Por Jose N. Iturriaga

El Día de la Santa Cruz, el 3 de mayo, es una de las fiestas gremiales más celebradas en nuestro país: es el día de los albañiles. Todas las obras, destacadamente en la ciudad de México, suspenden las labores y celebran una misa allí mismo, ante una cruz de madera hecha con mayor o menor arte, pero con mucha devoción, por el maestro. Las obras más modestas no alcanzan misa in situ, pero siempre rezos; en tales casos, la cruz es llevada a la iglesia a misa y a bendecir, temprano por la mañana. Se decora con flores y listones y todo el tiempo que dure la construcción, se queda ahí presidiendo la obra en su punto más elevado y cuidando a los albañiles (palabra, por cierto, de alba, blanco, y añil, azul, colores usuales en la antigua arquitectura española).

Los dueños de la obra o los contratistas de la misma, deben invitar una barbacoa, pulque y cervezas que disfrutarán desde los chalanes o peones y los media cuchara, hasta los empingorotados arquitectos. Cuando la generosidad de los patrones es correspondiente a la nobleza y lealtad proverbial de este gremio, entonces también hay cohetes y música: mariachis, marimba o lo que suene bonito.

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Origen del Día de la Santa Cruz:

santa elena

Una de las versiones más aceptadas atribuye al emperador romano Constantino haber enviado a Jerusalén a su madre, santa Elena,  en al año de 326, para encontrar los restos de la cruz donde fue sacrificado Jesús. Con la ayuda de unos albañiles para la excavación, encontró las tres cruces del Calvario: la de Cristo y las de Dimas y Gestas; una enferma sanó al tocar la de Jesús y así se pudo identificar cuál era la Vera Cruz o verdadera cruz.

Los primeros siglos del cristianismo, la cruz se representaba sola, sin imagen; a partir de 432 se empezó a hacer con la escultura de Cristo y desde el siglo XIV se formalizó su colocación en el altar mayor.

La fiesta del Día de la Santa Cruz o de la Cruz Florida se generalizó en España, y en México poco después de la Conquista. Con facilidad fue aceptada por los indios, pues las flores y la fecha coincidían con festividades prehispánicas de la primavera.

En 1960, el papa Juan XXIII prohibió la celebración de nuestros albañiles, para dar realce al 14 de septiembre, día de la Exaltación de la Santa Cruz. No obstante, la tradición popular continuó, pues tiene más fuerza que cualquier decreto.

 

La historia de la barbacoa y el pulque, da click aqui