Por Jose N. Iturriaga

Esta entidad, como otras del norte, estuvo poblada por grupos nómadas de indígenas genéricamente conocidos como chichimecas; por ello, no hubo mestizaje y la conquista significó exterminio de los  indios. La población actual es mestiza y proviene de migrantes. Las artesanías prehispánicas se limitaban a implementos de caza y tejidos de fibras duras del desierto.

Sin duda que los sarapes de Saltillo, de algodón o de lana, son el distintivo más característico del estado. Fueron los tlaxcaltecas quienes trajeron la técnica del sarape a Coahuila, “amalgama de las tradiciones mesoamericana y española”, así como varias danzas. “Son tres las partes de decoración del sarape: la bocamanga, el campo o fondo y el marco o borde; actualmente sólo unos pocos talleres siguen confeccionando esta prenda”, asienta el sociólogo Francisco Cázares Ugarte. La artesanía más difundida por el vasto territorio coahuilense es la jarciería, a partir de fibra de lechuguilla y palma samandoca, ya no de sotol; es básicamente utilitaria: mecates, reatas para charrería, estropajos, costales, sillas, escobetas, cepillos, morrales y muchos otros objetos hechos en modestos talleres familiares, sólo para el autoconsumo o para venta local.

Planta de Sotol, de la cual se obtiene el destilado

Planta de Sotol, de la cual se obtiene el destilado

El impacto negativo del plástico y otras fibras sintéticas ha afectado la producción de artesanías y hoy se aprecia que la mayor parte de la lechuguilla se vende como fibra en bruto. También se elaboran algunas bebidas espirituosas, como vinos, aguardiente y sotol. Se practica asimismo la talabartería, la herrería, el bordado y el deshilado.

 

 

 

 

 

 

Sarape. Fotografia: Museo Arocena, Torreon, Coahuila

Sarape. Fotografia: Museo Arocena, Torreon, Coahuila

 

 

 “El Nacimiento” de los Kikapúes en Coahuila