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Exposición de Elena Climent que presenta el Museo de Arte Popular (MAP), del 4 julio al 9 de agosto de 2015, en su Sala Pieza del mes. 

 

  • Dibujar o pintar en la tablet o la computadora, ha sido para Elena la experiencia más cercana a crear arte directamente desde la mente.

Todo inició hace un par de años, cuando Elena Climent sufrió una contractura muscular en la espalda que la obligó a pasar unas semanas en reposo. Por primera vez en su vida de artista, no podía usar ni óleos ni acuarelas y fue entonces cuando decidió ponerse a experimentar con una Tablet, que recién había comprado. Muy rápidamente quedó fascinada con este nuevo medio y empezó a producir una imagen tras otra aún después de recuperarse e incorporando eventualmente el uso de software de edición de imágenes.

Al presentársele la oportunidad de conocer una nueva herramienta de trabajo, comenzó a jugar con ella explorando todas sus posibilidades. Elena probó todos los trucos y efectos que iba encontrando: metálico, rugoso, arrugado, imitación acuarela, imitación óleo, carbón, lápiz. Estaba encantada con la increíble cantidad de posibilidades que le ofrecía la Tablet.  “Sin embargo, después de un rato me empecé  a preguntar si lo único que iba a poder hacer con esta tecnología, casi milagrosa, era imitar mi trabajo previo. Por ejemplo, si creaba una imagen a la manera de un óleo, ¿no estaría simplemente produciendo una pintura al óleo de segunda categoría? Lo mismo se aplicaba a las acuarelas o al carbón o al lápiz. Si iba a crear arte en la Tablet o la computadora, tendría que ser por las posibilidades artísticas propias de este medio y no para hacer copias inferiores de otras técnicas”, relata Climent. No llegó a esta conclusión en un momento de revelación existencial repentina. Fue más bien una realización gradual que se fue dando a lo largo de un proceso de mucho trabajar y pensar en este nuevo medio y en sus características particulares. “Cuando creas arte en una Tablet o en la computadora lo que estás produciendo es una pura imagen que no tiene peso físico, textura o temperatura. No estás mezclando las pinturas en una paleta hasta encontrar el color exacto, no le estás agregando aguarrás para volverla más transparente, no estás interactuando con las características de una superficie de tela, madera o papel. No hay tiempos de secado ni factores de humedad o riesgo de craquelado”, puntualiza la artista.

Dibujar o pintar en la Tablet o la computadora ha sido para Elena la experiencia más cercana a crear arte directamente desde la mente. Mira, piensa, decide qué color poner y hace que esto suceda en la pantalla. En este proceso ha aprendido a mezclar los colores mentalmente, por lo cual va directamente a la rueda cromática, selecciona el color y lo aplica en la imagen.

Pero sigue la pregunta de cuáles son las ventajas artísticas de producir imágenes digitales más allá de las conveniencias prácticas de las nuevas tecnologías. En la historia del arte, las limitaciones de un material u otro han servido frecuentemente como inspiración. Por ejemplo, en el caso de los grabados en linóleo o serigrafía cada color agregado complica el proceso (además en muchos momentos hubieron limitaciones en cuanto a la cantidad de colores disponibles). Este tipo de circunstancia produjo en algunos casos arte maravilloso, por ejemplo los grabados en madera de los Expresionistas alemanes que contaban solo con el negro de la tinta y el blanco del papel. Otro caso es el de la pintura al óleo, previa al Siglo XVIII cuando el rango limitado de colores llevó a muchos artistas a concentrarse en la belleza de la luz y la sombra, como en el caso de Rembrandt.

En el caso de la Tablet y la computadora se trabaja con luz de colores sobre una pantalla que también está hecha de luz. Esto llevó a Elena a obsesionarse con el tema mismo de la luz y de cómo esta se comporta en los objetos físicos, en cómo se distorsiona cuando rebota en ellos o los atraviesa.

Climent considera que los artistas tienen la responsabilidad de interpretar y representar el mundo que les rodea en sus nuevas situaciones y posibilidades, ofreciéndole a la sociedad nuevas maneras de ver y entender.

En opinión de Elena esta responsabilidad del artista, la de estar abierto/a a las cosas nuevas e inmediatas, incluye la incorporación de las nuevas tecnologías. La posibilidad de hacer arte digital no es muy distinta al comienzo del uso de la cámara obscura en el arte en el Siglo XV. “Mi experiencia con la Tablet  y la computadora es que algo que puede parecer frío e impersonal, llega a convertirse en cálido y poético”, concluye la artista.