SIGLO XVI

RELACIÓN DE LAS COSAS DE YUCATÁN

Por José N. Iturriaga

Al franciscano fray Diego de Landa (1524-1579) se debe culpar por uno de los más monstruosos atentados de todos los tiempos contra la cultura del ser humano (la destrucción de miles de piezas arqueológicas y códices) y, de manera paradójica y pasmosa, también debe atribuírsele haber escrito el libro más importante que existe sobre antigua etnografía maya: la Relación de las cosas de Yucatán.

En su obra, Landa describe el atuendo de los hombres mayas: “Que su vestido era un listón de una mano de ancho que les servía de bragas y calzas y que se daban con él algunas vueltas por la cintura de manera que uno de los cabos colgaba adelante y el otro detrás, y que estos cabos los hacían sus mujeres con curiosidad y labores de pluma, y que traían mantas largas y cuadradas y las ataban en los hombros; y que traían sandalias de cáñamo o cuero de venado por curtir, seco, y no usaban otro vestido […]”

“Las indias de la costa y de las provincias de Bacalar y Campeche son muy honestas en su traje, porque allende de la cobertura que traían de la mitad para abajo, se cubrían los pechos atándoselos por debajo de los sobacos con una manta doblada; todas las demás no traían de vestidura más que un como saco largo y ancho, abierto por ambas partes y metidas en él hasta los cuadriles donde se los apretaban con el mismo anchor y no tenían más vestidura salvo que la manta con que siempre duermen que, cuando iban en camino usaban llevar cubierta, doblada o enrollada, y así andaban.”

579px-De_Landa_alphabetPágina 45 del manuscrito de la Relación de las cosas de Yucatán

De los antiguos músicos mayas, sólo subsiste hoy la música mayapax de Quintana Roo, con instrumentos como éstos: “Tienen atabales pequeños que tañen con la mano, y otro atabal de palo hueco, de sonido pesado y triste, que tañen con un palo larguillo con leche de un árbol puesta al cabo; y tienen trompetas largas y delgadas, de palos huecos, y al cabo unas largas y tuertas calabazas; y tienen otro instrumento de la tortuga entera con sus conchas, y sacada la carne táñenlo con la palma de la mano y es su sonido lúgubre y triste.  Tienen silbatos de los  huesos de cañas de venado y caracoles grandes, y flautas de cañas, y con estos instrumentos hacen son a los bailantes.”

Por otra parte, dice Landa “que los oficios de los indios eran olleros y carpinteros, los cuales, por hacer los ídolos de barro y madera, con muchos ayunos y observancias, ganaban mucho.”

Los mayas celebraban una especie de bautizo y en esta descripción aparecen objetos de nuestro interés: “Ponían unas ceras en tanto que el sacerdote se vestía. Vestido, salía con un saco de pluma colorado y labrado de otras plumas de colores y otras plumas largas colgando de los extremos (del saco) y una como coroza, de las mismas plumas, en la cabeza, y debajo del saco muchos listones de algodón (que llegaban) hasta el suelo, como colas, y con un hisopo en la mano, hecho de un palo corto muy labrado y por barbas o pelos del hisopo ciertas colas de unas culebras (que son) como cascabeles y con no más ni menos gravedad que tendría un papa para coronar a un emperador, que era cosa notable la serenidad que les causaban los aparejos.”

Merida_-_Fresken_Pacheco_14_Diego_de_LandaQuema de los ídolos y documentos mayas por fray Diego de Landa. Mural del pintor yucateco Fernando Castro Pacheco en Mérida, Yucatán.

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