Por Mónica Abedrop
“La cestería no es otra cosa que vegetación hecha cultura material”
Bignia Kuoni

 

77arteDe todas las artes que el hombre ha creado, probablemente la cestería es una de las más antiguas transmitidas en la historia de cualquier civilización humana y de las más apegadas a la naturaleza. Según Kuoni, basada en evidencias y estudios arqueológicos, es más antigua que el descubrimiento del fuego ya que es más antigua que la cerámica. Para su fabricación es necesario contar con diferentes tipos de materiales vegetales que desde todos los tiempos y en todos los rincones del mundo han abundado. La diversidad botánica de cada lugar facilita la elaboración de este arte sumado a la simplicidad de su fabricación, que en realidad es la transformación del arte de la naturaleza en arte gozoso  del ser humano.

Como arte que es, la cestería es un claro ejemplo de una manifestación del hombre en su búsqueda por cubrir ciertas necesidades. Lo expresa recogiendo los elementos vegetales de su entorno, los moldea y los adapta creando primero un objeto funcional, simple  y con el tiempo en uno creativo y/o decorativo.

En México, en la época prehispánica, las cestas fueron un objeto muy importante y socorrido para las diferentes culturas. Algunas de las labores de estas culturas eran las de la recolección de semillas, frutas y vegetales, o la cacería y se empezaron a usar los cestos, entendidos como recipientes o contenedores formados por el entrecruzamiento de diversos materiales vegetales flexibles,  para transportarlas. Desde ahí, la creación de la cestería pasó de ser un objeto utilitario y sencillo a una gama de diversos diseños con patrones y alternancias de materiales rígidos y flexibles que ampliaron su uso y su fabricación; petates y esteras, cajas, petacas, asientos, camas y cunas incluso prendas de vestir como vestidos, capas o ponchos y calzado son algunos de ellos.

cesto1Los registros más importantes que se tienen para poder entender y conocer mejor la cestería en la  época prehispánica son los estudios arqueológicos y las crónicas de los historiadores. En el caso de los estudios arqueológicos las evidencias de la cestería no son muy abundantes ya que los materiales usados para crear este arte son de origen natural. La madera, la hierba, las palmas o restos de animales son algunos de ellos y éstos  tienen una descomposición y degradación constante y natural que está sujeta  a las condiciones cambiantes del medio ambiente en el que quedaron asentadas. Fernando Sánchez y José Luis Alvarado hicieron un estudio de Evidencias Arqueológicas y explican que  si las condiciones se mantienen estables, por ejemplo dentro de una cueva o en abrigos rocosos, las posibilidades de conservación posibilitan recuperar evidencias que permiten dilucidar técnicas de elaboración e identificación de las materias primas utilizadas en su elaboración.

En el caso de las evidencias por las crónicas de los historiadores del siglo XVI, el Fraile Bernardino de Sahagún hace algunas referencias  con descripciones claras de la fabricación y utilización de la cestería en esa época. La primera narra la lectura de uno de los códices prehispánicos “…y todas las antiguallas suyas y libros que tenían de ellas estaban pintados con figuras e imágenes de tal manera que sabían y tenían memorias de las cosas que sus antepasados habían hecho y dejado en sus anales por más de mil años, antes de que vinieran los españoles a esta tierra.”   En esos códices se aprecian el uso de elementos de cestería como los petates o esteras petatl , asientos tollicpalli , sillas con respaldo tepotzolcpali, chiquihuites chiquihuit , tanate tanatli , tompiate tompatl, cajas petlanali y petlacali, calzado cactli o ixcale, redes cochimatlatl, abanicos ecacehuaztli, mecapal mecapali  entre otros.

14arteEl mismo Fraile de Sahagún da una descripción de los materiales, como las fibras, utilizadas para su creación; “El que es oficial en hacer esteras tiene muchas juncias, u hojas de palma, de que hace los petates, y para hacerlos primero extiende los juncos en algún lugar llano para asolearlos, y escoge los mejores, y pónelos en concierto: y de los petates que vende unos son lisos, pintados, y otros son de hoja de palma: de esta también se hacen unos cestos que se llaman “otlatompiatli” , que son como espuertas”… “Vende también unas esteras de juncias gruesas y largas, uno de estos petates son bastos y ruines. Y otros son lindos y escogidos entre los demás: de los petates unos son largos y anchos, y otros cuadrados, y otros largos y angostos, otros pintados”.

En el caso de México estas evidencias han ayudado a entender mejor el paso de la cestería en nuestro país. En otros lugares del mundo, las técnicas de datación, carbono radioactivo, han probado que las canastas más antiguas que se han descubierto datan  de 12,000 y 10,000 años antes de las fechas establecidas por los hallazgos arqueológicos de la cerámica (el más antiguo, 14,500 años AC en el periódo Jómon, Japón). Estas fueron descubiertas en Fayum, en el Alto Egipto. Otras cestas han sido descubiertas en el Medio Oriente que tienen hasta 7,000 años de antigüedad.

Lo que es cierto es que sin una buena conservación, gran parte de la historia de la cestería se ha perdido y el inicio de su de su creación podría tener varias especulaciones. ¿Será que la propia forma del nacimiento de algunas palmas, como la palmera abanico o el fornio rayado o verde dio lugar a querer imitar su entrecruzado y lograr un tipo de tejido? O ¿será que las mujeres inspiradas por las aves que hacían sus nidos con pequeñas ramitas entrecruzadas y acomodadas ordenada y regularmente, empezaron a imitar y entrecruzar cereales, pastos o varas para crear recipientes o para inventar sus propias cunas o contenedores para sus necesidades de recolección?

173arteComo diría Kuoni “En manos de las mujeres las pajas se convierten en castillos dorados de imaginación y filigrana. No se contentan con la paja de centeno, ni con el tejido en espiral corriente. Trabajan con paja de trigo, avena y cebada, sopesando la gama de sus brillos y el grosor de cada palito, y diversificando las técnicas estructurales hacia complejos tejidos trenzados”.

Sea cual sea su origen, la cestería sigue siendo hoy en día en la mayoría de los países del mundo una creación que aprovecha la abundancia de la naturaleza y la convierte en obras de arte, que aunque algunas de ellas tengan una  función específica, no dejan de ser piezas únicas e irrepetibles. Únicas, porque cada región tiene una diversidad botánica distinta, con condiciones climáticas diferentes; el frio, el calor y las lluvias condicionan un tipo de vegetación dispar en cada zona geográfica creando así materia prima con características singulares. Irrepetibles, porque cada mano que toma una madera, una vara, una palma o un pasto lo siente, lo transforma, lo moldea, lo teje y lo entrelaza con la sensibilidad y la emoción que en ese momento lo mueve. Por eso aunque la misma persona teja una cesta igual diez veces, nunca habrá dos iguales,  La cestería es así,  el proceso de tejido de fibra vegetal sin hilar en una cesta u otra forma similar. Es un conjunto de una variedad fibrosa o de materiales flexibles naturales que se doblan y forman un diseño, una figura geométrica, una estructura perfecta con usos tan diversos como sus formas.

 

 “Así, a  través del tejido de cestería, se crean, por primera vez, superficies estructuradas y coherentes mediante los ritmos del tejido”. B. Kuoni

 

Los materiales utilizados para la cestería son muy diversos. La madera del nogal, roble, sauce o castaño, se trabaja como en varas o tiretas. El esparto, atocha o hierba Halfa  ya sea cocido o crudo, se emplea para crear cualquier pieza,  ya que los manojos de estas hierbas son el elemento básico para fabricar cestas, cuerdas y esteras. La paja ya sea de trigo o de centeno es muy útil para modelar sombreros o cestos de cualquier tipo. “Los cereales siguen siendo los que convierten la tierra cada año, en lienzo de oro” afirma Kuoni.  Los tallos de las cañas o carrizos y de los juncos, los mimbres y las fibras de las eneas o epadañas, que son plantas de lugares más bien húmedos  son muy útiles para hacer asientos de silla, o los cestos más dispares para los trabajos agrícolas. Las hojas, los nervios, las  fibras y el tronco  de las palmeras son muy útiles hasta para la construcción como las palapas o para confeccionar las bellas palmas del Domingo de Pascua, diseñar sombreros, sandalias, fabricar cuerdas, varas, cestas.

389arteSegún Pia Rodriguez, existen varias técnicas para poder realizar o entramar la cestería. Entiéndase entramar como el hecho de entrelazar las fibras de forma generalmente perpendicular, con el fin de obtener superficies  planas más o menos tupidas o flexibles. Tenemos la técnica de  enroscado en espiral; esta se realiza normalmente con hierbas Halfa o con juncos; se fija en forma de rosca y al mismo tiempo se envuelve con una hebra que se va cosiendo a la vuelta anterior. Esta es la forma más usual de fabricar cestas rígidas. La del tejido formando una trama; un número de hebras crean un tejido al intercalarse en perpendicular con otras hebras, que actúan como trama. Con esta técnica se fabrican esteras  o alfombras y entramados para cubiertas o biombos. La técnica de tejido con trama retorcida es similar a la anterior con la diferencia de que las fibras que actúan como trama, se retuercen alrededor de la fibra urdimbre. La del plegado continuo; un número de fibras se convierten en un  tejido al entrelazarlas, cruzándolas entre si y las fibras planas, hacen dobleces agudos en el borde del tejido. Se utiliza para la fabricación de cestas, cuévanos o sandalias. Hay otras técnicas como la trenzada,  que utiliza materiales amplios y flexibles; la de férula que usa la caña, el mimbre y madera de roble o fresno; de espiral cocida, cordada; de cuerda cosida; de estructura en aspa; de tejido mixto, etc.

La cestería es bellísima. Además de funcional, es una obra de arte, digna de admiración y apreciación. La cestería es el legado que las primeras culturas nos heredaron para facilitar nuestras necesidades. Quizás en la actualidad, a causa de los avances tecnológicos, existan objetos más funcionales; sin embargo, la cestería ha logrado trascender en tiempo y en espacio para que hoy, en pleno siglo XXI, podamos seguir gozando de su tan natural sencillez. Es el legado más humilde y más rico de nuestros ancestros.