentes que vienen y se llevan en su corazón un pedazo de México.

El tiempo sigue siendo mi aliado y juntos hemos confirmado lo que bien dijo Frank Lloyd Wright “La arquitectura es vida, o por lo menos es la vida misma tomando forma y por lo tanto es el documento más sincero de la vida tal y como fue vivida siempre”. Como el espacio que soy, soy vida y seguiré siendo hoy y a través del tiempo, testigo y documento vivo de la maravilla que es el Museo de Arte Popular de México.

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