SIGLO XVI

BREVÍSIMA RELACIÓN DE LA DESTRUCCIÓN DE LAS INDIAS

Por José N. Iturriaga

BartolomedelascasasBartolomé de Las Casas nació en 1474 en Sevilla y murió en Madrid en 1566. Controvertido como el que más, los textos de sus panegiristas y los de sus detractores parecen reflejar a dos personas distintas. Muy poco sabemos acerca de sus primeros 27 años de vida; a esa edad ya había recibido las órdenes menores. En 1502 pasa a la isla Española, hoy Santo Domingo, donde residió hasta 1506; al año siguiente estaba en España y para 1511 de vuelta en el Caribe; obtuvo un repartimiento de indios en la Española y dos años después otro más en Cuba. En 1514 sucede lo que podríamos llamar la conversión de fray Bartolomé, iniciándose así su larga vida en defensa de los indios; fue entonces cuando renunció a sus encomiendas.

Las Casas hizo 14 viajes a América y en 1544 es designado obispo de Chiapas. En su Brevísima relación de la destrucción de las Indias, el fraile dominico dedica un apartado a la artesanía: “En toda la Nueva España […], la multitud y diversidad de los oficios y oficiales que hay, no fácilmente se hallará quien todos y cuán primos y sutiles o delicados sean, los recite, y encareciéndolos según debería, los cuente, y no solamente un oficial sabe con primor y sutileza hacer un oficio, pero muchos de ellos saben y usan muchos como si uno sólo supiese y cada uno perfectamente. Y comenzando por los oficiales de los edificios y casas, había entre ellos oficiales de hacer cal y adobes; había sacadores de piedra, y esta piedra no con barras de hierro, sino con palos tostados la sacan de la cantera. Había canteros que la labraban con pedernales tan pulidamente como en nuestra Castilla nuestros oficiales con escodas y con picos de acero; traían tosca y labrada para vender y todos materiales para edificar casas y otros edificios, y hoy hacen mucho ladrillo y tejas.”

 “Eso mesmo había quien cortase madera, vigas grandes y pequeñas, albañiles y carpinteros, grandes oficiales, especialmente los albañiles, que hacían y hoy hacen obras y edificios dignos de ver, y las casas que han hecho a los españoles en México y en otros lugares, y las iglesias que han edificado, y para los religiosos muchos monasterios.”

“Había oficiales de hacer loza, y vasijas de barro para beber y comer con ellas, muy pintadas y bien hechas, y otros que las hacían de ciertas calabazas, que son muy duras por dentro y por de fuera muy diferentes de las nuestras que arriba dijimos ser fruta de un árbol que llamaban hibuero. Estas las pintaban por de fuera de muchos colores muy finas y tan asentadas que aunque estén cien años en el agua, nunca la pintura se les quita, y poníanles pegados unos pies como pie de cáliz, y son tan hermosas y tan lindas que al emperador se le podría servir con ellas, las cuales allí llaman jícaras.”

440px-DelasCasasParraDF“Había carboneros que hacían carbón y leñadores que traían a vender leña; oficiales de hacer esteras de hojas de palma muy delicadas, que las podían poner por las paredes en las casas de los señores de Castilla por paños de pared, aún los veranos, porque son muy frescas, y de estas muchas son pintadas, poniendo muchas palmas de ellas de colores, entretejidas. Había oficiales de curtir cueros y muchos de adobarlos maravillosamente, blancos y colorados y prietos, y tan blandos que podrían hacer guantes de ellos. Estos eran de venados y de tigres y otros animales, adobados, digo, con su pelo y otros adobados sin pelo. Hacían calzado a su manera, de cuero; la suela del cáñamo que dijimos hacerse del maguey, y lo demás por encima de correas, porque no se cubre todo como nuestros zapatos de cuero. Hacían también alpargates tan delicados y tan lindos de aquel cáñamo y de algodón, y algunos muy ricos, cosidos a hilo de oro, que los puede calzar cualquier caballero de los nuestros, y aun el rey, por gentileza.”

“Hay oficiales de cosas de algodón de que hacen camisas y con que se cubren por vestidos, y mantas para sus camas, blancas, negras, pintadas de muy finos colores, gruesas, delgadas muchas como almaizares moriscos, ahora camas de cinco lienzos con el cielo de diversas maneras y otras que parecen de damasco blanco, que se las pueden poner al rey en su cama real como otra cosa muy rica. Hacían otros y hacen hoy mantas para la cama y para vestirse, de pelo de conejos, puesto y tejido o enjerido con hilo de algodón, para no haber frío, porque son muy calientes, y es tan blando, suave y tan artificiosamente hecho, que parece poderse allí poner ser gran maravilla, y de este pelo de conejos hacen hilado que es muy precioso. Hoy hacen frazadas y guadameciles de solamente que los vieron hacer una vez, porque como los oficiales españoles conocen que cuanto ven hacer hacen, por lo cual los llaman monas, huyen de obrar cosa de sus oficios delante de ellos, y por ésto disimuladamente los religiosos de San Francisco a un oficial de frazadas que venía nuevo de Castilla rogaron en un monasterio que hiciese algunas para ellos; viéronlas hacer ciertos indios, vánse a cierta parte, y creo que fue al monasterio de San Francisco de México, y dentro de veinte días las hicieron […] Había oficiales de navajas de piedra y esto es cosa admirable verlas hacer y poder hacerlas como las hacen […]”

“Los espejos que hacían y hacen de dos haces, no de vidrio, sino de cierta piedra que llamamos margasita, muy compañera del oro, no se puede bien decir su riqueza, hermosura y claridad. De los oficiales que entre ellos había y hoy hay, pintores de pincel y el primor con que las cosas pintadas que quieren hacen, es ya tan manifiesto y claro, que será superfluo decirlo por novedad, mayormente después que se dieron a pintar nuestras imágenes, las cuales hacen tan perfectas y con tanta gracia cuanto los más primos oficiales de Flandes y otras cualesquiera naciones las pueden sacar perfeccionadas, y pintores ha habido entre ellos tan señalados, que sobre muchos de los señalados dondequiera que se hallasen se podían señalar.”

“Los misterios e historias de nuestra redención es maravilla con cuánta perfección los hacen, y señaladamente les he notado muchas veces que en representar el descendimiento de la cruz y recibir el cuerpo del Salvador Nuestra Señora en su regazo, que llamamos la quinta angustia, tienen gracia especial. Otra cosa y primor tienen grande: que si les piden que saquen una historia de un gran paño o retablo donde las figuras o imágenes sean grandes, y la pinten y metan en un paño o retablo muy chico, o de un chico la pinten y pongan en un grande, ver cómo las proporcionan según el tamaño del lienzo o del retablo donde las pasan, cosa es grande y de maravillar. Todo esto que está dicho les proviene y es manifiesta señal de tener excelente y maravillosa la virtud y potencia de la imaginación.”

“Mucho se ha encarecido lo de los oficios y oficiales recitados, los cuales son asaz comunes en todo el mundo o en muchas de sus partes; pero lo que parece sin duda exceder todo ingenio humano y cuanto a todas las otras naciones del mundo será más nuevo que raro, tanto más debe ser admirado y estimado, en el oficio y arte que aquellas gentes mexicanas tan bien y perfectamente obrar saben, de hacer de pluma natural con sus mismos naturales colores asentada, todo aquello que ellos y otros cualesquiera excelentes y muy primos pintores pueden con pinceles pintar. Solían hacer muchas cosas de plumas, como animales y aves y hombres, capas o mantas para cubrirse, y vestimentas para los sacerdotes y corona o mitras, rodelas y moscadores y otras mil maneras de cosas que se les antojaban.”

“Estas plumas eran verdes, coloradas o rubias, moradas, encarnadas, amarillas, azules o presadas, negras y blancas y de todas las demás colores, mezcladas y puras, no teñidas por alguna industria humana, sino todas naturales, tomadas y habidas de diversas aves, y por esto tenían en grande precio cualquiera especie de aves, porque de todas se aprovechaban; hasta de los pajaritos más chiquitos que por toda la tierra y el aire podían hallarse guardaban los matices de los colores para que unas con otras concordasen y la obra hermosean tanto y más propiamente que ningún pintor del mundo. Asentaban esta pluma sobre lienzo de algodón y sobre una tabla, y en ello, de la misma manera que tomaran con pinceles de los colores que tuvieran aparejados en sus conchas o salseretas, así tomaban de las plumitas de todos colores que tenían en sus cajoncitos o vasos, distintas y apartadas. Si querían hacer un rostro de un hombre o figura de otro animal u otra cosa que hacer determinaban, y era menester pluma blanca, tomaban de la blanca; y si era menester verde, tomaban de la verde; y si colorada, colorada, y pegábanla con cierto engrudo muy sutilmente, de manera que para los ojos de un rostro de hombre o de animal donde se requerían poner blanco y negro y la niñilla del ojo, con la sutileza que un gran pintor con un delicado y sutilísimo pincel hacía la diferencia de las partes del ojo, aquello hacían y hacen ellos de pluma, y esto es cierto cosa maravillosa.”

Bartolomé_de_las_Casas_(1552)_Brevisima_relación_de_la_destrucción_de_las_Indias“Y dado que antes que los cristianos allí entrásemos hacían de este oficio y artes cosas perfectas y maravillosas, un árbol, una rosa, una yerba, una flor, un animal, un hombre, un ave, una chiquita y delicadísima mariposa y un monte y una piedra o peña, tan al propio que no era menos sino que si contrahacían una cosa viva, parecía que estaba viva, y si era cosa natural la que querían representar, parecía natural, por los cuales efectos mostraban bien la sutileza de sus ingenios y cuán grande y extraña era su habilidad; pero sin comparación, después que con la ida de los españoles vieron nuestras imágenes y nuestras cosas, tuvieron materia larga y eficacísima ocasión para mostrar bien la viveza de sus entendimientos, la limpieza y desocupación de sus potencias o sentidos interiores y exteriores y su mucha capacidad, porque como nuestras imágenes y retablos son grandes y de diversas colores bien pintados, tuvieron lugar de más y mejor extenderse y ejercitarse y señalarse en aquel su tan sutil y nuevo arte cuando nuestras cosas quieren sacar y contrahacer. Y porque uno de los grandes primores que por ella en las cosas que obran hacen es poner la pluma de tal manera, que si hacen un dosel o un manto o vestidura u otra cosa, mayormente larga o grande, por una parte mirándola parece ser dorada sin tener oro, por otra parece tornasol; por otra tiene lustre verde, no teniendo principalmente verdura; por otra, mirada al través, tiene otra hermosa color, y por otra, otra, y así de otras muchas, todas con lustre y maravillosa gracia; de aquí es que se suele un oficial de éstos estar sin comer y sin beber un día entero, poniendo y quitando plumas, según que ve más convenir los matices, y para que la obra cause más diferencias de lustres y colores y más hermosura, mirando, como dije, de una parte y después de otra; una vez mirándola al sol, otras a la sombra, otras de noche, otras de día o casi noche, otras con poca lumbre, otras con mucha, otras de través y por sosquín otras por el contrario y al revés. Finalmente, imágenes y retablos y otras muchas cosas de las nuestras han hecho y hacen cada día, de pluma, interponiendo también cosas de oro en sus convenientes lugares, que hacen la obra más vistosa y preciosa, que a todos los del mundo pueden poner en grande admiración. Y cierto, [sin] ningún encarecimiento, han hecho zanefas para casullas y capas, y velos o mangas de cruces para las procesiones y para el servicio del culto divino y mitras para obispos, que si fueran de brocado de tres altos sobre muy rico carmesí, o broslados con mucha riqueza de hilo de martillo con rubíes y esmeraldas y otras piedras preciosas, no fueran más hermosas ni más agradables a la vista. Los oficiales que en este arte a todos los de aquella Nueva España exceden, son los de la provincia de Michoacán […]”

“Y aunque los oficiales de pluma son cierto con mucha razón admirables y demuestran su gran ingenio y habilidad de los plateros de aquella Nueva España, por sus sutilísimas y egregias obras no son indignos de nos admirar. Obras han hecho y hacen de toda otra sutileza que otros en cualesquiera partes de nuestra Europa tengan y hagan extrañas; y lo que más las hace admirables, que las obran y labran con sólo huego y con una piedra o pedernal, sin instrumento alguno de hierro ni cosa que para la sutileza y primor de ellas los pueda ayudar. Hacían aves, hacían animales, hacían hombres, hacían ídolos, hacían vasos de diversas formas, hacían armas para la guerra, hacían cuentas o rosarios, hacían collares, hacían ajorcas, hacían zarcillos y otras muchas joyas que traían los hombres y mujeres.”

 “Todo esto hacen fundiéndolo, y vaciándolo sacan un vaso como jarro o una como caldereta con su asa de vaciado, como una campana, no pegada el asa, sino suelta, que se anda de una parte a otra. Sacan un ave como un papagayo, que se le anda la lengua como si vivo la menease, y también la cabeza y las alas; un rostro de águila lo mismo, una rana y un pescado señaladas muchas escamas, una de plata y otra de oro, todo de vaciado, que espanta a todos nuestros oficiales. Vacían una mona de oro que juega con los pies y con las manos, teniendo un huso, que parece hilar, o con una manzana que parece que la come y otras cosas de risa semejantes. Acaece fundir un lato de cuarto o de más cuartos, y un cuarto es de oro y otro de plata, y este secreto también es oculto a nuestros oficiales. Hacían otras millares de cosas señaladas en tiempo de su infidelidad, pero ahora de las nuestras labran muchas más, como cruces, cálices, custodias, vinajeras y vasos para el altar, y otras muchas muy pulidas y delicadas.”

“Acaecíales a los principios estar un indio envuelto en una manta, que no se le parecían sino los ojos, como ellos se ponen, no muy cerca de una tienda de algún platero de los nuestros, disimuladamente como que no pretendía mirar nada, y el platero estar labrando de oro y de plata alguna joya o pieza de mucho artificio y muy delicada, y de sólo verle hacer alguna parte de ella, irse a su casa y hacerlo tanto y más perfecto y traerlo desde a poco en la mano para venderlo a quien se lo comprase. En todos los oficios y de estas cosas han hecho y contrahecho millares de las nuestras y muy perfectas, y por esto se guardan mucho todos nuestros oficiales de hacer cosas de sus oficios delante de ellos; ninguna cosa ven, de cualquier oficio que sea, que luego no la hagan y contrahagan. Luego como vieron las flautas, las chirimías, los sacabuches, sin que maestro ninguno se los enseñase, perfectamente los hicieron, y otros instrumentos musicales. Un sacabuche hacen de un candelero; órganos no se que hayan hecho, pero no dudo que no con dificultad bien y muy bien los hagan”.

“Yo vide en la plaza de México un indio con hierros a los pies, que lo tenían por esclavo, el cual tenía tres o cuatro vigüelas muy buenas y grandes, y señaladamente los lazos de ellas eran muy pulidos y muy delicados, y eran tan artificiosamente hechos que me paré a mirarlos, y también los hierros que tenía el tenido por esclavo. Estaba un español junto a él, y éste era su amo, y preguntéle que si habían traído aquellas vigüelas de Castilla entonces, y comencé a loar los lazos; respondióme que el artífice de ellas era el que las tenía en la mano. Dije: ¿y los lazos? Respondió: y también de los lazos. Quedé admirado y no lo podía creer si mucho no lo certificara.”

“Escribanos de letra de obra para libros de la iglesia, de letra y punto para el canto, son no menos que en lo demás admirables y hacen libros grandes a cada paso. De esta letra común yo vide un libro que me mostró un padre guardián de un monasterio de San Francisco, que estaba actualmente escribiendo un indio, y es verdad que yo lo tuve por de molde si el guardián no me desengañara. Yo tengo en mi poder una carta que me enviaron de la Nueva España los indios estando yo en la Corte, y la metí en el Consejo de Indias para mostrarla, y siendo las personas del Consejo de tanta sabiduría y prudencia dotadas, estuvieron mucho espacio de tiempo mirando y especulando letra por letra si era de molde o de mano; y, finalmente, del todo se determinaron unos de aquellos señores diciendo sí, otros que no, como en la verdad fuese ya hecha de mano de indio de la Nueva España.”

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“Hay grandes y sutilísimos oficiales carpinteros de obra de talla que hacen obras de sus manos más dignas que toda alabanza, y sobre todas perfectísimos crucifijos y devotísimos para provocar los cristianos a gran devoción, no sólo cuanto al bulto y forma de madera, pero añadiéndoles proporcionadas y propias colores y pinturas. Esculpen o señalan en una tabla las armas del Emperador con todas sus menudencias, y en tan poco espacio asentadas que no es cosa menos que otra de ver. De flores y de diversas yerbas hacen las mismas armas y otras muchas cosas, como si las pintasen de colores con pincel, y hay de esto solamente oficiales que no entienden ni tratan de otra cosa, y esto que hacen y componen de flores diversas, porque hay muchas en aquella tierra, es cierta sutileza, y donde mucho se esmeran y se podría mucho encarecer.”

“Y puesto que a muchas naciones exceden en muchos de los oficios que quedan referidos, pero tengo por cierto exceder a todas las del mundo de que tenemos noticias en representar actos, así profanos como eclesiásticos y de cristiandad, señaladamente los de nuestra Redención, y en hacer y ordenar y solemnizar procesiones, días de la fiesta de Corpus Christi u otras solemnidades que la Iglesia suele solemnizar, y en las maneras tan exquisitas y nuevas que inventan, y de cuántas y cuáles cosas sacan y toman materia de adornar y cumplir y perfeccionar los actos que pretenden representar, y las procesiones de las fiestas y días solemnes que festejan. Cierto parece o que son ángeles o que son monstruos entre hombres […]”

“Y concluyendo en esto de los oficios, ningún oficio hay de los que en aquellos reinos de antes había ni de los nuestros cuantos han venido de Castilla, que aquellas gentes no sepan todos tan bien y muchos muy mejor y más perfectamente que los oficiales nuestros, excepto herrador, porque tiran coces las bestias, ni mulatero, que es el que enseña las mulas andar en andadura […]”

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