B i o g r a f í a  y  O b r a

El público podrá recordar y disfrutar a través de la Exposición “Yolanda Vargas Dulché. Contadora de historias”, que presenta el Museo de Arte Popular (MAP), en colaboración con Editorial Vid y Televisa, del 24 de noviembre, de 2012, al 31 de marzo, de 2013.

Nació el 18 de julio de 1919, en la Ciudad de México. Hija de Armando Vargas de la Maza, periodista poco afortunado y Josefina Dulché, ama de casa de ascendencia francesa. Creció en el seno de una familia económicamente inestable, por lo que no pudo estudiar una carrera.

Cuando cursaba la secundaria escribió en una libreta escolar un texto autobiográfico titulado “Cristal”, que se convirtió en el arranque de su carrera como escritora. En su constante ir y venir, conoció a personas interesantes que a la postre serían el foco de inspiración para distintas narraciones.

Dueto La Rubia y La Morena

Pasan los años y Yolanda, junto con su hermana Elba, forman un dueto profesional bajo el nombre “Rubia y Morena”, llegando a cantar con el acompañamiento de Agustín Lara, en las trasmisiones de la XEW; además de giras que realizaron a ciudades como Los Ángeles, California y La Habana, Cuba.

Actividad que deja posteriormente para iniciarse en el periódico El Universal en donde publicaba cuentos y algunos reportajes en ESTO. Sin embargo, el trabajo con el que alcanzó mayor reconocimiento fue la historieta, género en el que comenzó a posicionarse por sus relatos en las revistas más importantes: Pepín y Chamaco, de la Cadena García Valseca, publicaciones de periodicidad diaria que no sólo aparecían los siete días de la semana, sino que incluso, llegaron a tener dos ediciones dominicales cada una.

A partir de 1947, era una de las argumentistas más importantes de México. Después de la magnífica aceptación de Cumbres de ensueño, se publicó Ladronzuela, otro éxito que arrasaba en las ventas de los puestos de periódicos.

Mientras Gabriel Vargas tenía el triunfo de La Familia Burróny Yolanda pertenecía a la empresa editorial de García Valseca, decidió separarse y fundar Editorial Argumentos (EDAR) con su esposo Guillermo de la Parra, en 1957. Algunas de las historietas que se publicaron antes del cambio fueron Juventud de príncipe y Noche, ambas en 1953.

EDAR, en un principio, no funcionó como las historietas de Vargas Dulché. Tres años después de la creación de la empresa se publicaron Confidencias de un chofer, Cruz Gitana, El Libro Único, Doctora Corazón y Memín Pingüín (que anteriormente tenía el nombre de Almas de niño).

A mediados de la década de los cincuenta, Yolanda incursiona en la industria con la historieta Lágrimas, Risas y Amor en la que muestra la crisis económica real del país y los mexicanos; el tamaño de la revista se había reducido a poco más de la mitad y su costo llegó a elevarse en un setecientos por ciento.

Aunque la crisis continuaba, se atribuía a las revistas Kalimán y Lágrimas, Risas y Amor la disminución del analfabetismo en el país, ya que juntas alcanzaban un tiraje superior a los dos millones de ejemplares por semana.

Inician los setentas, la economía del país había empeorado; los hippies, las minifaldas y la contracultura era lo más escuchado en el hablar de las personas. En 1976-77 era posible identificar en los puestos de periódicos las revistas: Fuego, Por favor, Libro Semanal, Novelas de amor y las celebridades que todo mundo leía: Kalimán, y Lágrimas, Risas y Amor; publicación esta última que llegó a editar 4 millones 800 mil ejemplares mensuales.

Aparece Ladronzuela quefue, sin duda, uno de los principales éxitos de Yolanda Vargas Dulché, en esa época. A su publicación en Chamaco, le siguió una segunda, pero ahora en la revista Lágrimas, Risas y Amor en 1972. Posteriormente, en 1985, se publicó por tercera ocasión en la revista Clásicos de Lágrimas, Risas y Amor.

Yolanda incursionó también en los llamados “cuadros radiofónicos”, que consistían en la transmisión de obras dramáticas a cargo de compañías teatrales radiofónicas; actividad que inició con el estreno de su comedia La Solterona, en compañía de la señora Pura Córdova, directora del cuadro Eugenia Torres; transmitiéndose en octubre de 1943 a través de la XEB onda larga y la XEBT onda corta, con la que obtuvo un triunfo resonante. En mayo de 1944 estrenó una nueva obra de teatro para radio, Celos, con el cuadro también de Pura Córdova.

En 1946 fue llamada de emergencia para escribir la historieta Don proverbio, cuyo argumentista el escritor Carlos del Paso y Troncoso había enfermado. El personaje se expresaba con proverbios y dichos; contaba cada semana una historia que ilustraba el dibujante Antonio Gutiérrez, por quien había entrado Yolanda al Pepín y que la recomendó con el Coronel García Valseca, para suplir al escritor. En el ESTO se desplegó una enorme publicidad para anunciar que Yolanda entraba a ser la escritora de Don proverbio; su primera historia se llamó Un paso en falso, luego le siguió Evocación.

Ese mismo año (1946), Yolanda fue llamada a colaborar en el cine mexicano, Gilberto Martínez Solares (1906-1997) le encargó el argumento para una película Cinco rostros de mujer (se estrenó en febrero de 1947). Vargas Dulché tuvo entonces cabal conciencia de que empezaba a ser verdaderamente famosa. A principios de 1948 fue llamada una vez más por el cine mexicano, ahora para que escribiera un argumento cinematográfico sobre el personaje de la historieta Zorina. La cinta se estrenó en septiembre de 1949 en el Cine Encanto, ubicado en la colonia San Rafael; el personaje principal fue representado por la bellísima actriz Leonora Amar.

El cine seguía llamando a Yolanda (1949), esta vez  para hacer el argumento fílmico de su historieta Ladronzuela, teniendo en el papel principal a la actriz Blanca Estela Pavón. En diciembre de ese año en el Cine Nacional de la ciudad de México, situado en Fray Servando Teresa de Mier, es decir, en el corazón de un barrio popular se estrenó Ladronzuela; para entonces su protagonista, Blanca Estela, había fallecido.

Junio de 1950, Yolanda concede una entrevista para el ESTO, titulándose muy apropiadamente “Una Mujer creadora de héroes populares; en ella se destacaba que “cientos de miles de lectores siguen con interés las historietas de PEPIN, el popular diario de novelas gráficas, también se decía que esta publicación había roto todos los records de venta y que los personajes tenían tanta popularidad como cualquier astro de cine”.

“Un día -continuaba la entrevista- Yolanda descubrió que el campo de la historieta era amplísimo y que sus creaciones cobraban vida en manos de un artista (el dibujante), luego se hacía un reencuentro de las principales que había escrito: Zorina, Carne de Ebano, Almas de niño, Ladronzuela, Vidas paralelas, Violeta, Sombras, El pecado de Oyuki y por supuesto Quién “su último hit”: Se hablaba de que algunas se habían llevado al cine y de que estas historietas le ganaban lectores en varias partes del mundo -quienes le escribían interesándose por el destino de los personajes-; lectores que gozan sufren y sienten la inquietud del suspenso -la entrevistada se refirió también-, a que sus mayores satisfacciones las había obtenido en el campo de las historietas”.

En 1952 se volvió a reeditar Memín Pingüìn y tuvo aún más éxito que antes, prácticamente todo México lo leía, es decir, releía el Memín; Yolanda seguía con su rutina.

Yolanda Vargas Dulché y Guillermo de la Parra fundan en diciembre de 1955, la Editorial Argumentos (EDAR), que sería “una fábrica de argumentos” a través de la cual publicaron su primera revista llamada precisamente Argumentos.

La editorial siguió adelante, sacaron una nueva publicación titulada Confidencias de Chofer, que tuvo mucho éxito; se prestaba exactamente para ser historieta, pues cada caso y confidencia del chofer era la narración de cada semana; pronto siguió Ayúdeme Doctora Corazón, un tanto basada en la que había sido la muy popular serie radiofónica de la Doctora Corazón, quien desde su “clínica de almas” ayudaba a resolver los problemas que los radioescuchas le plantaban. Yolanda empezó a formar equipo con quienes habían trabajado en El chamaco; los grandes dibujantes estrellas Sixto Valencia y Antonio Gutiérrez.

Argumentos tenía su sede en el Edificio Rioma, en Insurgentes, el cual el cual quedó destruido en 1957 cuando un terremoto de gran intensidad sacudió a la Ciudad de México; en Paseo de la Reforma los daños fueron considerables, sin olvidar la caída del emblemático Ángel de la Independencia; del despacho que ocupaba la editorial en el Rioma, Yolanda y Guillermo rescataron una máquina de escribir -la que él utilizaba-, estaba destrozada, casi partida en dos, una viga le había caído encima, para ellos era un símbolo evidente de que “el techo se les había venido abajo sobre su trabajo”.

Se sentían destrozados, abatidos, pero Yolanda acostumbrada a la adversidad y sobre todo a superarla, y Guillermo hombre de gran fortaleza y también vencedor de innumerables obstáculos, podían sobreponerse a esto, sobre todo porque tenían un motivo fundamental: su familia, es decir, sus cinco hijos, por ellos tenían que seguir adelante, lo harían; todo esto también sería luego anécdota, una historia sobre cómo habían logrado superarlo; guardaron la máquina de escribir, la conservarían siempre y la mostrarían diciendo: “esto pasó aquí, esta es la evidencia más notable y sin embargo salimos adelante”.

Aquí en la vida real como en las historietas de Yolanda “el amor triunfaba una vez más”, así se logró el milagro de que Editorial Argumentos volviera a renacer, literalmente de sus escombros; regresó la rutina y con ella más trabajo.

En 1961 se decidió reeditar Memín Pinguín, una de las creaciones más entrañables y  emblemáticas de la historieta mexicana. Ese niño negrito -dibujado primero por Alberto Cabrera-, quedaría finalmente por el resto de su existencia en manos de otro gran dibujante, Sixto Valencia. Memín con su mamá Yolanda Vargas Dulché, su papá Sixto Valencia y con el  nombre o el sobre nombre de Guillermo de la Parra, Memín Pinguín que ya había sido reeditado en 1952, volvió a iniciar el recorrido de sus 372 capítulos, constituidos ya en una de las bases fundamentales de Editorial Argumentos.

En 1962 los directores y dueños de la editorial fueron a Asia, pues el Memín empezaba a editarse en Filipinas. Año de intenso trabajo que culminó con la publicación por primera vez de Lagrimas Risas y Amor, nombre genérico de una publicación con diferentes historias. El tiraje del primer número fue una cifra récord, 21 mil ejemplares semanales, la cual seguiría en aumento constante hasta alcanzar la de millones de ejemplares semanales, que se distribuían en toda la República Mexicana (aún en los lugares más lejanos e insospechados), además de Estados Unidos y luego internacionalmente. 

Yolanda Vargas Dulché llega en 1966 a la televisión, otro medio fundamental de la cultura popular, concretamente a las telenovelas; entra de la mano y muy apoyada por la actriz Silvia Derbez, que aunque joven era ya toda una veterana, pues había triunfado desde muy jovencita en la época de oro del cine mexicano. Enamorada de la historieta María Isabel y obsesionada en llevarla a la televisión, representando el personaje principal, Derbez sabía que se consagraría como la actriz pionera de la primera telenovela mexicana.

Yolanda Vargas Dulché no sabía nada de televisión ni de telenovelas, su experiencia en este campo se limitaba a solo espectadora, pero si estaba muy consciente de quien era: la mejor escritora de historietas del país, única en su género, por lo que sus narraciones originales se vendían no sólo en México, sino en varias partes del mundo. Era dramaturga, narradora, era la escritora y autora; por tanto su crédito debía aparecer antes que ningún otro; todos los días, una voz en off debía decir -mientras aparecía el crédito- historia original de la escritora Yolanda Vargas Dulché, segundo, la telenovela debía realizarse prácticamente como si fuera una historieta. Empezaron a grabarse los primeros capítulos de los 48 que finalmente serían, pues había otra exigencia de Yolanda: nada de alargar y  alargar innecesariamente la trama. 

La dirección a cargo de Jesús Valero, un experimentado y muy buen director de televisión y de teatro en televisión; la dirección de cámaras a cargo de Antulio Jiménez Pons y como productor, Valentín Pimpstein; La adaptación por supuesto, corrió a cargo de la propia Yolanda Vargas Dulché; el reparto lo encabezaba Silvia Derbez, como María Isabel; Raúl Ramírez, como su patrón y luego esposo; también actuaban Fernando Mendoza, Ada Carrasco, José Carlos Ruiz, Vicky Aguirre, Aurora Cortés, Irma Lozano y Elizabeth Dapeyron. La telenovela empezó a transmitirse el 6 de abril por el canal 2, de lunes a viernes, concluyendo el viernes 13 de junio de ese 1966. Desde su inicio la transmisión fue un taquillazó. 

Ante el éxito increíble de María Isabel, Yolanda y Guillermo decidieron hacer la película, basándose desde luego en la historia de Yolanda, su argumento e incluso el tratamiento que hizo para la televisión sería la base, sólo que pensaron que era mejor realizarla en dos partes. El productor (asociado con la película Rodríguez) fue Guillermo de la Parra, que así volvía a este medio en el que tanto había trabajado y disfrutado, pero ahora, no sólo era su propio jefe sino el de los demás: el señor de los dineros; se escogió como director a Federico Curiel, entonces de 50 años, era un gran dibujante y argumentista de historietas nacido en Monterrey, Nuevo León; en los años cuarenta se trasladó a la Ciudad de México para trabajar como ilustrador, cantante, compositor y actor. 

Era 1968, año que definiría una década, año en que se empezó a reeditar Memín Pinguín, la siempre popular historieta de Yolanda. En retrospectiva, parece increíble que en un mundo ya en plena revolución cultural, con nuevas costumbres; nueva música, nuevas modas; en una sociedad en total rebeldía, que quería cambiar todo; una sociedad de amor, paz y hippies; de consumo de alucinógenos por parte de la juventud; un personaje tan blanco, tan ingenuo, tan infantil como Memín siguiera conquistando a un amplísimo sector de la sociedad mexicana.

En abril de ese año se estrenó María Isabel, en los cines: El Roble, Las Américas, Ariel, Opera y Reforma. Desde el principio fue una verdadera mina de oro para sus productores Roberto Rodríguez (de películas Rodríguez) y Guillermo de la Parra, las interminables filas que se formaban afuera de las taquillas eran impresionantes, empezaron a programarse funciones extras. Al mes se agregaron a los que exhibían María Isabel: el Río, Nacional, Tlacopan, Ermita, Alamos, La Paz, Acapulco, Mitla, Titán, Máximo y Minerva, donde también empezó a proyectarse la cinta desde principios de mayo.

“María Isabel” con Jose Suarez y Silvia Pinal

Ante tal éxito pronto comenzó a filmarse su continuación El amor de María Isabel, la dirigía otra vez Federico Curiel. En medio de tanta actividad, en ese 1968 se inauguró la Torre VID (VID por la vid, es decir la uva, en relación con el apellido de la Parra) en la Av. Cuauhtémoc,  entre Miguel Laurent  y Municipio Libre; era una torre  inmensa (100 metros de altura) un verdadero rascacielos, de largo casi tanto como de alto, pues terminaba en la calle de Tenayuca justo enfrente de la residencia de la familia de la Parra Vargas Dulché.

Rubí, una de las grandes creaciones de Vargas Dulché, se convirtió en telenovela, la cual empezó a transmitirse en febrero de 1968. Por permitir llevar Rubí a la televisión, esta vez Yolanda si cobró bien por su argumento (en adelante así seguiría siendo), además seleccionó a la actriz Fanny Cano, para el papel de la protagonista principal.

Elvira Teresa Irán Eory, nacida en Teherán, Irán, nacionalizada austriaca, pero casi española por tantos años que llevaba viviendo en la península. Vedette que se volvió actriz, después de ganar un concurso de belleza como Miss Montecarlo y diez años en el cine hispano con muy buena fortuna, llegaba a México para protagonizar a la fascinante villana Rubí, en la película basada en el argumento de Yolanda Vargas Dulché.

Durante la filmación de Rubí, en febrero de 1969, Yolanda y Guillermo recibieron la noticia de que María Isabel había sido la película más taquillera de 1968. Rubí se estrenó en octubre de 1971.

Antes de que terminara 1969 Vargas Dulché volvió a la televisión. Su historieta Encrucijada  se volvió telenovela; naturalmente se le otorgó su crédito de autora del argumento y ahora el de adaptadora, la protagonizaban; Jaqueline Andere, Irán Eory, Liliana Durán, Enrique Aguilar, Oscar Ortíz de Pinedo, Queta Lavat, Emilia Carranza, Claudio Obregón, Rubén Rojo, Bertha Moss, Enrique Becker, Rosalinda Roig, Enriqueta Lara, Idinetia Obey, Lily Mar y Emoe de la Parra.

Encrucijada, que se convirtió en un gran éxito, empezó a transmitirse en enero de 1970, el capítulo final pasó en abril de 1970 (otra vez el productor era Velentín Pimpstein y el director de escena y cámara, Antulio Jiménez Pons). Veinte días antes se había estrenado en los cines El amor de María Isabel, con la siguiente parte de la historia de la “indita”.

Pronto empezó a transmitirse la tercera telenovela de Yolanda, Yesenia, que naturalmente empezaba con el crédito de “Historia original y adaptación de Yolanda Vargas Dulché” y aquí, una novedad, era una telenovela semanal; cada domingo se transmitía una hora completa a las 10 de la noche por el canal dos, fueron 35 capítulos. El director, Fernando Wagner, el de cámaras Julio Cervantes.

Yesenia, personificada por Fanny Cano, se constituyó desde el principio en un éxito y le dio a su protagonista una popularidad extraordinaria; ante el hecho, Guillermo de la Parra pensó que debería llevarse al cine.

Vargas Dulché tenía una historieta inusual, en realidad un thriller y también de aventuras, como correspondía al carácter del personaje principal, un vagabundo. Evidentemente, esta era una historia un tanto diferente de Yolanda, pero en 1971 Telesistema Mexicano la adquirió para llevarla a la televisión en forma de telenovela, con 42 capítulos, siendo Valentín Pimpstein, el productor y el director, Manolo García, que había tenido antes una carrera como actor y a quien le gustó la historia. Su estructura diferente era un reto, él admiraba a Yolanda y le gustó su adaptación, todo le parecía novedoso, quiso hacer, no un teleteatro ni una telenovela, sino algo parecido a las series filmadas que llegaban de Estados Unidos, se transmitían dobladas y tenían un gran éxito. El Vagabundo empezó a transmitirse en agosto de 1971, saliendo al aire su último capítulo en octubre de ese mismo año.

Pelicula “Yessenia” con Fanny Cano

En noviembre de 1971 se estrenó Yesenia, que al iniciar su rodaje en febrero de ese mismo año, había suscitado muchas críticas y notas periodísticas por el hecho de que el papel estelar no se lo habían dado a Fany Cano, quien fuera su incomparable protagonista en la telenovela (también se había especulado en un primer momento, que la protagonista fílmica sería Silvia Pinal),  finalmente, este se le dio a Jaqueline Andere.

En de marzo de 1974, el periódico norteamericano Los Ángeles Times publicaba un extenso artículo ocupándose de la historieta mexicana y dentro de el, la figura de Miss Yolanda Vargas Dulché era comentada muy extensamente. El artículo empezaba expresando contundentemente: “es hoy muy difícil caminar por cualquier calle de la Ciudad de México, sin encontrar a algún adulto leyendo una historieta; los puestos de periódicos están literalmente colmados de estas historietas que sobrepasan notablemente el número de periódicos; las historietas sobrepasan a cualquier otra publicación…, para Armando Ayala Anguiano, un muy conocido editor de la Revista Contenido, la Ciudad de México es la capital de las historietas”, solo que su revista de 125 mil ejemplares tiene un tiraje ridículo en comparación con los tirajes de la historieta más popular en México Lágrimas, Risas y Amor, una continua serie; una especie de interminable saga de historietas tipo radio o telenovelas cuyo tiraje semanal es de un millón de ejemplares semanales -aunque últimamente ha decaído un poco, no por la escasez de demanda, sino por la escasez de papel; la revista que se vende en un peso, tiene por supuesto con esta cifra, el récord más grande de circulación en el país; este es un gran triunfo mexicano porque Supermán en Estados Unidos vende sólo un millón de copias al mes y tiene cuatro veces más habitantes por ciudad-. La publicación atribuía el fenómeno a que tanto los segmentos juveniles como los de adultos que leían la historieta, la mayoría apenas si saben leer… También se afirmaba que “aunque México es un país de gran cultura y altísimos scaners en literatura y se publican 2 mil nuevos libros cada año y la Ciudad de México tiene cerca de 400 librerías, muchas más que algunos de las ciudades muy importantes de Estados Unidos y aunque todos los periódicos tienen secciones y suplementos culturales muy importantes, México aún es un país que no ha alcanzado el desarrollo y la mayoría de los mexicanos todavía no tiene televisión en su casa (sólo cinco millones de televisiones en el país), y a pesar de que estos están abandonando la lectura de historietas, cada día surgen nuevos analfabetas que los reemplazan y empiezan a leer con gusto algo sencillo”; lo que no quiere decir (se afirma contundentemente) que sean los únicos que los leen; también se comentaba: “las historietas las ilustran artistas verdaderamente grandes, tan grandes que su trabajo ha sido exhibido en el Palacio de Bellas Artes; son dibujantes excepcionales los que ilustran estas historietas”.

Telenovela “Rubí” con Fanny Cano

El artículo proclamaba como: “el equipo triunfador de las historietas en México al de Guillermo de la Parra, editor y su esposa Yolanda Vargas Dulché, y los tonos de dibujos de Antonio Gutiérrez, pero seguramente el elemento fundamental es Miss Yolanda Vargas Dulché, ella tiene un toque único, ella es una mujer que conoce perfectamente la psicología del hombre común”.

El artículo, refería también, que “algunas de las historias de Miss Vargas Dulché son tan exitosas que la televisión no ha podido resistir el hacerlas telenovelas… pero, tampoco el cine y en ambos casos las respectivas versiones siempre han logrado un enorme éxito con el público, destacaba que: “tanto Lagrimas Risas y Amor, con sus competidoras, están dirigidas a un público muy específico, el público que ama el melodrama (es decir, el 99.99% de los mexicanos, según al autor); otro menos gustaba de las aventuras y ahí estaba el éxito de Kalimán y de Chanoc”.

Se hablaba también en el artículo de: “la larga tradición de la historieta en México; donde, incluso desde tiempos prehispánicos existían los tlacuilos, artistas del pueblo que dibujaban historias” y que las tiras cómicas o muñequitos aparecieron por primera vez en los periódicos mexicanos en 1902, muy poco tiempo después que en Estados Unidos, que aunque se empezaron a comprar tiras cómicas a este país y ante su tardanza en llegar los periódicos en los años 20, se hizo un concurso para descubrir nuevos creadores de tiras cómicas o historietas, por lo que en los 30 un grupo de artistas había estudiado las técnicas de los dibujantes de tiras cómicas de Estados Unidos, como Harold Foster y Milton Caniff, adaptando perfectamente estas técnicas a sus historietas y tuvieron mucho éxito, pero no las mismas ganancias que sus colegas norteamericanos. “En 1934 se lanza en México la primera tira cómica de éxito, pero por supuesto después tuvo varios auges entre los 40 y los 60, y evidentemente el fenómeno prosigue”, aunque vaticinaban que el éxito decaería en cuanto la televisión fuera, como ya lo era en Estado Unidos el medio fundamental del entretenimiento.

El artículo reproducía las declaraciones de Yolanda Vargas Dulché en una entrevista reciente, en la que ella contestaba a sus atacantes, confirmando: “Mis críticos dicen que aman al pueblo, pero no hacen nada por el, ni siquiera divertirlos; empecé a escribir historietas porque quería llegar a las masas hablándoles en su propio idioma, dramatizando en mis historias sus propios sentimientos; lo conseguí, porque he buscado divertidos y he logrado, aunque sea por unos momentos, sacarlos de sus grandes preocupaciones, de sus penas, de la tristeza de su vida diaria. Aunque el reportaje no lo decía así, textualmente, situaba en un marco muy amplio una declaración oficial de que Yolanda Vargas Dulché era ya (y sería siempre), la reina de las historietas de México”.

Otra hija del ingenio y la imaginación de Yolanda volvía a circular en el por ese momento nuevo medio audiovisual, la televisión; trabajó en la adaptación de Ladronzuela para telenovela, la cual se transmitió los domingos en horario estelar, de septiembre de 1977 a enero de 1978.

Ese año, Yolanda y Guillermo realizaron un viaje a Japón, su mente ya cocinaba una historia que se desarrollaría en ese país, con una heroína japonesa que daría vida a El pecado de Oyuki.

Habría otra historia, Rarotonga, la cual fue escrita por Guillermo de la Parra, convirtiéndose en su más grande éxito argumental y editorial. Esta historieta se editó internacionalmente y por ella fue conocido y admirado en muchas partes del mundo.

El nombre lo tomó Guillermo de una isla de los mares del sur que visitó con Yolanda, en uno de sus muchos viajes. Mujer isleña de exótica belleza, que cautivó no sólo al público mexicano, sino también a los compatriotas que vivían en Estados Unidos. Rarotonga como Yesenia, traspasaron la popularidad de las historietas para convertirse en moda. Así hubo pelucas Yesenia y Rarotonga, maquillaje, vestidos, bolsas y muchos otros productos con esos nombres.

En otra entrevista, dada ya casi para finalizar 1978, Yolanda le dijo a Leticia Singer que el agregado cultural de la URSS, en una conferencia de prensa había declarado: “actualmente Yesenia es vista diariamente por uno de cada seis soviéticos, por lo tanto es la película extranjera más vista en la URSS, país culto y además socialista, lo cual me produce una enorme satisfacción”, afirmó Vargas Dulché.

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Así decía el anuncio que apareció en España en 1979 a todo color en la Revista Hola, para anunciar esta publicación. Era un gran triunfo para la Editorial Argumentos, que evidentemente se internacionalizaba, ahora ya publicándose en Europa, lo cual se debía en gran parte a Tonatiuh de la Parra y a su trabajo en Barcelona, donde se había establecido para abrir una sucursal de la editorial y publicar su revista semanalmente.

En junio de 1979 Yolanda recibió noticias muy halagadoras; durante la “Semana del Cine Mexicano en China” tres películas mexicanas a color: Yesenia, María Isabel y Corazón Salvaje, se proyectaban en diferentes ciudades de aquel país. El evento había sido organizado por el Ministro de Cultura China, en el marco del Acuerdo Chino-Mexicano de Intercambio Cultural. El éxito de Yesenia había sido tal, y tantos miles de personas se quedaron sin poder verla, que el gobierno chino decidió comprar los derechos para exhibirla en todo su territorio. 

1980, el primer año de la nueva década, fue el momento propicio para hacer un recuento de lo realizado durante los 25 años de la Editorial Argumento, de la vida de Yolanda y Guillermo, y de su principal empresa, que era su familia.

La empresa había tenido y seguía teniendo muchísimos colaboradores, algunos inesperados como la actriz Lucy Gallardo, quien hizo amistad con Yolanda en El amor de María Isabel y empezó a escribir historietas para la editorial; Lucy tenía una muy buena definición de lo que era escribir historietas.

Durante la gran fiesta para celebrar los 25 años de la editorial, se habló de los logros y metas alcanzadas, así como de los tirajes, que entre todas las publicaciones de la casa alcanzaban los 840 millones de ejemplares al año, siendo la de mayor tiraje Lágrimas, Risas y Amor, con un millón y medio de ejemplares semanales.

Más tarde una revista muy seria, Expansión, dedicada al mundo de las finanzas y la economía, publicaba en mayo de 1981, en su sección “Industria”, un artículo titulado “El negocio de los monitos: Medalla de oro en producción y consumo”, el cual estaba dedicado a analizar el negocio de las historietas. El informe empezaba dando una cifra impresionante “Con un tiraje anual de 840 millones de ejemplares, México posee el récord mundial de producción y consumo per cápita de historietas, y afirmaba que sobre todo en el caso de los adultos que apenas habían aprendido a leer, solo era posible que mantuvieran su grado de alfabetización, leyendo historietas y fotonovelas.

El largo artículo terminaba diciendo que esta industria arrojaba un total de 4 mil 200 millones de pesos mexicanos al año y no obstante esta cifra fabulosa: “La industria del comic se mantiene con grandes perspectivas a futuro”.

La última telenovela basada en una historieta de Yolanda había sido en 1977 y que finalmente se llevara a cabo la grabación de Gabriel y Gabriela, para ella era algo que le parecía muy bello, pero sorprendente, porque por su trama de impostura de genes y locaciones, creía imposible llevar tan complicada historia a la televisión. 

Finalmente Gabriel y Gabriela, con la actriz Ana Martin en el personaje principal, empezó a transmitirse en septiembre de 1982, de lunes a viernes, por el canal 2.

Ana Martin interpretando “El Pecado de Oyuki”

El pecado de Oyuki, publicado originalmente como historieta en 1945, fue reeditado por Editorial Vid en su serie Lágrimas, Risas y Amor. Para convertirse posteriormente en telenovela, con 125 capítulos, iniciando su transmisión en febrero de 1988. La parte más sensacional (única en la historia de la telenovela en el mundo), fue la aparición de la autora Vargas Dulché, en ella.

En noviembre de ese 1988, Guillermo de la Parra Loya acompañado por toda su familia y junto a Yolanda, recibió de manos del Secretario de Educación Pública, Miguel González Avelar, el Premio Juan Pablos al Mérito Editorial, otorgado por la Cámara Nacional de la Industria Editorial Mexicana. La ceremonia se efectuó en la Sala Manuel M. Ponce del Palacio de Bellas Artes, no muy lejos de la colonia Guerrero donde había nacido y vivido Vargas Dulché.

En diciembre  de 1992, Yolanda publicó una nueva edición de El alma de las cosas, en esta ocasión con la Editorial Diana.

Ya en mayo de 1994 se hablaba sobre los preparativos de la telenovelamemin pinguin Alondra, tal como había quedado su adaptación para el argumento de esta historia de época, que transcurría a finales del siglo XIX y principios del XX. Alondra inicia su transmisión por televisión en enero de 1995, con una duración de 100 capítulos, transmitiéndose el último de ellos en septiembre de ese año. Un año después Alondra empieza a transmitirse en España, con gran éxito

En 1997 Televisa decide hacer una segunda versión de María Isabel, una de las telenovelas míticas en la historia del género. Esta nueva versión fue anunciada como “un clásico de la literatura popular mexicana, escrito por Yolanda Vargas Dulché”. Salió al aire en agosto de ese año y de inmediato obtuvo el primer lugar en el rating de las telenovelas, finalizando su transmisión en marzo de 1998.

Tras una gran trayectoria en el mundo de la literatura popular, la televisión y el cine, la escritora fallece el 8 de agosto de 1999, víctima de una embolia pulmonar masiva.

MUSEO DE ARTE POPULAR
REVILLAGIGEDO ESQ. INDEPENDENCIA
CENTRO HISTORICO
HORARIO: MARTES A DOMINGO DE 10 hrs a 18 hrs. MIERCOLES HASTA LAS 21 hrs.