Autor: Diego Moreno / Para: MAP

vocholbrije

Era una noche caliente para el invierno en casa de Pepe, él y su hermana Lidia jugaron en el jardín casi todo el día, lógicamente, ¡estaban agotados!
 moncho2 Era tarde ya, se sirvieron un poco de cereal y se dirigieron a la salita para ver un poco de las caricaturas.
¡RING!,¡RING!, ¡RING!,¡RING!, ¡RING!, ¡RING!
Obvio, ese sonido venía de la puerta; los niños corrieron a toda velocidad hacia ella, y la abrieron esperando a su papa que regresaba del trabajo.
“Llegó papi!” Grito Pepe.“Si!” Grita Lidia, “papá llegó, ¡baja, mamá!” moncho
Mamá bajó, tomó la mano de papá y le dijo a secretillos que revelaran la sorpresa que tenían para los niños.
Los niños se quedaron viendo a sus papas, se preguntaban que tenían planeado para ellos.
moncho2 Mama suspiro, y le dijo a sus pequeños que empacaran maletas para ir de viaje a Oaxaca.-“¡Si!” A coro exclamaron los niños.
Los niños corrieron a toda velocidad hacia sus cuartos para empacar sus maletas, y comentar las actividades emocionantes que los esperarían en su viaje.
Los niños acabaron sus respectivas maletas, y decidieron irse a dormir para despertar temprano y partir a Oaxaca.
Los pequeños niños despertaron, pero no en sus cuartos; ambos se encontraban bajo un árbol en un bosque verde y soleado.
En el bosque se podían distinguir algunas criaturas coloridas y extrañas que se fascinaban al observar a los dos niños dormilones.
Una de las criaturas se les acercó a los pequeños, era un…un…un… era un colibrí con patitas verdes, pero…también tenia una cola de lagartija…y alas de guacamaya, rojas como el sol en la mañana.  moncho
El colibrí preguntó cómo se llamaban los pequeños. Los niños respondieron con sus nombres y le preguntaron al…al…bueno le preguntaron su nombre a la criatura.
Él amigable… les contesto que él y todos sus tímidos amigos escondidos detrás de los árboles, igual de coloridos y extraños, se llamaban alebrijes; también les dijo que estaban soñando y que tendrían que despedirse pronto.
Los niños preguntaron si los volverían a ver. El alebrije contesto que a todo niño con imaginación, ellos en sus sueños le visitarían.
Después de eso, los niños fueron despertados por su mama, les tomó de las manos y los llevó al carro para comenzar su viaje.
moncho2 Al llegar a Oaxaca, lo que primero visitaron los niños y sus papás, fue el mercado. Buscaron allí artesanías y deliciosa comida para comenzar su viaje.
Los niños encontraron más que eso, encontraron a sus imaginarias criaturas hechas en pequeñas esculturas de madera bajo un puestito. Eran igual de coloridas y extrañas como en sus sueños.
Los papás de los niños se interesaron en las criaturitas también, preguntaron al vendedor como se llamaban, pero los que les contestaron, por sorpresa fueron sus propios pequeños:-“Alebrijes!” gritaron los niños.
El vendedor les contestó que cómo lo sabían, los pequeños exclamaron que esas mismas criaturas los visitaron en sus sueños. El vendedor sorprendido le reveló a los niños y a sus padres que a él le paso lo mismo, y se inspiró a recrear a esas maravillosas criaturas en esculturas artesanales.  moncho
El artesano quedó tan contento que le regaló a los niños un par a cada uno, de sus hermosas esculturas. Los niños felices jugaron con ellas durante todo el día y al llegar la noche, también jugaron con ellos toda la noche.
FIN

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