Por Mónica Abedrop

juan de zumarragaSe empieza a sentir una actividad, un ajetreo en las calles de la Ciudad de México. Está por llegar uno de los días más venerados y honrados por la mayoría de los mexicanos. Muchas de las vialidades han sido cercadas, cerradas  y protegidas. Imposible circular por Insurgentes Norte, por la Calzada de Guadalupe o por la Avenida de los Misterios. Las entradas de las carreteras provenientes de Hidalgo, Querétaro, Estado de México, Puebla y Morelos están custodiadas y aseguradas. Calles, callejuelas, rincones y vías, todos ellos dirigidos a un mismo lugar, a un mismo destino, la Basílica de Guadalupe.

Miles de peregrinos vienen desde los cuatro puntos cardinales del país. Se han llegado a contar más de siete millones de personas (¡equivale a la población  completa de Bulgaria!) que caminan en silencio, cantando u orando con alegría y devoción, con un solo propósito: ver a la Virgen de Guadalupe y celebrar el aniversario de su aparición en el Cerro del Tepeyac.

Juan de Zumárraga nació en Vizcaya, España en 1468 y murió en la Cd. de México el 3 de junio de 1548. Está sepultado en la cripta de los Arzobispos de la Catedral Metropolitana de la Ciudad de México.

Juan de Zumárraga nació en Vizcaya, España en 1468 y murió en la Cd. de México el 3 de junio de 1548. Está sepultado en la cripta de los Arzobispos de la Catedral Metropolitana de la Ciudad de México.

Muchas son las historias y narraciones que se conocen sobre la aparición de la Virgen de Guadalupe. Desde las primeras publicaciones de este acontecimiento,  éstas han sido muy controvertidas. Por ejemplo, algunas dicen que el obispo Juan de Zumárraga a pesar de haber escrito muchas cartas y notas, nunca hizo mención de haber sido testigo del milagro de la aparición de la Virgen. Otros, como el historiador Joaquín García Icazbalceta, llego hasta negar la historia de la aparición y hasta de que Juan Diego hubiera existido. Varios estudios y una ola literaria importante siguen, a la fecha, discutiendo  y tratando de entender este suceso como un hecho real en la historia de los mexicanos.

La crónica se remonta a la época prehispánica. En 1521, cuando llega Hernán Cortes a México, los mexicas o aztecas tenían un centro de devoción religiosa, en donde adoraban a la tierra y a la fertilidad, ubicado en el Cerro del Tepeyac. Ese lugar era el santuario más importante de una divinidad náhuatl conocida como la diosa Coatlicue o “Señora de la falda de Serpientes”; que también fue conocida como Teteoinan,”Madre de los Dioses” o Tonantzin, “Nuestra adorable Madrecita”.

Una vez consumada la toma de México-Tenochtitlán, se emprendió una de las misiones más deseadas por la Corona Española; la conversión al cristianismo de los indígenas,” la conquista espiritual”, con el fin de expandir el Imperio español. Para lograr esto, había que suprimir todo tipo de obstáculo que pudiera interferir  con esta tarea. Se llevó a cabo  entonces, una gran destrucción de edificios, centros de adoración e imágenes de las deidades prehispánicas. Uno de los pocos que se  salvó de ser demolido, fue este santuario del Tepeyac; que a sabiendas de que era un lugar de gran importancia religiosa para los indígenas, se decidió dejar una ermita en su representación. La tradición dice que ahí fue donde se le apareció  la Virgen a  Juan Diego Cuauhtlatoatzin, un indígena convertido; ahí fue a donde los indígenas se dirigían, según sus propias tradiciones prehispánicas, a venerar la imagen de la Virgen de Guadalupe. En fin de cuentas, probablemente iban a venerar una nueva imagen de Tonantzin “Nuestra adorable Madrecita”.

antiguo santuario guadalupano

Podemos decir, entonces, que la Virgen de Guadalupe es una fusión de dos culturas y creencias; la de los indígenas prehispánicos y la de los conquistadores españoles.

La tradición católica tiene muy claro el origen de la aparición de la Virgen y el motivo de su llegada. Se le apareció a Juan Diego cuatro veces, del 9 al 12 de Diciembre de 1531. Le encomendó que se le levantara una Iglesia en ese lugar; le pidió que le llevara como prueba de su aparición, al obispo Zumárraga, unas flores. En el momento en que este abrió su ayate para dejarlas caer, la imagen de la Virgen apareció milagrosamente pintada en él. En ese momento la Virgen se convirtió no solo en el símbolo más importante de la evangelización del Virreinato, sino que también se convirtió en un símbolo de la futura nación mexicana

¿Qué dice la tradición prehispánica? ¿Acaso los indígenas la entendieron igual? ¿O quizás simplemente siguieron adorando a su propia diosa a través de la imagen de la Virgen de Guadalupe? ¿Será que  gracias a toda la simbología que tiene la virgen estampada, fue fácil para ellos identificarla como su propia diosa de la tierra y la fertilidad?

Hay que recordar que la cosmovisión de los indígenas prehispánicos, es decir, su forma de concebir e interpretar el mundo, estaba muy apegada a todos los elementos naturales. Varios son los estudios de análisis y científicos  que se han hecho para poder interpretar todos estos símbolos antes mencionados.

Para empezar con la simbología analicemos la fecha. La mañana del 12 de Diciembre de 1531, día de la aparición de la Virgen, fue el solsticio de invierno. Para ellos, este era el día más importante de su anuario religioso. Ese acontecimiento natural representaba el nacimiento del Nuevo Sol, el retorno a la vida. La aparición de la Virgen en  esa fecha, no se vio solamente como una casualidad, sino como una señal.

Virgen_de_Guadalupe_1531Pasemos a la vestimenta; para los indígenas, la ropa de la Virgen representaba la Tierra, mientras que el manto representaba  al Cielo. El estampado del manto de la Virgen es de estrellas. Se han hecho estudios, como los del Dr. Juan H. Hernández I que demuestran que la distribución de éstas es idéntica a la de la bóveda celeste de aquel día; lo muestra resaltando las estrellas más brillantes de las principales constelaciones. Hay que recordar que la mayoría de las decisiones importantes de los prehispánicos se tomaban con respecto a la posición de las estrellas, eran como mensajes para ellos. Y ese día con esa posición estelar, recibieron cuatro grandes anuncios: El renacimiento del Sol en el solsticio; el regreso de Venus que lo interpretaban como el regreso de Quetzalcóatl, el Dios-hombre; la conjunción Sol-Venus que para ellos era el símbolo de la plenitud; y la aparición del cometa que llegaba a la cima del cielo.

En el centro de su vestido, hay una flor de cuatro pétalos conocida por los nahuas como Nahui Ollin. Este símbolo representaba la presencia de la divinidad, la plenitud, el centro del espacio y del tiempo. El cinto que lleva arriba del vientre, cuelga en forma de trapecio; en el mundo náhuatl esto representaba el fin de un ciclo y el nacimiento de una nueva era.

El rostro de la Virgen es ovalado y moreno, similar al de los indígenas, con una inclinación a la derecha de veintitrés punto cinco grados, que es la misma inclinación que tiene la Tierra, (estudio astronómico hecho por la Nasa por el Dr. Philip S. Callaghan y Profesor Jody Brant Smith) Las manos de la Virgen están juntas: la derecha es más blanca y estilizada en comparación de la izquierda, que es más regordeta y morena; pudiendo simbolizar la unión de estas dos razas distintas.

Por último, es muy significativo que la Virgen este de pie en el centro de una media Luna; la palabra México en su origen náhuatl está compuesta de las palabras Metz- xic- co  que significan “en el centro de la Luna”. Para ellos este es el símbolo de la fecundidad, del nacimiento, de vida.

Estos son algunos de los símbolos y sus interpretaciones prehispánicas  con respecto a la imagen de la Virgen de Guadalupe. Hay muchas otros enigmas, como las imágenes en sus ojos, o el tipo de pintura no existente en la tela del ayate entre otras, que solo la interpretación del milagro de los católicos pudiera explicar. Ambas culturas han tenido su propia interpretación de la aparición de la Virgen de Guadalupe, y en ambos casos ella logro su prometido; llegar al corazón de los mexicanos; convertirse en el amor espiritual de toda una nación, nuestra nación, que es la mexicana. Las creencias pueden llegar a ser limitantes aunque también pueden llegar a ser creadoras de grandes ideas y emociones.

La Virgen de Guadalupe en la Basílica de la Cd. de México.

La Virgen de Guadalupe en la Basílica de la Cd. de México.

Interior de la Basílica de Guadalupe, Cd. de México.

Interior de la Basílica de Guadalupe, Cd. de México.