Los antiguos mexicanos descubrieron que en el valle de Anáhuac cierta clase de maguey producía un jugo azucarado, despues lo hicieron pulque: una bebida alcohólica que se logra a partir de la fermentación del aguamiel o jugo del agave o maguey.  Se tiene registro de su existencia en México desde el 200 DC y era utilizado por los sacerdotes para  visualizar  claramente los mensajes de los dioses,  pero el abuso de éste, demasiado fermentado, no era permitido en la época prehispánica ya que la embriaguez era un delito que se castigaba con severidad.
El color del pulque debe de ser blanco como la leche, sabor agradable y cuerpo como de un atole. Debe de fermentarse a una temperatura ambiente de 20 C, de lo contrario si sube, el sabor será amargo y si baja pierde el cuerpo y se vuelve aguado, asi pues, eran solo algunas regiones del centro del pais las que permitían su elaboración.  En México, junto con el Tequila y el Sotol, está considerado como la bebida nacional.

Durante la época colonial el pulque llego a tener un auge en la alimentación y economía del virreinato, las haciendas pulqueras de grandes extensiones dedicadas exclusivamente a esta bebida prosperaron hasta finales del XIX.  Al llegar la conquista deja de consumirse en un sentido espiritual,  y lo beben en grandes cantidades la población indígena causando disputas y en varias épocas  prohibiciones en relación al consumo que involucraban a obispos, virreyes y autoridades diversas.  Después  empieza el declive gracias a la implantación de fabricas de cerveza en el país, aunado al desprestigio que sufrió: se decía que era vulgar y de gente baja. 

Al comienzo del siglo XX había centenares de Pulquerías en la ciudad de México, hoy en día se habla de unas cuantas.  A lo largo de todos estos años los nombres de éstas se han caracterizado por ser graciosos, mencionaremos algunos:
  • La Bella Hortensia
  • El Recreo
  • La Risa
  • Mi Bella Carolina
  • La Botijona
  • La Peor Es Nada
  • El Gorjeo
  • No Más No Llores

El pulque se servía a los comensales en diferentes medidas, y se pedían según el nombre del vaso y el tamaño. Un utensilio  común  eran las jícaras que se utilizaban para servir la bebida depositada en barricas.

Este y muchos otros oficios mas los puedes ver en la exposicion “MAISTRO ¿Y SI NO PUEDE? ¡se lo invento! Un día en los oficios de la calle” que se extiende hasta el 5 de julio 2011 en la sala de exposiciones temporales del Museo de Arte Popular de la Ciudad de Mexico.
En la exposicion se recrea una Pulqueria con dichos y refranes
Jicaras
Tornillo chico (1/4 de litro)
Cacaricita (1/2 litro)
Jarra Catrina (1 litro) Chivato (4/5 de litro)
Chivatos de varios tamaños
En la sala de exposicion permanente hay variedad de vasos “pulqueros”
Jarrra Torreon (3/4 litro)
Cacaricita y Tornillo
Chivo (1/3 litro)
SSA