Por Rafael G. Córdova, Consejero.

frida-by-nickolas-muray-coyoacan-1939“Rebozo es el paño de hombros para envolver el corazón de la mujer y prolongar la ternura de sus brazos”.

Anónimo

 

El rebozo es una prenda de vestir femenina, es de forma rectangular, alargada, angosta y de una sola pieza y terminados a cada extremo con anudados y flecos llamados rapacejos, aunque también se elaboran las terminaciones tejidas con atractivos diseños en chaquira.

Los rebozos pueden medir entre 1.5 y 3 metros de longitud, y de 1 a 1.5 metros de ancho, aunque actualmente los largos son: normal de 3.60 m., mediano de 2.80 m y chico de 2.20 m., y cuenta con 7,200 hilos en la urdimbre (hilos que van a lo largo). Son elaborados con materiales diversos según sea su uso, cotidianos o de gala, por lo que pueden ser de algodón, lana, articela (o artiseda) o de seda y con ello varía su costo. Una prueba para descubrir si el rebozo está hecho de seda natural y no de fibras sintéticas es hacer pasar el rebozo por un anillo. Sólo los de seda natural podrán superar la prueba.

 

Historia del rebozo

rebozo_prehispanicoA ciencia cierta no se conoce el origen del rebozo pero existen varias teorías: se dice que pudo ser una prenda proveniente de la India y llegada a México por el Galeón de Manila; otra versión indica que pudo ser una derivación de las famosas mantillas españolas, aunque también hay quién dice que surge de la combinación del ayate indígena (el cual era de ixtle compuesto de dos lienzos) o del mamatl (un lienzo rectangular con bordes de un material distinto), ambos usados por hombres y mujeres para carga y transporte de mercancías diversas, con los materiales, colores y formas de las prendas españolas.

Los indígenas lo llamaban ciua nequeatlapacholoni, que quiere decir “como toca de mujer o cosa semejante” según el Vocabulario de Molina, de 1555 aunque la palabra como tal tiene su aparición documentada hasta el año 1572 cuando Fray Diego Durán lo describe como una prenda de las mujeres mestizas para cubrirse para entrar a los templos. En 1625, Tomas Gage se refiere al vestido usado por negras y mulatas de la siguiente forma:

“…se encuentran otras en la calle, que en lugar de mantillas se sirven de una rica faja de seda, de la cual se echan parte al hombro izquierdo y parte sostienen con la mano derecha…”.  

Fuente del Salto del Agua. Casimiro Castro, 1855.

Fuente del Salto del Agua. Casimiro Castro, 1855.

Pero fue hasta el siglo XVIII que su uso se extendió y se hizo común entre las mujeres según el dicho de Juan Vicente de Güemes Pacheco de Padilla y Horcasitas, segundo Conde de Revillagigedo y virrey de la Nueva España del 16 de octubre de 1789 al 11 de julio de 1794:  “…Lo llevan sin exceptuar ni aún las monjas, las señoras más principales y ricas, y hasta las más infelices y pobres del bajo pueblo. Usan de ella como mantilla, como manteleta, en el estrado, en el paseo, y aún en la casa; se la tercian, se la ponen en la cabeza, se embozan con ella y la atan y anudan alrededor del cuerpo…”

Es claro que aunque como bien menciona el segundo Conde de Revillagigedo esta prenda era usada por todas las clases sociales, el material diferenciaba la clase social de la portadora pues la clase alta los usaba de seda o bordados con hilos de oro, plata y otros metales con paisajes y escenas costumbristas. Por su parte, las clases bajas usaban el rebozo de algodón, predominando un rebozo rayado con dibujos de ikat (teñido de patrones, mediante ataduras) o bordados, con un rapacejo corto que llevaba solamente unos picos anudados. Esta prenda alcanzó tal importancia que en el siglo XVIII se dictaron leyes y reglas para la elaboración en cuanto al tamaño, tejido, clase de hilo y dibujo.

 

 “Rebociño, mantilla o toca corta, de que usan las mujeres para cubrir el bozo”.
Diccionario de la lengua española (1737)

 

Las soldaderas, c. 1914, Fondo Casasola.

Las soldaderas, c. 1914,
Fondo Casasola.

Para el siglo XIX el rebozo formó parte del ajuar indispensable de las mujeres, incluso en las fotografías revolucionarias se puede ver a las soldaderas portando los tradicionales rebozos de bolita.

Para el siglo XX Frida Kahlo se convirtió en la figura icónica en el uso del rebozo, prenda que luce portando en varios de sus autorretratos y en fotografías de la época, aunque también se observa como elemento en varias de sus pinturas.

Esta prenda también quedó en la memoria musical con las canciones “Aires del mayab” de Carlos Duarte Moreno y Pepe Domínguez, y “La del rebozo blanco” de Rubén Fuentes y Rafael Cárdenas, entre otras, mismas que también fueron interpretadas en las películas de la Época de Oro del cine mexicano. Cómo olvidar “El son de la Negra” y su letra “¿Cuándo me traes a mi negra? Que la quiero ver aquí, con su rebozo de seda que le traje de Tepic“,  o la famosa canción infantil de Cri-crí: “La Patita”: “La patita, de canasta y con rebozo de bolita, va al mercado …”

Actualmente el uso del rebozo ha disminuido, pero existen varios intentos por recuperarlo, ya que pueden ser usados ornamentalmente o para cubrirse de la intemperie, como bufandas, a manera de chales o para tapar la cabeza ya sea por hombres o mujeres y como parte de diversos trajes típicos mexicanos. Tradicionalmente es utilizado también para cargar bultos e incluso para cargar a los hijos en la espalda, o amarrados como cuna para arrullarlos, pero también como instrumento de parteras tradicionales en el tratamiento de la sobada y la manteada usadas para acomodar al bebé y en el k’ax yeet’ o masaje posparto maya, de monederos y hasta de pañuelo en caso de emergencia.

 
¿Quieres conocer cómo hacer uso del rebozo?
Revisa estas 6 recomendaciones
 

Aires del Mayab, interpretada por Lola Beltrán en la película “Que bonito amor”

 La del rebozo blanco, interpretada por Libertad Lamarque

 

Tradición artesanal

Entre los otomíes, chal o rebozo se dice mini-mahue. Los de Huayapan. Morelos lo llaman cenzotl, palabra náhualt derivada quizá de centzontilmantli o “manta de mil colores”, según el diccionario de Cesar Macazaga.

El rebozo se fabrica prácticamente en todo México, pero cada uno tiene símbolos como el color y el entretejido de los hilos que identifican su origen y comunidad que lo utiliza o la época de elaboración. Actualmente los centros reboceros más conocidos son:

  • Santa María del Río, San Luis Potosí. Llamada “la cuna del rebozo” y famoso por sus rebozos de seda y ahora de articela.
  • Tenancingo, Tenango y Tejupilco, Estado de México. El primero, tiene su especialidad en el rebozo de algodón fino.
  • La Piedad y Tangancícuaro, Michoacán.
  • Tepeji de la seda y Tepeji del Río, Puebla.
  • Moroleón y Valle de Santiago, Guanajuato.
  • Chilapa, Guerrero.

 

 

 

Sobre el rebozo están los siguientes eventos:

  • Feria del Rebozo en Santa María del Río, San Luis Potosí, en el mes de agosto.
  • Feria del Rebozo en Tenancingo, Estado de México, en el mes de septiembre.
  • 1er Concurso Nacional del Rebozo, organizado por Fonart. Premiación 5 de septiembre de 2014 en Tenancingo, Estado de México.

Los tipos de rebozos atienden al color, a su dibujo o al material del que están hechos:

–   Rebozo patrio. De rayitas, cada una con uno de los colores de la bandera nacional.
–   Rebozo tapatío
–   Rebozo calandrio. Se hacen en tonos de color ocre.
–   Rebozo azulejo
–   Rebozo palomo. Tiene blanco y negro.
–   Rebozo pinto abierto. Tiene azul, blanco, negro y café.
–   Rebozo cuappaxtle o  cuappachtli. Tienen un matiz entre morado y café.
–   Rebozos jamoncillo. Tienen un matiz de púrpura pálido.
–   Rebozo tornasol o xoxopastle. De tono más subido que el cuappachtli.
–   Rebozo de bolita. Se le conoce con este nombre porque se tejía con un hilo de origen inglés que venia enrollado en bolitas.
–   Rebozo de barbilla. Era café.
–   Rebozo de seda
–   Rebozo de cien hilos
–   Rebozos listados: Negros rayados de azul, de rojo o de café.
–   Rebozos de granizo. Azules con puntos blancos de mayores proporciones.
–   Rebozos masones. Negros con cenefas de varios colores.
–   Rebozo garrapato o coyote. Cafés con notas blanquizcas.
–   Rebozos tornasoles. Color de las plumas de los pavos reales o del cuello de las palomas.
–   Rebozo tarasco o michoacano. Color azul marino con rayas color azul y rayitas blancas.
–   Rebozo calabrote
–   Rebozo rosita
–   Rebozo rosarito
–   Rebozo culebrilla calado
–   Rebozo de barbilla o de olor
–   Rebozo azul de colección
–   Rebozo caramelo
–   Rebozo de concha
–   Rebozo de flechas
–   Rebozo de serpiente
–   Rebozo dorado con azul de colección
–   Rebozo de pino abierto
–   Chalina rayada verde
–   Chalina rayada
–   Chalina rosa
 
En las ceremonias chiapanecas, se tejen plumas en los huipiles y rebozos de boda, pues dice la tradición dice que así la mujer será hogareña como la gallina y no abandonará su hogar.

Rebozo_04

 

Elaboración

Taller en Santa María del Río

Taller en Santa María del Río

Es importante comentar que el tejido del rebozo se hace en su mayoría en telar de cintura, aunque a veces se hace uso del telar de pedal, en ambos casos es un proceso artesanal muy laborioso y donde intervienen varias personas en su elaboración.

Los pasos a seguir pueden variar, pero en general el proceso de elaboración es el siguiente:

En primer término se devana el hilo (devanado), y se coloca en los cañones la cantidad necesaria de acuerdo a cada rebozo; con esto se procede a la urdimbre (urdido), y es en el urdidor donde se le da la medida al lienzo.

Una vez urdido, el lienzo se traslada a un bastidor donde el hilo se pepena (pepenado), es decir, se separa del jaspe según el dibujo. Posteriormente, se tuercen los cordones y se les agrega atole de masa para que el hilo se endurezca, a fin de hacer el amarre más fácil; a este proceso se le denomina boleo. El amarre consiste en cubrir con atados de nuditos las partes del hilo donde no se desea que penetre la tinta, de manera que el jaspe queda de diferente color al del resto del cordón.

La diferencia entre rebozo y chalina es que en la chalina se omite el proceso de amarrado, con lo que la tela queda completamente de un solo color y no con el jaspeado (o granizado) característico del rebozo.

Después del pepenado y el boleado, el hilo se tiñe (teñido). El veteo, es decir, el fondo del rebozo, y las puntas, se tiñen al mismo tiempo. Una vez teñido, el hilo se deja secar a fin de proceder al tejido.

Los teñidos se hacían con colorantes naturales: para obtener el azul fermentaban la piedra añil, y para el carmín empleaban la grana cochinilla. Varios tonos de color café los obtenían de un líquen llamado “barbilla de peña”, y el cual, al mezclarlo con el corazón del palo de Campeche, le imprime un aroma que permanece a través de los años. De ahí proviene el nombre de rebozo “de barbilla” o “de olor”.

Santa_Maria_del_Rio_Cuna_del_Reboso-6Por su parte, el color negro se debía al tinte de fierro, material que recogían de la calle, ya fueran llaves, clavos, cerraduras, etcétera. Los otros ingredientes para hacer este tinte eran las vainas de cascalote, piloncillo y piedra de alumbre.

También se producían con tintes naturales rebozos negros, azul, rojo, morado y verde, todos con pequeños fragmentos de blanco, que son los espacios que mediante el “amarrado” quedan sin teñir, y al hacer el tejido muestran los dibujos que según su estilo se denominan: de “calabrote”, “rosita”, “rosarito”, “culebrilla calado”, y otros.

Una vez terminada esta parte del proceso, les toca su turno a las empuntadoras que tejen a mano, a base de nudo, el rapacejo o punta (empuntado); tarea complicada y minuciosa que ha sido colocada por algunas personas en la categoría de los encajes. Las empuntadoras suelen distinguirse por su habilidad manual y creatividad. La elaboración de cada rapacejo les toma cerca de veinte días; la duración del procedimiento depende de las medidas del rebozo y llegan a tardar hasta cuatro meses en hacerse.

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Culturas-Popularesrebozo

“Si ante el Señor del Rebozo, treinta y tres credos se rezan, de tres gracias que le pidas una gracia
nunca niega, siempre que resulte justa y al creyente convenga”
Juan de Dios Peza

En la religión, se adoptó a la Virgen de las Angustias como la patrona de la reboceras (se encuentra en la Catedral Metropolitana de la Ciudad de México); también está el Señor del Rebozo en el antiguo templo del Convento de Santa Catalina de Siena, hoy templo y plaza de Santo Domingo, en el Centro Histórico de la Ciudad de México y en la capilla de San Felipe de Jesús, de Tenancingo, Estado de México. La celebración ocurre el primer viernes de cada mes, aunque la celebración mayor es el primer viernes de marzo.

Leyenda del Señor del Rebozo