Por Sonya Santos de Arredondo, Presideta
La etnia Seri, quienes viven en lo que hoy llamamos Sonora, es un grupo indígena que durante la historia precolombina fueron nómadas y recorrían una extensión de terreno a lo largo del Golfo de Baja California, alrededor de unos 14 municipios de lo que hoy es dicho Estado. El territorio que habitaban no era atractivo para los conquistadores, ni tampoco lo eran ellos; no tenia los conocimientos para cultivar o servir, aun que en una época durante la colonia, fuero los jesuitas quienes intentaron evangelizarlos y enseñarles el trabajo del campo, pero si ningún éxito, los Seris regresaban al desierto o se concentraban en la Isla Tiburón.  Debido a lo anterior, fue una de las etnias que conservo por mucho tiempo su cultura y forma de vida en comparación a otras que fueron dominadas y evangelizadas durante el virreinato. Ya en la historia del México independiente, fueron obligados a dejar sus tierras y buscaron amparo nuevamente en la Isla Tiburón de donde tuvieron que emigrar de regreso a tierra firme debido a la escases de agua y caza. Después de una larga lucha de cientos de años para establecerse y vivir en paz, en 1936 el presidente Lázaro Cárdenas les asigno la Bahía de Kino para organizarse como cooperativa y los equipó para ejercer la pesca de forma organizada. El trabajo artesanal consiste en el tallado de madera de palo fierro en donde modelan animales de su entorno, especialmente marinos, las mujeres tejen una planta de nombre “torote” con la cual elaboran canastos a los que llaman “coritas”. Visita el Museo de Arte Popular de la Ciudad de México y déjate seducir por la artesanía de los Seris.