Por Luis Fernando Salgado Camacho

Foto: Luis Fernando Salgado Camacho

Foto: Luis Fernando Salgado Camacho

La mariposa monarca, además de su gran belleza, se caracteriza por su resistencia y longevidad, pues mientras otras especies de mariposas tienen un ciclo vital de 24 días, ésta llega a vivir hasta nueve meses, es decir, 12 veces más.

 

El tema de la mariposa monarca resulta ser siempre fascinante tanto para ambientalistas como para todo público que gusta de apreciar esos grandes regalos que la madre naturaleza nos hace.

En la región de la mariposa monarca como es sabido por todos, sucede un fenómeno natural desde años muy remotos donde este lepidóptero ha llegado a tierras compartidas entre el Estado de México y el Estado de Michoacán, sobre una sierra a más de 1900 metros sobre el nivel del mar; misma altitud que permite el ecosistema y diversidad necesaria para la hibernación de este visitante, un lugar donde se encuentra árboles de oyamel, pino en mayor medida y la planta que alimenta a esta mariposa llamada asclepcia.

Fuente: INEGI

Fuente: INEGI

La mariposa monarca es capaz de viajar más de 4 mil kilómetros (desde Canadá y Estados Unidos de América) hasta los bosques de oyameles delos estados de Michoacán de Ocampo y Estado de México. La Reserva de la Biosfera de la Mariposa Monarca fue declarada como patrimonio natural de la humanidad en 2008 por la UNESCO.

En el caso del estado de Michoacán, se encuentran varios núcleos de población de la mariposa monarca dispersos en municipios como: Angangueo, Ocampo y Zitácuaro, haciendo mención que hasta el momento y por cuestiones de conservación del hábitat solo son permitidos los accesos a los santuarios de Angangueo y Ocampo debido tanto a la infraestructura como a los planes de manejo de conservación y de promoción turística.

En la región de la mariposa monarca existe la creencia de nuestros antepasados que las mariposas llegan desde los últimos días del mes de octubre porque son las almas de sus muertos, ya que en estas fechas Michoacán hace una gran fiesta para celebrar a sus difuntos y con esto se sienten visitados por sus seres queridos que ahora llegan envueltos en alas y libres como sólo las mariposas pueden ser.

Foto: Luis Fernando Salgado Camacho

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Es el complemento natural a la tradición michoacana que se suma con su colorido y hermoso espectáculo natural.

En el Estado de Michoacán, la región de la mariposa monarca es comprendida por diez municipios, debido a que existen varias colonias de estas mariposas, pero en menor medida que en los santuarios principales; sin embargo se ha decidido nominar como zona de la monarca a todos estos municipios del oriente del Estado, con el propósito de ayudar tanto en la infraestructura como en la conservación,  no obstante que los núcleos mayores llegan a municipios que son muy pequeños y no cuentan con los servicios necesarios que requiere el visitante, como hoteles, restaurante, infraestructura cultural, de salud, etc.

Por si fuera poco y para completar la visita, es importante comentar que esta región cuenta con una diversidad de Patrimonio Cultural que contextualiza al visitante en una mejor experiencia, debido a que  hay  dos pueblos que se han denominado mágicos por su patrimonio histórico y gastronómico como es el caso de Angangueo y Tlalpujahua, ambos pueblos michoacanos mineros.

También se puede disfrutar de una variedad impresionante de gastronomía michoacana (misma que sirvió de muestra para poder adquirir la nominación gastronómica de patrimonio de la humanidad para la comida mexicana en general); en este rubro podemos apreciar las famosas corundas, acompañadas de carne, salsas, moles, o simplemente corundas hechas con base de ceniza; también podemos disfrutar una variedad muy amplia de tamales, atoles, huchepos, frutas en conservas, licores, y varias recetas ancestrales hechas por las manos de las maestras cocineras hoy reconocidas mundialmente (y que engalanaron la 3ra edición de Grandes Artesanos de la Gastronomía que se llevó a cabo el 16 de junio de 2014,  en el Museo de Arte Popular de la Ciudad de México, evento organizado por la Asociación de Amigos del MAP).

Foto: Luis Fernando Salgado Camacho

Foto: Luis Fernando Salgado Camacho

La influencia de la mariposa monarca en el arte popular mexicano es importante, pues su imagen se encuentra en materiales tan diversos como el barro, la hojalata, popotillo, palma, en bordados y textiles y hasta en árboles de la vida.

Foto: Luis Fernando Salgado Camacho

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La región de la mariposa monarca también cuenta con una aportación artesanal muy interesante, pues encontrarán artesanía hechas de barro, cobre, ocochal (ocoxal), madera, así como textiles de lana que son producto de nuestra gente mazahua y otomí, mismos que han sido exportados a diferentes país y que han gustado por su forma de hacerse con telares tradicionales y pigmentaciones naturales, procesos que hacen que estas prendas conlleven calidad inigualable y belleza única capaz de enamorar a las personas más exigentes en cuestiones tradicionales; esto porque además de diseñar las prendas con materia prima natural, los colores y las formas que tejen sobre estas prendas promueven el respeto a la biodiversidad al mostrar elementos decorativos como: gallos, venados, mariposas y flores que reflejan también la cosmovisión de una población tan ancestral como lo es la raza mazahua y otomí.

Sumado a este fenómeno migratorio y por si los puntos anteriores no les han parecido suficientes, podemos encontrar en el municipio de Zitácuaro una gran producción de la flor de la nochebuena, o flor de cuero como los antepasados las llamaban por su textura, estas flores se producen en millones y son distribuidas a todo el país, siendo la Ciudad de México el primer consumidor desde el mes de noviembre para decorar las oficinas y casas de los habitantes de tan poblada capital.

Gracias a todo este contexto cultural, es que el visitante que llega a la región de la mariposa monarca se va con una sonrisa muy grande, porque además de poder estar en contacto con la naturaleza, complementa su visita con muchas actividades culturales que hacen que la gente al igual que la mariposa monarca regresen en estas épocas del año.

Los santuarios están abiertos desde finales del mes de noviembre y hasta finales de febrero, lo que permite planear una visita muy adecuada aprovechando conocer todos los rincones del oriente michoacano.

Los sitios quedan a 2 horas de la Ciudad de México por autopista hacia Zitácuaro, ya sea que prefieran el de Ocampo o el de Angangueo. Por cuestiones de aprovechamiento no se olviden de tomar las medidas pertinentes de salud, si usted es hipertenso o tiene problemas con caminar, a la llegada del santuario pregunte por los paseos que le facilitarán el contacto con la mariposa sin correr riesgos a su salud.

Los santuarios cuentan con servicios de comida, baños, transporte sin motor hacia el santuario y guías que le facilitaran una mejor estancia dentro y fuera del lugar.

 

Recomendaciones

Recuerde que este es un patrimonio que juntos debemos de cuidar para asegurar su preservación, por lo cual le recomendamos:

– Ayudar a la economía local consumiendo productos de la región, comida y artesanías, elaborados por manos michoacanas y mexiquenses ya que ellos son los guardianes de los bosques y es una forma de apoyar su labor.

– Respetar las normas de las reservas, los propios ejidatarios les indicarán las recomendaciones para garantizar que las mariposas nos sigan visitando.

– Acudir a los santuarios con la ayuda de un guía especializado.

– Acatar las disposiciones propias de cada santuario.

– No dejar basura, no hacer ruido – no llevar aparatos de sonido- y acudir bien abrigado.

– Usar zapatos cómodos pues es zona montañosa, y tener cuidado dónde se pisa, pues encontrarás muchas mariposas en el suelo.

– Y muy importante: no se lleven mariposas, vivas o muertas, ¡está estrictamente prohibido!

Foto: Luis Fernando Salgado Camacho

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