Por José N. Iturriaga

barro petatillo

“Sitio de honor para Tonalá y Tlaquepaque que conjugan dentro de su espacio y en historia de siglos, el trabajo del barro”, determina con acierto el maestro Luis Sandoval Godoy.  Y también hacen allí vidrio soplado, manteles bordados, sarapes y muebles.

En Teocaltiche tornean la madera, labran el hueso y fabrican sarapes. En Colotlán bordan de pita adornos de “sillas de montar y  atuendos de lujo para el charro”. En Jocotepec o San Andrés también hacen sarapes y en  San Julián sombreros de charro.

Venado de madera forrado de chaquira, arte huichol, Francisco Bautista

Venado de madera forrado de chaquira, arte huichol, Francisco Bautista

En San Juan de los Lagos y Encarnación de Díaz deshilan y tejen con ganchillo “con paciencia y exquisita sutileza”; en la región huichola, las mujeres bordan las prendas de la familia “con grecas, arabescos en guía de venados, águilas y flores, y todo ello sin trazo previo, sin estampado dispuesto antes en la tela, sino llevadas del sortilegio hondo que mueve su sangre y conduce la aguja y el hilo a producir los símbolos rituales que dan signo a su estirpe”.

La hojalatería jalisciense ostenta penachos de danzantes, sonajas, linternas, algunas muy sencillas y otras “compuestas y adornadas con hojas como de acanto y gajos de colores desprendidos desde la base”.