Mariana Yamplosky por Alicia Ahumada
Mariana Yampolsky. Mirada que cautiva la mirada
  • Exposición dedicada a la obra de una artista, que trabajó siempre con el objetivo de hacer conciencia del significado profundo de los valores y tradiciones de las culturas populares y de lo lamentable que sería perder este acervo
·       En su obra fotográfica encontramos un amplio sentido de composición y una riquísima plasticidad que nos sorprende, continuamente, con lo más simple y en cada detalle
  • Del 24 de marzo al 27 de mayo, en el Museo de Arte Popular
A Yampolsky le fascinaba México, ese país rural que la cautivó y que con tanta destreza plasmó en su vasta labor como fotógrafa. Múltiples imágenes que luego se convertirían  en más de quince libros, aparte de la enciclopedia infantil Colibrí, así como los libros de texto gratuitos de Ciencias Naturales de enseñanza primaria y secundaria, editados por la Secretaría de Educación Pública en los años 70 y 80.
En conmemoración del décimo aniversario de su fallecimiento (mayo 3, de 2002), el Museo de Arte Popular (MAP), en colaboración con la Fundación Cultural Mariana Yampolsky, la Universidad Autónoma Metropolitana y el Instituto Nacional de Bellas Artes, por medio de la Coordinación Nacional de Artes Plásticas, presenta la Exposición Mariana Yampolsky. Mirada que cautiva la mirada, a través de la cual se busca continuar impulsando el legado que dejó generosamente esta artista a México.
Esta muestra y la consiguiente publicación del Libro-catálogo Mariana Yampolsky. Mirada que cautiva la mirada -el cual estuvo bajo la custodia editorial de la UAM-, así como la realización de mesas redondas, entre otras actividades, resultan una magnífica oportunidad para mostrar a un público, que tal vez por primera vez se acerca a su trabajo, dentro del que Yampolsky alcanzó los más altos niveles en el arte de la fotografía y el grabado, lo cual ha sido reconocido en México y el extranjero.
Mariana llega a México en 1944, a los 19 años; luego de la muerte de su padre, después de haber concluido sus estudios universitarios en Chicago, al final de la segunda guerra mundial, durante el gobierno de Manuel Ávila Camacho y todavía con la presencia activa de los artistas plásticos surgidos con el proyecto cultural de la Revolución Mexicana.
Al encontrarse ya en el país conoce a Leopoldo Méndez, Alberto Beltrán, Pablo O’Higgins y Alfredo Zalce, en el Taller de la Gráfica Popular (TGP), quienes influyen decisivamente en su desarrollo como artista plástica; y para incorporarse a las tareas del Taller, inicia sus recorridos por la provincia mexicana donde descubre el mundo rural e indígena en el cual está presente todo aquello que resonaba con los principios que ya formaban su  personalidad generosa, inquieta y respetuosa. Y luego de 14 años de permanecer aquí, se
naturaliza mexicana en 1958 y vive sus restantes 44 años amando y trabajando en éste, su único país, donde muere y donde permanecen su memoria y su trabajo.