SIGLO XVI

ANTIGÜEDADES DE LA NUEVA ESPAÑA

Por José N. Iturriaga

Francisco HernandezEl doctor español Francisco Hernández es conocido en México casi solamente por especialistas: botánicos, zoólogos, naturalistas y, en general, personas interesadas en la historia de la ciencia en nuestro país. Más raro aún que su importante obra científica es el libro que hoy mencionamos aquí: Antigüedades de la Nueva España.

Hernández (1517-1578) vino a México en 1571 designado por el rey de España Protomédico General de las Indias. En su investigación describe cómo hilaban los indígenas, según él chichimecas: “Con una mano tienen el algodón y con la otra el huso, el cual apoyado en un vasito muy poco excavado alderredor de la cúspide, hacen rotar con gran industria y celeridad, frotándose tres dedos de la diestra frecuentemente con el polvo cicatl para que suavizados atenúen mejor el algodón en hilos con los cuales suelen coser y tejer mantos y muchas clases de vestidos.”

Esto otro informa “de los vestidos y ornamentos que usaban en la guerra”: “Usaban en las batallas cascos emplumados con los que se protegían la cabeza, frágiles en verdad y de poco segura materia; escudos orbiculares fabricados de medias cañas y de plumas de aves de muchos colores, dardos, lanzas, espadas y flechas con puntas de iztle. Los ropajes y los penachos estaban entretejidos de varios géneros de plumas, como de águilas, loros, quezaltótotl y de las pieles de otros animales como leones, lobos, tigres, zorras y perros. Era indicio insigne de fortaleza de los cautivadores o matadores de enemigos en la guerra, calzar sandalias, ocultar el sexo con un maxtle más ancho, más largo y pintado; cubrirse con mantos preciosos de varios colores y llevar los cabellos cortados y ligados alderredor y aderezados en penacho con correas escarlatas e incrustar gemas en la nariz y en partes de la cara.”

Folio 65r del Códice Mendoza. Fuente: Wikipedia

Folio 65r del Códice Mendoza. Fuente: Wikipedia

Desde que los niños nacían, había ritos simbólicos que preveían sus labores de adulto: “Los consanguíneos daban las gracias a la partera por su diligencia, congratulaban a la muchacha por la prole recibida y después se volvían a acariciar al niño. Pasados cuatro días del nacimiento y llegado el tiempo en que tenía que ser bañado por segunda vez, y en que debía dársele nombre, preparaban bebida y varios géneros de manjares según su costumbre y lo que fuese idóneo para celebrar la fiesta del lavado. Además un pequeño escudo, un arco y cuatro flechas de tamaño que conviniera a esa edad y un pequeño manto de aquellos que hacen veces de capa entre los mexicanos. Pero si nacía una niña, hallaba dispuestos un huepilli y cueitl, vestidos peculiares a su sexo y además una petaquilla y la rueca y el huso y todo lo que concierne al oficio de tejer.”

Algunas mujeres jóvenes eran enviadas a monasterios donde continuaban practicando oficios artesanales: “En la primera entrada del templo se cortaban los cabellos para que por este indicio fuese patente que estaban dedicadas a los dioses o para que pudiesen ser distinguidas de los sacerdotes, que llevaban el cabello largo. Hilaban algodón, del cual hay gran provisión entre los indios, y entretejían admirables y varias plumas de múltiples aves en lienzos para ellas y para los dioses. Barrían y limpiaban la casa, el patio y las aulas del templo, porque las gradas y los oratorios más altos sólo se permitía asearlos a los sacerdotes.”

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