La vida no es la que uno vivió, sino la que uno recuerda, y cómo la recuerda para contarla, Gabriel García Márquez

 

MarieThérèse Arango, Gabriel García Márquez y Sonya Santos de Arredondo

MarieThérèse Arango, Gabriel García Márquez y Sonya Santos de Arredondo

 

El día de hoy, 17 de abril 2014,  se despidió un inmortal de las letras universales, Gabriel García Márquez. Hombre talentoso, que no solo se expreso a través de las letras, también en su forma de vida; humilde, generoso e inteligente.  Colombiano de nacimiento, pero también mexicano de corazón, disfruto de nuestro país, de nuestra cultura, de nuestro arte popular. Fue testigo  de la creación del Museo de Arte Popular, fiel cómplice de la Asociación de Amigos del MAP, A.C.

Descanse en paz nuestro amigo Gabo, hoy empieza su eternidad.

Gabriel García Márquez con su esposa Mercedes llegando al Museo de Arte Popular, noviembre 2008

Gabriel García Márquez con su esposa Mercedes Barcha llegando al Museo de Arte Popular, noviembre 2008

 

Carlos Fuentes y Gabriel García Márquez en la cena que se llevó a cabo el 06 de noviembre del 2008 en el MAP, fue patrocinada por Oetker Hotel Collection con la participación del Tenor Internacional Fernando de la Mora, quien donó su actuación personal.

Carlos Fuentes y Gabriel García Márquez en la cena que se llevó a cabo el 6 de noviembre del 2008 en el MAP, fue patrocinada por Oetker Hotel Collection con la participación del Tenor Internacional Fernando de la Mora, quien donó su actuación personal. El evento fue a beneficio de la Asociación de Amigos del MAP, A.C.

 

“Muchos años después, frente al pelotón de fusilamiento, el coronel Aureliano Buendía había de recordar aquella tarde remota en que su padre lo llevó a conocer el hielo. Macondo era entonces una aldea de 20 casas de barro y cañabrava construidas a la orilla de un río de aguas diáfanas que se precipitaban por un lecho de piedras pulidas, blancas y enormes como huevos prehistóricos. El mundo era tan reciente, que muchas cosas carecían de nombre, y para mencionarlas había que señalarlas con el dedo”.

Cien Años de Soledad
Gabriel García Márquez