Por Rafael G. Córdova
 

habas (2)Desde siempre, recuerdo que en cuaresma no podían faltar en casa platillos como el revoltijo, charales (en caldo, en tortas o con nopales), caldo de pescado y el caldo de habas, además de ceviches y diversos platillos con pescado y mariscos.

Pero particularmente, cada plato de caldo de habas trae a el recuerdo de mi abuelo “guisando su plato” –como él decía-.  Don Roberto le ponía su chorrito de aceite de oliva para darle sabor y ayudar a la digestión, y servidos en la mesa estaba la opción de agregarle nopales cocidos o cuadritos de pan frito en manteca.

Era así que se sentaba a disfrutar de este rico platillo, cuya receta familiar comparto después de haberla escrito paso a paso dictada por mi madre:

 

 

Caldo de habas

Caldo de habasCantidades

Habas ya peladas, 400 gramos;
jitomate, 300 gramos;
manteca, 30 gramos;
cebolla, 1;
ajo, 3 dientes;
yerbabuena, 2 hojas;
cilantro, una ramita;
agua, 3 litros;
sal y pimienta;

Las habas se lavan y se ponen a secar, ya secas se fríen con manteca (o aceite de oliva) y cuando estén un poco doradas se les pone el agua fría.  –Esto es  para que con la diferencia de temperatura, las habas se truenen y se deshagan más rápido-, se agrega el ajo, la cebolla y el agua, y se dejan al fuego hasta que se deshagan las habas.  En la manteca se fríe el jitomate asado, molido y colado, cuando ya esté sazonado, se agrega el caldo pasado por un colador, el cilantro y hierbabuena picada, sal y pimienta, se deja hervir a que espese. Si en el colador quedaron habas que no se hayan deshecho, éstas pueden molerse en la licuadora e incorporarse a la olla.

Para servir se sugiere ponerle un chorrito de aceite de oliva y acompañar de nopales cocidos o cuadritos de pan dorados, al gusto. Otra opción es prescindir del jitomate, lo cual le brinda un sabor y color distinto.

Nota: el aceite de oliva y la yerbabuena además de darle un sabor particular, ayudarán a la mejor digestión de las habas.

 habas (1)

¿Sabías que?

  • Los antiguos egipcios decían del haba que era una legumbre impura, pues creían que escondía las almas de los muertos.
  • Los romanos  siguieron con esa idea, por lo que en los días dedicados a Júpiter, no se permitía comer ni mencionar a las habas, consideradas de mal augurio.
  • En las llamadas “orgías saturnales” celebradas por los romanos, se le entregaba un haba al elegido “Rey de la Fiesta”. De aquí surge la costumbre de esconder un haba en un roscón, como auspicio de fortuna para el que la encuentre. Este es el antecedente de la rosca de reyes  y el niño que se guarda en ella para el 6 de Enero.
  • Para San Jerónimo, eran afrodisíacas y en una epístola, prohibió las habas a las religiosas para evitar cosquilleos genitales.
  • San Alberto Magno, que difundió su consumo, decía que era una verdura humilde pero nutritiva.

 

No importa la idea que se haya tenido en la antigüedad, el haba es una de las legumbres secas de mayor contenido en proteínas y hierro y recuerda también que:

 “En todos lados, se cuecen habas”. Refrán.