En noviembre del 2011 la Unesco inscribió a “El Mariachi, música de cuerdas, canto y trompeta” como integrante de la Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad. Pero fue el 02 de septiembre de 2012 cuando “El mariachi, expresión musical de México” fue declarado por la UNESCO Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, recibiendo el voto unánime de los 24 países participantes y un reconocimiento especial del representante de Italia.

mariachi

Fuente: Notimex

Mariachi Marmolejo. Fuente: INAH

Mariachi Marmolejo. Fuente: INAH

Así reza la canción “Cocula” que escribieron Ernesto M. Cortázar y Manuel Esperón, y que tan famosa hizo Jorge Negrete. Lo que es un hecho es que cuando escuchamos “mariachi”, de inmediato nos trasladamos a Jalisco o Garibaldi, al traje de charro, las trompetas y guitarras las canciones de despecho, la parranda con tequila, las canciones de José Alfredo Jiménez o Juan Gabriel, o a intérpretes como Pedro Infante, el mismo Jorge Negrete, Lola Beltrán o Lucha Villa, entre otros.

Lo que es cierto, es que para todo mexicano es un símbolo de identidad y orgullo nacional y un excelente acompañamiento en cualquier celebración: reuniones familiares, cumpleaños, día de las madres, día de la Virgen de Guadalupe (o cualquier otra advocación), fiestas patronales, románticas serenatas, despechos de amor o incluso como despedida en algún funeral.

Sobre el origen de la palabra mariachi han surgido diversas versiones a lo largo del tiempo:

Fuente: INAH

Fuente: INAH

A nivel popular se afirma que en los tiempos de la Intervención Francesa (en 1862) llegaron unos soldados franceses a una boda donde la música era parte fundamental, y sorprendidos por ante tal alegría, preguntaron qué era eso, a lo que alguien contestó: “C’est un mariage” (Es una boda), y así fue como los franceses denominaron al conjunto musical. Aunque diversas investigaciones (y documentos) han refutado esta versión.

Ricardo Espinosa afirma que el vocablo mariachi deriva de un canto aborigen a la Virgen María, en el que se mezclan el náhuatl, el español y el latín. “Este canto empezaba diciendo ‘Maria ce son’… que quería decir ‘te amo María’”. Esto, afirma Espinosa, es resultado de las investigaciones del canónigo Luis Enrique Orozco, historiador de la arquidiócesis de Guadalajara, basadas en un documento encontrado en Cocula que data del año 1695.

Mariache

Mariache. Fuente: INAH

Para el escritor Hermes Rafael, la palabra mariachi surgió entre el pueblo coca, en Cocollan, actual Cocula, Jalisco; menciona que  contiene la mezcla de voces cahítas y tarahumaras, y significa “lo que suena en corrido”, modificándose con el tiempo a “lo que suena en el cerro” o “violines del cerro”. Jesús Jáuregui cree que es discutible esta versión.

Jesús Jáuregui afirma que el mariachi surge en el Occidente de México durante el siglo XVIII que es cuando ya se puede hablar de los géneros del mariachi, pero la palabra aparece escrita hasta el siglo XIX como topónimo y nos refiere:

  • La referencia más temprana del vocablo se localizó en un documento de 1832 para designar el nombre de un rancho en Nayarit.
  • El manuscrito de Rosamorada, Nayarit, es una carta del 7 de mayo de 1852, donde el presbítero Cosme de Santa Anna habla de los mariachis refiriéndose a los fandangos.
  • Otra fuente se fecha en Tlalchapa, Guerrero, el 3 de mayo de 1859; es firmada por el padre Ignacio Aguilar quién hace referencia a los músicos (grupo de arpas, violines y tambora) como “mariache”.
  • Por su parte en Coalcomán, Michoacán, en 1870 lo ubicó como referente a las tarimas sobre las que se zapateaban los sones.
  • En total, Jaúregui ha identificado cinco ranchos del siglo XIX llamados Mariachi, ubicados en el norte de Nayarit y el sur de Sinaloa.
Mariachi Vargas de Tecalitlán

Mariachi Vargas de Tecalitlán. Fuente: Wikipedia

Jaúregui menciona que el mariachi tradicional tiene dos grandes géneros musicales:

El compuesto de sones y jarabes que es el que todos conocemos y que se denomina que es música para vivos, y otro denominado minuetes que se toca para entablar “comunicación con los santos y acompañar a los niños que fallecen a su última morada”. Estos últimos sólo prevalecen en una pequeña parte de la región del mariachi y sobre ellas menciona Jáuregui:

“la manera de Cocula es pausada y elegante, de claro aire decimonónico y con marcada influencia del vals y, en ocasiones, del pasodoble y la marcha”. En cambio, la de los grupos de la región serrana de Nayarit, formados por indígenas huicholes o mestizos (descendientes de coras) es de una “tonalidad briosa, un ritmo rápido y gran sonoridad, próxima a los sones mariacheros seculares”.

Además define dos momentos importantes en la conformación del mariachi moderno:

Pedro Infante

Pedro Infante

El primer momento a finales del Porfiriato, en 1907 cuando en una fiesta ofrecida por Porfirio Díaz al secretario de Gobierno de Estados Unidos, los músicos de este género (curiosamente de procedencia jaliciense) vistieron por primera vez el traje de charro.  Y el segundo momento después de la Revolución Mexicana, cuando con la migración de varios grupos musicales de occidente a la Ciudad de México, se publican los primeros artículos periodísticos sobre ellos.

La transformación definitiva según Jáuregui se realiza en 1940, cuando tuvo su auge a través de la Época Dorada del Cine Mexicano, esto, en respuesta a una necesidad del ambiente nacionalista prevaleciente en la época, donde se requería de un símbolo mexicano, lo suficientemente campirano para contrastar con la capital, pero de apariencia próxima a lo europeo, y es cuando se crean grandes producciones campiranas con canciones compuestas exprofeso, que establecen la imagen de los mariachis como músicos en traje de charro y acompañantes de un charro cantor.

Fuente: INAH

Fuente: INAH

Se puede concluir que la versión de la derivación francesa es falsa, pero también que es muy difícil establecer un significado y el origen de la palabra, considerando que históricamente el mariachi ha tenido presencia en una amplia región del Occidente de México que Jáuregui considera la región del mariachi, misma que va de Mazatlán a Acapulco por la costa del Pacífico del occidente mexicano, y hacia el interior los estados de Nayarit, Jalisco, Colima, Michoacán, una porción de Zacatecas, Aguascalientes y parte de Guanajuato, Sinaloa y Guerrero, donde identifica subregiones con diferentes tradiciones que difieren en instrumentos, géneros, tradiciones literarias, matices melódicos y afinación.

Por otra parte, debe considerarse también que el mariachi es una institución que se ha difundido a través de la tradición oral, y se deriva de un mestizaje de música, canto y danza, teniendo gran influencia los medios de comunicación, los cuáles han modificado la percepción del público.

El son de la negra

La Negra desplazó al Jarabe tapatío en el gusto del público, es pieza obligada de cualquier mariachi y fue el tema de ingreso de la delegación mexicana a los Juegos Olímpicos de Beijing.

Fuente: INAH

Fuente: INAH

¿Cuándo me traes a mi negra?, Que la quiero ver aquí, con su rebozo de seda, que le traje de Tepic.

“Se puede sostener la hipótesis de que el arriero-ranchero (que canta) presume haber llevado un rebozo de seda desde Tepic (Nayarit)… durante la Guerra de Independencia, cuando funcionó en todo su esplendor la Feria de Tepic”, o durante los años inmediatos al conflicto, entre 1821 y 1827.

Jesús Jáuregui

La primera grabación del son de La Negra se remonta a 1929 y la realizó el grupo Los Trovadores Tamaulipecos. Ocho años más tarde, el Mariachi Tapatío de Jesús Marmolejo grabó la versión más difundida del tema.

El salto de la melodía a la escena internacional ocurrió en 1940, cuando el compositor Blas Galindo la adaptó a orquesta sinfónica por encargo de su maestro, el jalisciense Carlos Chávez. La Negra significó “la columna vertebral” de los Sones de mariachi de Galindo, que fueron interpretados junto con guitarrón y vihuela en el Palacio de Bellas Artes de la capital mexicana y en Nueva York.

La fonoteca del INAH en su serie Testimonio Musical de México ha editado:

  • El libro-disco “Velada de Minuetes en la Catedral de Guadalajara”, volumen dedicado a recoger —en dos discos compactos— las presentaciones de grupos tradicionales de este género que se presentaron en dicho recinto religioso, en septiembre de 2010 y 2011, como parte del Encuentro Nacional de Mariachi Tradicional.
  • El libro-disco “El son mariachero de La Negra, de gusto regional independentista a “aire” nacional contemporáneo”, la cual incluye la versión sinfónica de Blas Galindo, la de conjuntos tradicionales (de cuerdas), la de mariachis modernos (con trompetas) y algunas ejecuciones alternativas.