Por Sonya Santos de Arredondo
Presidenta

Los árboles de la vida en México son elaborados comúnmente de barro, también los hay de otros materiales como el cartón o papier mache; esta ultima técnica utiliza el cartón y fue herencia de India, Persia y China,  lo hacen a partir de masticar este material para posteriormente utilizarla en la fabricación de objetos artísticos o utilitarios, hoy es solo cartón con engrudo.

Los primeros misioneros al llegar a lo que hoy llamamos América, lo que para ellos era el Nuevo Mundo, emplearon métodos visuales para enseñar a los indígenas la historia de la creación del mundo según la Biblia. Desde el punto de vista del católico, el árbol de la vida es un elemento que se menciona en varias ocasiones a lo largo de la Biblia, tanto en el antiguo como en el nuevo testamento. Aunque la tradición dice que  los primeros se elaboraron en Izucar de Matamoros, el lugar donde más se fabrican hoy en día es en Metepec, Estado de México. La tradición dicta que el tema deberá de ser bíblico, en estos tiempos es común que los hagan con diferentes asuntos ajenos a la religión católica.

El árbol de la vida más tradicional contiene una serie de imágenes importantes. En la parte superior se coloca una imagen de Dios, debajo, las ramas del árbol, la creación del mundo en siete días. Otros elementos características son el sol y la luna, Adán y Eva y los animales, flores y frutos que simbolizan el paraíso. También aparece la serpiente de la historia bíblica en la parte inferior, al igual que el Arcángel Gabriel que expulsó a Adán y Eva del Jardín del Edén.

Están hechos a mano, uno por uno de los elementos, con la ayuda de herramientas rusticas y tradicionales como moldes de yeso y espátulas, posteriormente se adhieren a la estructura principal del árbol.

Una de las versiones más aceptadas y conocidas del origen de estos, habla de que el árbol de la vida fue creado por el antropólogo Daniel Fernando Rubín de la Borbolla y el artesano de Metepec, Mónico Soteno Fernández, quien se basó en un candelero que pudo observar en la actual avenida Juárez, en la ciudad de Toluca. Otros cuentan que esta pieza surge en Izúcar de Matamoros, en el Estado de Puebla y después se propagó a otras áreas como Metepec. Otra versión relata que en 1935, Modesta Fernández de Soteno empezó a hacer pequeñas figuras de barro para venderlas en los mercados y asi ayudar a mantener a su familia.

En épocas actuales los temas son infinitos; los hay de danzas folklóricas mexicanas, artesanía de diferentes partes del país, mariposas monarcas, del mole, de juguetes, etc.

 arbol de la vida, a castillo

“Historia del mole de Guajolote y alfarería poblana”

Alfonso Castillo Orta y Martha Hernández de Castillo

Barro modelado policromado

Izúcar de Matamoros, Puebla

Colección Museo de Arte Popular