Por José N. Iturriaga

Fuente de cantera

Fuente de cantera. Foto Casa de las Artesanias

“El hombre desde los comienzos exploró la materia, la interpretó, la tomó, supo sacar de sus entrañas un provechoso lenguaje de múltiples formas, colores, texturas, sensaciones, sueños y fragancias de vida”, cavila certero el licenciado Luis Castrejón.

Ello sucedió en el norte, en la escarpada Sierra Gorda; en el árido semidesierto del centro del estado, en los feraces valles del sur. En las montañas usaron troncos y varas para hacer sus moradas, en las regiones semidesérticas tallaron mármol, calcedonia y ónix para dar lugar a objetos útiles o artísticos. Otros, ganaderos, se iniciaron en el trabajo de las pieles, y otros más empezaron a tejer fibras vegetales como las del maguey y la palma. Descubrieron las arcillas e inventaron el barro cocido, invento que se dio de manera natural en casi todas partes del mundo, en diferentes épocas.

A partir de la Conquista, “viejas y nuevas materias comenzaron a convivir entre los hombres, quienes también se entremezclaron con ellas”. Así surge el mestizaje cultural, aunque muchas comunidades indígenas queretanas conservan técnicas y estilos prácticamente prehispánicos.

“Y crecieron las aldeas y se formaron nuevos pueblos con nuevos templos, y aparecieron otros ritmos y acordes, y los bailes giraron de diversas formas, y los dioses se unieron en uno… Un poco de aquí y un poco allá, un poco de ayer y un poco de esperanza”.

Canasta. Museo de la Canasta, Tequisquiapan, Querétaro.

Canasta. Museo de la Canasta,
Tequisquiapan, Querétaro.

En La Trinidad, Tequisquiapan, se les busca a las rocas su corazón de ópalo; en Tetillas, Ezequiel Montes, de ancestrales raíces otomíes, “hilan lazos”, tejen las fibras de henequén, de lechuguilla, de ixtle; en Escolásticas, Pedro Escobedo, trabajan la cantera rosa, negra y naranja.

“Así cuentan los abuelos que comenzó la historia del hombre, y así dicen las arrugas de sus manos y de su rostro que va a terminar, pues el hombre y la materia llegaron juntos al mundo, una destinada para el otro, en una relación infinita de transformación mutua”.