Por Sonya Santos de Arredondo, Presidenta

 

Al fondo el "montículo de El Calon. Foto: Wikimedia

Al fondo el “montículo” de El Calón. Foto: Wikimedia

Los esteros y manglares de la región pantanosa de las marismas nacionales —sur de Sinaloa y norte de Nayarit— son el hábitat de varias especies de ostiones y almejas; entre estas últimas, la más abundante es la llamada pata de mula (Anadara grandis y Anadara tuberculosa). La explotación de esos recursos se ha dado desde tiempos remotos.

En el siglo xvi, los concheros o conchales —montículos artificiales formados por conchas de moluscos como almejas, ostras, callo de hacha y caracoles— ya formaban parte del paisaje de algunos pueblos ubicados en aquella región, a juzgar por testimonios de viajeros como fray Alonso Ponce de León, comisario general de los franciscanos, que entre los años 1584 y 1589 hizo un largo viaje para visitar las provincias de su orden en el virreinato de la Nueva España. Antonio de Ciudad Real, secretario y acompañante de fray Alonso, hizo una crónica prolija de esos viajes y, entre muy diferentes detalles, mencionó el asombro que les causaron los montículos de conchas que observaron en la provincia de Nueva Galicia, una de las tres del reino homónimo (hoy Jalisco y Nayarit). Mencionó asimismo que la captura de los moluscos, además de ser una fuente de alimentos, tenía como propósito la producción de cal para el uso local y para el comercio con el Altiplano.

INAH: “se trata de un edificio único en el mundo pues es una auténtica pirámide de 20.70 metros de altura, construida con conchas de molusco, en particular de pata de mula..."

INAH: “se trata de un edificio único en el mundo pues es una auténtica pirámide de 20.70 metros de altura, construida con conchas de molusco, en particular de pata de mula…”

Los montículos de conchas que vieron fray Alonso y su secretario no eran, pues, elementos raros. Y siguen sin serlo: se han encontrado restos de más de 550, con diferentes grados de conservación, y no hay duda de que son producto de la explotación económica de los moluscos a lo largo del tiempo. Algunos son de los años treinta del siglo pasado.

Hay una excepción que fray Alonso y su secretario no apreciaron porque nunca llegaron tan al norte como para ver la Laguna Grande, en el actual municipio de Escuinapa, al sur de Sinaloa. Se trata de un cono elíptico truncado, con base de 80 x 100 m, con una altura del orden de 21 m y con sección cuadrada en la parte superior, de 15 x 15 m, que quizá alguna vez sostuvo un templo de materiales perecederos (no se ha demostrado). Está hecho en mayor parte con valvas de pata de mula. Es similar a los otros montículos pero, además de sus dimensiones, presenta algunas características que lo identifican como un monumento prehispánico. Le llaman El Calón y fue descubierto en 1968 por el antropólogo estadounidense Stuart D. Scott, de la Universidad de Búfalo, Nueva York.

Los trabajos de Scott, hasta 1974, arrojaron algunos resultados controversiales. En primer lugar, porque parecía un sinsentido la construcción de un templo en una isleta en mitad de un espacio casi inaccesible, inundado durante la mayor parte del año. Y en segundo lugar, porque Scott hizo pruebas de carbono 14 en cinco muestras de conchas y tres de ellas apuntaron a que se trataba de una construcción del año 1750 a.C. (±50); es decir, anterior, por casi 2500 años, a las evidencias arqueológicas recuperadas en la región, que corresponden a los años 700 a 1400. En otras palabras: un monumento prehistórico —felizmente cercano a los escasas huellas de la Mesoamérica prehistórica que eran el eje del estudio de aquel investigador.

Ubicación de El Calón en Laguna Grande, Escuinapa, Sin. (Base: mapa de Sinaloa de la SCT.)

Ubicación de El Calón en Laguna Grande, Escuinapa, Sin. (Base: mapa de Sinaloa de la SCT.)

Las mediciones de carbono 14 hechas sobre numerosas piezas recuperadas en México y otros lugares de América han probado que la antigüedad de los restos orgánicos puede variar considerablemente en pruebas sucesivas y según el enfoque de cada una. Así lo sugiere el sesgo evidente en la información acerca de la antigüedad del poblamiento del continente y los soportes de la hipótesis del puente de Bering —que se desmorona por el peso de fechas incompatibles.

Aplicados a las valvas de un molusco, los estudios de carbono 14 pueden demostrar que entre las conchas recolectadas en un estuario para cualesquier fines, es posible que algunas pertenezcan a moluscos que existieron hace 50, 100, 500, 1000, 5000 o más años. Quizá es por ello que otros investigadores posteriores a Scott han concedido menor atención a los fechamientos propuestos por él y se inclinan por pensar que El Calón es un edificio mucho más reciente, posterior al año 750, en el Clásico tardío, e incluso del Postclásico medio o tardío.

En los estudios realizados por el Instituto Nacional de Antropología e Historia (inah) en dos temporadas —años 2003 y 2006—, a cargo del arqueólogo Luis Alfonso Grave Tirado, se recuperaron evidencias claras de que El Calón no es meramente un montículo de conchas de moluscos acumuladas como resultado de un proceso económico. En realidad se trata de un monumento que debió tener un propósito político-económico-religioso relacionado con la pesca y otras actividades de los pobladores de esa región del sur de Sinaloa. Un acto de poder.

Marismas Nacionales Foto:D.R:CONABIO-SEMARNAT/J.Acosta Velázquez

Marismas Nacionales Foto:D.R:CONABIO-SEMARNAT/J.Acosta Velázquez

Según el principio o ley de parsimonia (Navaja de Ockham), la explicación más sencilla suele ser la correcta. Entonces, si en las excavaciones de El Calón se recuperaron materiales líticos y cerámicos con fechamientos dentro del mismo rango de casi 200 sitios arqueológicos de la región, y restos óseos de animales marinos intencionalmente integrados a la estructura de conchas, parece sensato suponer que los dignatarios o gobernantes de una comunidad ordenaron la construcción del monumento con un fin mundano, para forzar una mejoría en la pesca y otras tareas, en algún momento del Clásico o del Postclásico. El número de partes (conchas) es cercano a 300 millones, y en la parte superior del monumento predominan las de animales cerrados, lo cual no tendría sentido si fuera el montículo de un obraje pesquero. El doctor Grave Tirado piensa que funcionó como un sitio de culto y, con cierto humor, comenta que aún lo es, puesto que en ciertas fechas astronómicas no faltan los entusiastas que van ahí para cargarse con energía.

Las conclusiones llegarán cuando se complete el trabajo arqueológico regional para precisar el periodo en que se construyeron los diferentes sitios y El Calón entre ellos, y las filiaciones de las comunidades. En este caso quizá se trató de los totorames, un pueblo de habla yutoazteca, ya desaparecido.

Marismas Nacionales Nayarit es un área natural protegida desde 2010 con el carácter de reserva de la biosfera. Se extiende por los municipios de Acaponeta, Rosamorada, Santiago Ixcuintla, Tecuala y Tuxpan en aquel estado.

Delimitado al norte por el río Baluarte, en Sinaloa, y al sur por la Bahía de Matanchén, en Nayarit, es el humedal más importante del Golfo de California, en el noroeste de México, en un ecosistema costero tropical, con 113,000 hectáreas de bosque de manglar y lagunas salobres, que representan entre 15% y 20% de la superficie con ese tipo de ecosistema en México.

Posee notables riquezas biológicas y culturales que han sido base y sustento para los habitantes desde épocas prehispánicas hasta la actualidad. Tiene una gran relevancia estatal, regional, nacional e internacional, ya que provee espacios para la anidación y cría de muchas especies de peces, moluscos, crustáceos, aves y otras familias animales.