132 viajeros de 22 países, en 5 siglos

Por José N. Iturriaga

México es uno de los principales países de la Tierra por lo que respecta a la riqueza de su arte popular; podría decirse que somos potencia mundial en esa expresión cultural y no es una mera afirmación nacionalista: es un hecho reconocido por los especialistas de cualquier nacionalidad.

En efecto. Hay un indicador numérico que da cuenta de la diversidad cultural de nuestro país y aunque se trata de un parámetro lingüístico, en todo caso orienta en relación al arte popular: México es la segunda nación del mundo en lenguas vivas. En primer lugar se encuentra la India con 65 idiomas; en seguida México con 62 y después está China con 54; en cuarto lugar se encontraba la Unión Soviética con 35 lenguas, todo lo cual deja ver nuestra relevante posición en el contexto de la diversidad cultural.

Cuando un pueblo indígena ha conservado a través de los siglos su idioma original, es frecuente que a la par conserve también otras manifestaciones de su cultura prístina, entre ellas el arte popular o las artesanías, la indumentaria, la gastronomía y diversas tradiciones familiares, sociales y rituales de raíz ancestral.

Por otra parte, la biodiversidad mexicana es tan variada y por tanto ofrece tal gama de materias primas, que ha dado lugar a contrastantes y numerosas técnicas artesanales y a los objetos de arte popular más disímbolos. Mas no sólo resultan de ello las artesanías: las diferentes expresiones de la cultura popular suelen estar relacionadas con las múltiples facetas que ostenta la biodiversidad. Por eso, no es casual la vasta diversidad cultural de México; está entre los cinco países del mundo con mayor número de especies de flora y fauna.

Si vamos más lejos en este orden de ideas, habría que analizar la posible concordancia o correspondencia entre la diversidad étnica y la biodiversidad.

Sala 1. Esencia del Arte Popular Mexicano

Sala 1. Esencia del Arte Popular Mexicano

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Los viajeros extranjeros que han visitado México ven con ojos de azoro muchos rasgos de nuestra cultura, que para nosotros son naturales. Las características más cotidianas, inadvertidas con frecuencia por los propios mexicanos, el forastero las nota desde luego y, al relatarlas en sus escritos, aporta una considerable riqueza cognoscitiva a nuestra esencialidad.
Por eso los otros son a menudo un espejo en el que podemos observarnos y aunque a veces distorsionen la imagen, en tal caso nos ayudan, por contraste, a ubicar mejor nuestra identidad nacional.

Así, el conocimiento de sí mismos de los mexicanos es susceptible de ahondarse no sólo por la instrospección, sino que puede llegarse a una autognosis más acabada si nos proponemos saber cómo nos ven los otros; en este caso, cómo ven a nuestro arte popular los viajeros pertenecientes a otras comunidades culturales.

Esos visitantes nos han visto a través de toda la gama de colores que puede haber en la lente. Sus puntos de vista reflejan desde el más diáfano blanco hasta el negro más impenetrable.

Digámoslo con Andrés Henestrosa: “Todos los viajeros, así el que niega como el que afirma, el que atina como el que yerra, han contribuido con sus luces y con sus sombras a crear la imagen de México, a hacerle su mitología y su historia.”

Sobre el mismo tema, José Rogelio Alvarez también justiprecia los diversos enfoques que ha habido sobre nuestra nación:

“El viajero extranjero registra especialmente lo que no hay en su país, lo extraño, si de veras conoce lo propio y es objetivo; lo que juzga superior o inferior a lo que ha visto, si se remite a una tabla de valores; lo que supone de antemano que va a encontrar y su admiración o decepción una vez que le consta; pero, a menudo, solamente encuentra lo que quiere ver, porque anticipa a la opinión un prejuicio… Queda México instalado en una casa de espejos planos, cóncavos y convexos, parcialmente iluminado por los destellos variables de una lámpara centelleante, útil sin embargo, para advertir que la luz natural es otra.”

El flujo de extranjeros a México ha sido tan grande como la fuerza de atracción de nuestro país, verdadero imán a lo largo de cinco siglos. Muchos de los viajeros dejaron sobre el papel relatos y descripciones de sus periplos mexicanos; crónicas, historias, reportajes, diarios de viaje, investigaciones, informes, poesías, novelas, cartas, escritos diversos en los que es frecuente la alusión a nuestro arte popular en cualquiera de sus manifestaciones.

covarrubias

Ruta de los españoles de Veracruz a Tenochtitlán, Miguel Covarrubias (mexicano, 1904-1.957), color grabado en madera en Bernal Díaz del Castillo, El Descubrimiento y Conquista de México, 1517-1521, trad. Alfred Percival Maudslay (México, 1942), pp. 66-67. The Getty Research Institute.

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Acerca de los 132 viajeros que se citan en este libro (en esta compilación), caben diversos análisis generales:

Nacionalidad: 28 de ellos son estadunidenses y todos vinieron en los siglos XIX o XX. Veinticuatro son españoles, de los cuales 18 escribieron durante la Colonia. Hay 21 franceses, 17 ingleses, ocho alemanes, seis italianos, cinco austríacos, tres chilenos, tres polacos, tres rusos, tres nórdicos, dos cubanos, dos checos y sendos autores de Bélgica, Brasil, Colombia, Holanda, Irán, Perú y Suiza.

Época: Corresponden 11 viajeros al siglo XVI (amén de un investigador contemporáneo -Soustelle- que escribió sobre los aztecas de antes de la Conquista). Nueve visitantes son del siglo XVII y tres del XVIII. En el siglo XIX vinieron 41 autores y en el presente siglo otros 67.
Por razones derivadas del férreo control colonial en Nueva España, en los primeros tres siglos posteriores al descubrimiento de América predominaron los viajeros españoles. A partir de la consumación de la Independencia en 1821, se abrieron las puertas económicas y diplomáticas a otras naciones, por lo cual hubo abundante afluencia de extranjeros durante todo el siglo pasado, ávidos de conocer nuestro país y sus diversas posibilidades. La limitación en las comunicaciones de entonces llevó a escribir sus impresiones a los numerosos visitantes que deseaban divulgarlas. A partir del siglo XX, no obstante el extraordinario desarrollo de los transportes, particularmente la aviación, ha crecido menos la producción literaria mexicana de los forasteros, merced al progreso de la fotografía y la cinematografía y, sobre todo, por la televisión.

Género: De los 132 viajeros, 110 son hombres y 22 son mujeres; este último dato del género femenino es relevante, pues constituye el 17% del total. Destacan la marquesa Calderón de la Barca, Carlota, Gabriela Mistral, Gertrude Duby, Simone de Beauvoir y Laurette Séjourné.

Profesión: Los extranjeros que escribieron sus observaciones acerca de nuestro arte popular tuvieron los más diferentes motivos para visitarnos. Valga enumerar sus oficios, ocupaciones o quehaceres:
En el siglo XVI hay dos conquistadores (por supuesto Hernán Cortés y Bernal Díaz del Castillo).
De los 132 viajeros, 19 son clérigos: cuatro franciscanos, cuatro dominicos, cuatro jesuitas, un capuchino y seis sacerdotes del clero secular; en su mayoría fueron historiadores y entre ellos hay dos obispos -Las Casas y Landa- y un arzobispo -Palafox-, quien además llegó a ser virrey de la Nueva España.
Quince viajeros fueron historiadores, entre los cuales están 12 religiosos, tal y como se acaba de mencionar (destacando Sahagún, Durán, Pérez de Rivas y Pfefferkorn, entre otros).
Aunque los 132 forasteros dejaron por escrito sus impresiones mexicanas, 19 de ellos fueron específicamente hombres de letras, es decir, escritores profesionales como Traven, Lawrence, Carpentier, Huxley o Greene. De ellos, nueve fueron poetas, resaltando Antonin Artaud, André Breton y Pablo Neruda. En este libro reproduzco poesías vinculadas a nuestro arte popular, de seis escritores: Bernardo de Balbuena, José Zorrilla, Manuel Pérez Díaz, Gabriela Mistral, Juan Rejano y Ludwig Zeller.
En esta nómina de viajeros aparecen 14 antropólogos, como Lumholtz, Frans Blom y Gutierre Tibón. Hay nueve periodistas y ocho aristócratas, desde algunos arribistas como el marqués del Valle de Oaxaca (Hernán Cortés), hasta otros de vetusta sangre azul como la princesa Carlota de Bélgica o el príncipe austríaco Khevenhüller.
También se incorporan siete científicos, incluido Humboldt; seis arqueólogos, entre ellos Stephens, Charnay, Thompson y Séjourné; seis militares retirados, cuatro comerciantes y cuatro pintores, sobresaliendo Claudio Linati y Carlos Nebel.
Entre los 132 viajeros hay cuatro diplomáticos, como el primer embajador de Estados Unidos en nuestro país -Poinsett- y asimismo el primero de Inglaterra -Henry George Ward-. Tres escritoras fueron esposas de embajadores: O’Shaughnessy, Morrow y Calderón de la Barca, cuyo marido fue el primer representante de España ante el México independiente; (madame Calderón en realidad era escocesa).
Doce de los extranjeros vinieron a México sin más objetivo que conocer el país. Hoy diríamos que fueron “turistas”.
Diez de los autores aquí incluidos escribieron sobre nuestro arte popular no de manera ocasional, sino como parte de su expresa vocación profesional: siete son investigadores, dos promotores de la artesanía y una coleccionista (se trata de Ann Rockefeller hija de Nelson).
En fin, entre estos 132 viajeros aparecen dos colonizadores, un cineasta (Eisenstein), un guardaespaldas (el de Trostsky), un micólogo, un fotógrafo, un mercenario y un abogado.

Regiones: Con respecto a las entidades o poblaciones de México cuyo arte popular es mencionado de manera más frecuente en este libro, sin duda que se trata de los estados de Oaxaca y Puebla, los Altos de Chiapas, la sierra de los huicholes, la meseta tarasca de Michoacán y la ciudad de Guadalajara. Enseguida habría que citar a los estados de Veracruz, Hidalgo, Guerrero y Yucatán, aunque en esta obra está presente casi todo lo que hoy es la república mexicana.
Por otra parte, no es casualidad que la mayoría de los lugares mencionados correspondan a zonas indígenas; precisamente la mayor riqueza de nuestra diversidad cultural la aportan esos grupos étnicos.

Temática: La rama artesanal que más aparece en los escritos de estos visitantes forasteros es la de los textiles, sobre todo por las descripciones de la vestimenta de nuestro pueblo. De manera singular llamaban la atención de los viajeros los vestidos indios de mujeres y hombres, los trajes de charro y otras indumentarias de épocas pasadas, como las que usaban los chinacos y los hacendados. Ocasionalmente incluí alguna imagen narrativa de los atuendos de los ricos, como punto de referencia para ubicar mejor al arte popular mexicano.
En todo caso, hay citas alusivas a casi todas las ramas artesanales, de variada extensión: cerámica y alfarería, cartonería, pirotecnia, orfebrería, mueblería popular, bordado con chaquira, herrería, labrado en madera, alfombras florales, cuchillería, miniaturas, talabartería, lacas, arte plumario, tejidos de palma, bejuco, mimbre, etcétera.
Con frecuencia se leerá en estas páginas textos relativos a los Días de Muertos, Semana Santa, Carnaval y otras fiestas, ya que son el ámbito natural donde nacen y se desarrollan muchas manifestaciones artísticas de nuestro pueblo. Caso parecido es el de los mercados, crisol cultural de atavíos, artesanías, culinaria y otras maravillas.

Sala 2. El Arte Popular y la Vida Cotidiana

Sala 2. El Arte Popular y la Vida Cotidiana

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Como se puede observar en el índice (sic), la organización de los visitantes extranjeros en este trabajo y la glosa de sus escritos es por orden cronológico, de acuerdo a la fecha de su llegada a nuestro país; la única excepción es Jacques Soustelle, investigador francés contemporáneo, que se incluye en el siglo XVI porque el libro suyo que utilizamos se refiere a los tiempos de los aztecas. Con similar criterio, en el mismo siglo se ubica, antes que a los conquistadores, a otros historiadores de esa época que escriben sobre el arte popular anterior a la llegada de los españoles.

No se ha querido atosigar al lector con cientos de citas a pie de página, cifra no exagerada, como se verá. A los investigadores se ofrece la bibliografía con los detalles de cada uno de los 151 libros consultados para realizar este trabajo. (Aunque son 132 viajeros, algunos de ellos aparecen en esta investigación con más de una obra).

Por último no omito mencionar que para comodidad del lector, me tomé la libertad de modernizar la ortografía de los textos más antiguos, respetando por supuesto la sintaxis original.

Te invitamos a seguir esta serie de publicaciones y conocer a estos 132 viajeros de 22 países, en 5 siglos.

miradas_extranjeras_PepeIturriaga

SIGLO XVI

1 Bernardino de Sahagún
2 Diego Durán
3 Francisco Hernández
4 Jacques Soustelle
5 Hernán Cortés
6 Bernal Díaz del Castillo
7 Toribio de Benavente, Motolinía
8 Bartolomé de Las Casas
9 Francisco Cervantes de Salazar
10 Diego de Landa
11 Antonio de Ciudad Real
12 José de Acosta

SIGLO XVII

13 Bernardo de Balbuena
14 Arias de Villalobos
15 Joannes de Laet
16 Thomas Gage
17 Andrés Pérez de Rivas
18 Juan de Palafox y Mendoza
19 Juan Mateo Mange
20 Juan Francisco Gemelli Carreri
21 Francisco Ximénez

SIGLO XVIII

22 Ignacio Pfefferkorn
23 Francisco de Ajofrín
24 Juan Nentuig

SIGLO XIX

25 Alexander von Humboldt
26 Joel R. Poinsett
27 Basil Hall
28 William Bullock
29 William T. Penny
30 Henry George Ward
31 George Francis Lyon
32 Eduard Mühlenpfordt
33 Claudio Linati
34 Mathieu de Fossey
35 Carl Christian Becher
36 Carl Nebel
37 Frederick Waldeck
38 Isidore Loewenstern
39 John L. Stephens
40 Madame Calderón de la Barca
41 Brantz Mayer
42 Carl Bartholomaeus Heller
43 Alfred de Valois
44 Carl Christian Sartorius
45 Gustavus Ferdinand Tempsky
46 Ernesto de Vigneaux
47 José Zorrilla
48 Charles Etienne Brasseur
49 Johann Carl Khevenhüller
50 Carlota de Bélgica
51 Albert S. Evans
52 Rose Kingsley
53 Emmanuel Domenech
54 John Lewis Geiger
55 Manuel Pérez Díaz
56 Federico Cornelio Aguilar
57 Edith Fox de Dorsey
58 Desiré Charnay
59 Fanny Chambers Gooch
60 Jules Joseph Leclercq
61 Helen Seargeant
62 Émile Chabrand
63 Ludovic Chambon
64 William J. Mc Gee
65 Carl Lumholtz

SIGLO XX

66 Frederick Starr
67 Alec Tweedie Harley
68 Alfred M. Tozzer
69 Constantine Dmitrievitch Balmont
70 Rosa E. King
71 Philip Terry
72 William E. Carson
73 Adolfo Dollero
74 Vitold de Szyszlo
75 Salvador Castelló Carreras
76 Edith O’Shaughnessy
77 Gabriela Mistral
78 Katherine Anne Porter
79 Frans Blom y Oliver La Farge
81 B. Traven
82 Eric S. Thompson
83 Felipe Cossío del Pomar
84 David Herbert Lawrence
85 Alejo Carpentier
86 Elizabeth C. Morrow
87 Wendell C. Bennett
88 Emilio Cecchi
89 Sergei Eisenstein
90 Robert M. Zingg
91 Donald y Dorothy Cordry
93 Marc Chadourne
94 Aldous Huxley
95 Antonin Artaud
96 José Moreno Villa
97 Luis Suárez
98 Juan Rejano
99 Graham Greene
100 Gerardo Castellanos
101 André Breton
102 Jean van Heijenoort
103 Pablo Neruda
104 Víctor Serge
105 Gertrude Duby
106 Egon Erwin Kisch
107 Lionel Vasse
108 Robert Escarpit
109 Ralph Hancock
110 Simone de Beauvoir
111 William Spratling
112 Paul Westheim
113 Laurette Séjourné
114 Albert Serstevens
115 Michel Le Clerc y Jean Claude Bois
117 Gordon Wasson
118 Bernard Villaret
119 Beryl Miles
120 Italo Calvino
121 Bernard Fontana, et al.
122 Peter T. Furst
123 Susan Eger
124 Irena Majchrzak
125 Abbas
126 Alan Ridding
127 Ann Roberts Rockefeller
128 Walter F. Morris, Jr.
129 Ludwig Zeller
130 Ruth Deutsch Lechuga
131 Chloë Sayer
132 Gutierre Tibón