Por Walther Boelsterly Urrutia
Director General del Museo de Arte Popular

 

01-5_486x477El Valle de México, extenso y sombrío, transparente y amplio, ha dado cabida para la fundamentación de una de las metrópolis más excitantes del mundo; una ciudad que fue fundada en uno de los valles más bellos que podemos encontrar; una extensión coronada por dos grandes volcanes que seguramente dejó sin habla a muchas generaciones, en la cual la belleza natural, la riqueza de su biodiversidad y la cultura de sus habitantes fueron, son y serán fuente de inspiración de artistas y artesanos, quienes nos legaron costumbres y tradiciones; pero no hay que olvidar que toda esta herencia conlleva la responsabilidad de conservar, restaurar y promover.  Todos tenemos y exigimos nuestros derechos, pero muy pocos se comprometen con las responsabilidades y obligaciones que se adquieren al hacer uso de esos derechos.  La responsabilidad de cuidar este maravilloso valle está en agonía, aunque todavía hoy podemos –y debemos- hacer mucho por él, nuestra nación y sus habitantes.  Siempre y cuando nuestro compromiso se demuestre con actos, con acciones palpables, con apoyos que se encaminen a un solo objetivo: México.

En los espacios cercanos a lo que fue el lago de Texcoco –de sus canales y acequias- se estableció el centro del Imperio Azteca y posteriormente, durante La “Conquista” por parte de los españoles, aprovecharon las majestuosas construcciones prehispánicas para fundamentar los muros de estas colosales iglesias, conventos y catedral, que fueron la base de la “evangelización” en Mesoamérica.  A unos cientos de metros del centro sagrado de la Ciudad de México y a unos pasos de la iglesia de Corpus Christi, perteneciente a la orden de las monjas Clarisas, se encuentra el predio que ha tenido –y sigue manteniéndolo- el uso y usufructo para terceros.

Curiosamente este predio ubicado antiguamente en las orillas del Lago de Texcoco y sus canales, fue utilizado como hospicio para pobres o la casa de recogidas.  Fundado por Fernando Ortiz Cortés, en 1768 y mantenido por donaciones filantrópicas de los trabajadores de la casa de moneda, apuntando la vocación de servicio a terceros: vocación que mantiene viva a 241 de su primera construcción en sus límites territoriales.

Posteriormente, el espacio fue ocupado –como se mencionó anteriormente- por la sede de Inspección General de Policía y Cuartel General de Bomberos, por la Secretaría de Marina y también como sede de la Banda Sinfónica de Marina, así como otras instancias y ocupaciones diversas. En México, prácticamente la totalidad de los museos en territorio nacional, tienen un currículum ocupacional diverso.  Muchos han sido conventos, monasterios, cárceles, escuelas, y se han metamorfoseado en  casa habitación, bodegas, oficinas, almacenes y seguramente muchos han visto pasar entre sus muros parte de la historia de la prostitución; han conocido a todo tipo de profesiones, de gente, de edades y niveles, de colores e historias; han sido testigo de un sinfín de acontecimientos de la Historia que conforma este país, antes de ser espacios museísticos.

cantinflas-el-bombero-atomico-original-cartel-de-cineEste bello edificio art deco, Museo de Arte Popular, no es la excepción.  Aquí se filmó El bombero atómico (protagonizada por Cantinflas); fue testigo de hechos delictivos y sus desenlaces; de horrores causados por el fuego y su incansable combate por estos guerreros que hasta hoy, no cesan de luchar en su contra; testigo mudo de interpretaciones sinfónicas de Mozart, Debussy, Elgar con la Banda Sinfónica de la Secretaría de Marina, etcétera.  El espacio ha mantenido una historia invisible y muda, pero que ha permitido formar un historial único que da la primicia para la siguiente responsabilidad del espacio: mantener su compromiso –con la ciudad y el país- de seguir sirviendo a terceros.  Hoy con el reto de apoyar el arte popular y la artesanía, es decir, mantener la tradición de manifestaciones que conforman parte de la idiosincrasia mexicana, del rostro amable y fiel del arte popular y a su vez, las manos de todos estos artistas que han mantenido, durante siglos, tanto a tradición como la comunión y traducción de su medio ambiente en objetos cotidianos de inigualable belleza.  Todo esto ha podido lograrse a través de infinidad de reuniones entre autoridades como: el Lic. Tovar y de Teresa, el Ing. Cárdenas y el Patronato, como actores principales –en un inicio- de esta aventura y su planeación para la obtención del inmueble propiedad del Gobierno de la Ciudad de México.  Ya con esto logrado y con objetivos muy claros a corto y mediano plazo, y con el apoyo de Tonatiuh Gutiérrez, quien venía apoyando y pastoreando este proyecto, aunado a las asesorías de gente como la querida Teresa Pomar; de personajes clave como Ana Lilia Cepeda, quién desde el fideicomiso del Centro Histórico fue un valuarte en la formación, obtención y desarrollo de un proyecto tan complicado y necesario como el del Museo de Arte Popular; de colaboraciones fugaces, pero contundentes y certeras como la de Carlos Fuentes; de ideas y soluciones prácticas –pero indudablemente bellas- de Teodoro González de León y Xavier Cortés Rocha; de esfuerzos y experiencia de Jorge Agostoni… en fin, de voluntades y cariño que se volcaron en muestras de todo tipo: donaciones, comodatos, colaboraciones, adquisiciones, apoyo voluntario de todo el Patronato que se desvivió y se desvive por el cariño a México y su museo.  Y por qué no decirlo, del sacrificio de muchos y muchas que saben del esfuerzo, del costo económico y emocional que esto conlleva y que dejando a un lado protagonismos y veleidades se enfrascaron en un viaje que no tiene retorno, que simboliza lo que los artesanos le han dado a México y que muchos estamos conscientes que hoy nuestra obligación es trabajar y retornar algo de lo mucho que hemos recibido, de trabajar por un México justo y equilibrado, ya que de lo demás, la naturaleza se encargó de ofrecérnoslo gratuitamente.

Aprovecho la ocasión para agradecer a todos los que voluntaria o involuntariamente, han acompañado desinteresadamente a sus familiares, que han otorgado a este museo, a este país y especialmente a esta maravillosa nación que nos ha dado un rostro, una historia y un reconocimiento cultural en cualquier rincón de esta Tierra.

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MAP Recorrido Íntimo

Texto extraído del libro “MAP Recorrido Íntimo. Una visita guiada al Museo de Arte Popular”. México 2010.

Este libro se encuentra a la venta en la Tienda del Museo de Arte Popular